26 años atrás Gualeguaychú se conmocionaba por la caída de un avión de la Gendarmería

26 años atrás, el 4 de julio de 1986, Gualeguaychú se conmocionaba. Un avión se estrelló en una zona de eucaliptos sobre calle San Martín, detrás del entonces Hogar de Niñas “José León Torres”. Jorge Samacoits recordó a su padre, uno de los primeros vecinos en llegar al lugar, quien falleció horas más tarde.

 

Rubén Skubij

El viernes 4 de julio de 1986 es una fecha de luto en Gualeguaychú. 26 años atrás, en horas de la mañana, la población se conmocionaba con el trágico accidente aéreo ocurrido en la zona oeste provocando la muerte de varias personas.

Todo sucedió en calle San Martín, detrás del edificio donde funcionaba el Hogar de Niñas “José León Torres” sobre una hilera de eucaliptos ubicados en un descampado.

Esa mañana una intensa niebla había ganado la zona, el frío calaba hondo. Es decir, una jornada típica de invierno, sin embargo la adversidad derivó en dolor, desesperación y muchas lágrimas.

El avión “Pipper Navajo PA-31” matrícula G.N. 750 retornaba a Buenos Aires desde Paso de los Libres en cumplimiento de una “comisión de servicio”, trasladando al Director de Gendarmería Nacional, oficiales y técnicos de dicha fuerza según el comunicado difundido a la prensa.

La zona presentaba un aspecto diferente al de hoy, el movimiento de vecinos era más aislado al del actual. No obstante, calle Urquiza ya tenía un predicamento en Gualeguaychú. En calle San Martín, a pocos metros de Mercedarias, se produjo la tragedia que hoy recordamos.

 

Relato de elDía

Diario elDía de la edición del 5 de julio reflejó la siguiente noticia:

“El director general de Gendarmería Nacional, comandante general Arturo Lopetegui, y otros tres oficiales de esa fuerza perdieron la vida en el accidente de aviación ocurrido en la zona oeste de nuestra ciudad, ayer en horas del mediodía.

Los demás víctimas fueron identificadas como comandante general José Luis Casajus, director de Inteligencia; comandante mayor Nelson Jorge Block, subdirector de policía de la Dirección de Operaciones de la fuerza y comandante Oscar Dorio Exequiel Cuadra, ayudante del extinto director nacional.

Mientras tanto, el comandante Félix Franco Arpires (piloto), primer alférez Adrián Adelqui Bernoca (copiloto) y el suboficial principal Ricardo Celino Sánchez (mecánico de vuelo) fueron trasladados de urgencia al hospital Centenario siendo atendidos de urgencia por las heridas recibidas”.

La unidad “intentó aterrizar en el aeropuerto local, aparentemente por falta de combustible, según algunas versiones que circularon en la víspera.

La torre de control del aeropuerto de Gualeguaychú, habría informado que las condiciones atmosféricas adversas impedían un aterrizaje por lo que el piloto habría intentado un aterrizaje de emergencia”.

Testigos indicaron que “el avión estuvo sobrevolando zonas vecinas al aeródromo durante algunos minutos hasta agotar totalmente el combustible para iniciar el aterrizaje forzoso, pero en ese momento, el piloto habría perdido el rumbo dirigiéndose hacia el centro de la ciudad y no al sector del aeródromo”.

“Sin visibilidad y perdiendo altura, la aeronave rozó la antena de radio de una concesionaria de automóviles ubicada en el acceso oeste precipitándose a tierra en metros después tras colisionar con una hilera de árboles en el lugar antes señalado.

Como consecuencia del violento impacto, se destrozó totalmente el fuselaje del avión ocasionando la muerte instantánea de Lopetegui, Casajus, Cuadra y Block, siendo trasladados de inmediato al hospital local Franco, Bernoco y Sánchez quienes fueron intervenidos de urgencia ante la gravedad de las heridas”.

En tanto, se informó que “de acuerdo a las últimas informaciones de ayer, los heridos fueron intervenidos en la zona facial, estimándose alrededor de 48 horas el período necesario para establecer el cuadro clínico de los mismos”.

Por su parte, en la edición del domingo 6, se consignó que el sábado, “a última hora, vía aérea, fueron trasladados desde el Hospital Centenario al Hospital Militar Central “Cosme Argerich” los tres sobrevivientes del accidente”.

Durante las horas previas recibieron atención en la ciudad. “De acuerdo a las informaciones suministradas ayer, el copiloto primer alférez, Adrián Bernoco y el mecánico de vuelo suboficial principal Ricardo Sánchez habían evolucionado favorablemente no obstante la gravedad de su estado, en tanto que el comandante Félix Franco Arpires presentaba un cuadro más delicado y no había recuperado el conocimiento luego del accidente”.

La crónica de elDía 26 años atrás dio cuenta de la investigación del Estado. “Arribaron al lugar del hecho miembros de la Comisión de Investigación de la Fuerza Aérea a cargo del vicecomodoro Walter y el capitán González quien con el apoyo de expertos comenzaron las tareas de investigación para establecer las causas que provocaron el grave accidente”.

 

Otro deceso

Los restos del infortunado titular de Gendarmería Nacional, Comandante General Arturo Lopetegui, y de los otros tres oficiales de la repartición que fallecieron como consecuencia del accidente aéreo registrado en Gualeguaychú fueron inhumados en el Cementerio de la Chacarita ante profundas escenas de dolor de familiares, amigos y camaradas de la institución.

La conmoción se amplió con la noticia de una nueva muerte a causa del accidente. El lunes 14 de julio murió el sub oficial Principal, Celino Sánchez, en el hospital militar Cosme Argerich. Se convertía en la quinta víctima de la tragedia aérea.

 

El vecino que ayudó y a las horas falleció

Es común a muchos gualeguaychuenses escuchar frases como ‘vivo en la zona donde se cayó el avión de Gendarmería’, ‘San Martín… a la altura del monolito de la tragedia de Gendarmería’, ‘tomá por San Martín, es en la zona donde se cayó el avión’, etc.

Muchas anécdotas y testimonios se siguen escuchando de gente que fue testigo del luctuoso accidente o de haber sido los primeros en llegar al lugar.

Uno de ellos fue Jorge Raúl Samacoits, un vecino muy conocido, quien vivía a dos cuadras aproximadamente. Él, junto a otros, pese a las macabras imágenes ante su vista, ayudó, prestó colaboración ante los heridos. Horas más tarde falleció, provocando dolor y sorpresa generalizada en el barrio y la ciudad.

Uno de sus hijos, Jorge, titular de la empresa “Auxilio Jorge”, no se olvidó más de ese día.

“El 4 de julio de 1986 hubo una catástrofe en la ciudad, una cosa que llevó mucho dolor por la caída de un avión de gendarmería que venía del norte, aparentemente se quedó sin combustible. Después de la explosión muchos salieron disparados a ver lo que había ocurrido”.

- ¿El primero en llegar fue tu papá?

Nosotros vivíamos a dos y media del lugar. Y uno de los primeros que llegó –así se dijo- fue papá. Yo estaba en la peluquería cortándome el pelo y cuando regresaba por calle Urquiza observo la presencia de autos, bomberos, ambulancias y gente que corría por todos lados.

Era un desastre, cosas tiradas por todos lados. Mi papá fue a socorrer como muchos vecinos.

Samacoits rememoró la zona de esa época. “Era muy linda, había una hilera de eucaliptos muy larga de punta a punta por atrás de la escuela de las Hermanas Mercedarias. Los árboles eran una característica del lugar. Después del accidente estuvieron un par de años más para luego comenzar a cortarlos”.

Al poco tiempo “hicieron un monolito muy lindo, pusieron placas de bronce que luego fueron desapareciendo y dejando olvidado el lugar, lamentablemente”.

Jorge hijo afirmó que “ese día no me la voy a olvidar nunca en la vida, es una fecha muy dura para mí porque papá luego de horas del accidente, se acostó a dormir la siesta y no se despertó más, tenía 49 años”.

-¿Tuviste la oportunidad de hablar con tu papá?

No fue mucho. Los comentarios eran todos parecidos, dijo que el avión antes de golpear en la arboleda rozó la torre de la agencia Ford (ubicada en Urquiza y Nágera).

Parece que andaban buscando pista y no la podían encontrar, además con la dificultad del combustible. Y la visibilidad fue otro detonante.

-¿Qué imagen te quedó?

Imágenes aterradoras, cosas desparramadas por toda la zona y las personas muertas… el avión no explotó lo que da la pauta que venía sin combustible. Menos mal, se salvaron las casas de enfrente.

 

“Vida diferente”

Jorge tenía 13 años cuando ocurrió la tragedia. “Toda era diferente en Gualeguaychú, no había muchos vehículos nuevos, el que podía era dueño de uno antiguo que usaba para trabajar como el caso de papá”.

Cursaba el primer año en el Colegio Nacional. “Fue un golpe duro, al morir papá, me veo en la obligación de ayudar a mi hermano mayor (Carlos Alfredo Pablo que muere años después en un accidente automovilístico) a salir a las rutas, viajar a Buenos Aires”.

- ¿Tu papá estaba a cargo de Auxilio Jorge?

Mi papá había empezado la empresa que hoy está a cargo mío. Tengo un gran afecto y recuerdo de él y de mi hermano mayor porque crecí al lado de ellos, aprendí. Hoy me veo reflejado en ellos, por eso no puede dejar esta actividad porque me parecería que les estoy fallando.

 

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