Alumnos simularán aquí ser delegados ante la ONU

Alumnos simularán aquí ser delegados ante la ONU

Se trata de una experiencia educativa donde alumnos se ponen en la piel de diplomáticos. El modelo de Naciones Unidas, que así busca difundir su filosofía sobre la paz, tendrá lugar aquí el 10 y 11 de agosto, oportunidad en que vendrán participantes de otras ciudades del Litoral. Directivos del Instituto ‘Malvina Seguí de Clavarino’, que será el anfitrión, hablaron con EL DIA.

Marcelo Lorenzo

La Asociación para las Naciones Unidas de la República Argentina (ANU-AR) viene organizando en el país, desde 2005, simulacros de sesiones de ese organismo internacional con la participación de alumnos de distintos colegios.

El esquema recrea con todos los detalles, siguiendo el protocolo correspondiente, una reunión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del Consejo de Seguridad, con el propósito de que los jóvenes vivan esa experiencia diplomática.

El modelo pretende difundir la filosofía de la ONU de que es posible la solución pacífica de los conflictos internacionales, a través del diálogo y la negociación, en un mundo de confrontación ideológica, política y económica.

La idea es que los jóvenes intervinientes encarnen a diplomáticos y en condición de tales defiendan las posiciones, en ese marco ecuménico, de los países que representan, alrededor de distintos tópicos.

Por un momento simularán que debaten en el seno de los órganos del foro internacional multilateral más importante del mundo, donde se ventilan los problemas más álgidos de la agenda internacional actual.

Los colegios, por su lado, hallan en este experimento una forma de motivación del estudiantado, fuera del ámbito tradicional del aula, que a la vez tiene un alto componente pedagógico, toda vez que los jóvenes deben investigar y prepararse para defender una posición, apelando a distintas estrategias retóricas.

El Instituto ‘Malvina Seguí de Clavarino’, de la ciudad, ha sido elegido sede del modelo ANU-AR para el mes de agosto. De esta manera, los días 10 y 11 de ese mes, en el colegio situado en las calles Sta. Juana Lestonnac y Pto. Argentino, tendrá lugar el evento que reunirá a estudiantes de la región y del Litoral.

Tradición institucional

EL DIA conversó con la rectora del instituto, Mercedes Acosta de Marotte, y las profesoras de Historia, Fabiana Ríos y Paola Volker, del equipo de docentes que asesora a los alumnos secundarios de esa casa de estudios que participarán de la experiencia.

El colegio local, cuyo secundario tiene una orientación hacia las humanidades y la economía, ve con beneplácito que sus jóvenes ingresen simbólicamente en el mundo de las relaciones internacionales a través del simulacro de una sesión de las Naciones Unidas.

La rectora cree que esta experiencia es una nueva fuente de motivación para el alumnado. “A nosotros nos preocupa y ocupa la participación de los chicos. En este sentido, estamos frente a una herramienta motivadora”, explicó

“Esto no sólo los motiva a investigar, a estudiar. Hay un mayor compromiso con la institución, que propicia una interacción permanente entre los docentes y los alumnos”, afirmó Acosta de Marotte, al explicar que el modelo de la ONU es una “oportunidad” para afianzar el ideario institucional del colegio.

Según explicó, el hecho de tener que debatir en un contexto plural de voces, es algo que desarrolla notablemente los hábitos de redacción y oratoria. “Esta es una práctica que capacita a los chicos para enfrentar con éxito las carreras universitarias”, dijo.

El modelo ANU-AR, en realidad, se inserta en el marco de varios proyectos que el Instituto ‘M. S. de Clavarino’ viene llevando adelante en el cuarto año, orientado a proyectos de comunicación, y en el quinto dirigido a participación ciudadana.

Dichos proyectos, apuntó la directiva, complementan la formación impartida en las aulas. “La participación, ya sea en proyectos de investigación o en certámenes, esta en la tradición del instituto”.

“Nosotros el año pasado, por ejemplo, participamos en olimpíadas de astronomía, de filosofía, de matemáticas, certamen de historia, senado juvenil y Honorable Concejo Deliberante”.

Para el Instituto, también conocido como Villa Malvina, el modelo de las Naciones Unidas no es una novedad, según confió la profesora Fabiana Ríos. “En 2008 participamos de un encuentro que se llevó a cabo en Buenos Aires. Fue una experiencia muy estimulante tanto para los chicos como para los docentes”, apuntó.

“De hecho, a partir de ella, algunos chicos definieron sus carreras en el ciclo superior, vinculadas a ciencias política, diplomacia, relaciones exteriores o traductorado”, ejemplificó.

Según explicó, los docentes de las distintas áreas incentivan la participación de los estudiantes, siguiendo los “intereses” de cada uno de ellos. “Los chicos son los que eligen qué temática trabajar, y en este caso del modelo ANU-AR pasa lo mismo”, apuntó.

La profesora Paola Volker, en tanto, señaló que la experiencia de la ONU está abierta para los adolescentes de cuarto y quinto año, que abarca a jóvenes de 16 y 17 años. Al tiempo que mencionó a la profesora Claudia Algañarás, dentro del equipo docente dedicado al experimento.

Cabe consignar que en el secundario de la Villa estudian 573 alumnos. Y de ese total, 270 están en los tres años superiores. Este último grupo participa de diferentes proyectos extraescolares.

Ríos explicó el valor pedagógico que tiene que los jóvenes se involucren en temáticas que van allá de la currícula de la institución: “Al ponerse en el papel de senadores –dentro del marco del Senado juvenil– o de concejales –en el Concejo Deliberante- deben estudiar problemáticas de la provincia y la ciudad. Y dar su particular punto de vista”.

Volker comentó que el estudiantado en general quedó muy involucrado en la temática medioambiental, a partir de los reclamos que llevó adelante la ciudad por la cuestión de la pastera en el río Uruguay.

“La palabra es compromiso, es decir tomar acciones. Los chicos se preguntan, ¿nosotros qué podemos hacer? Ahí aparecen las acciones de limpieza del Río Uruguay, del Río Gualeguaychú, no tirar un papel. Bueno, ahora están con el tema de la prevención de las adicciones”, indicó.

El valor del proyecto

Ríos afirmó que el modelo ANU-AR tiene varias aristas pedagógicas: “Se trata de aprender a investigar y sobre todo a tomar una posición. Básicamente, los alumnos simulan ser el embajador de un país determinado, que les toca por sorteo. Entonces, durante los días en que se desarrolla el modelo, ellos se tienen que olvidar que son de Argentina. Cuando se les dice a quién representarán, tienen un tiempo determinado para investigar todo lo que tiene que ver con ese país –su política, su economía, su cultura, debilidades y fortalezas-y sobre todo la posición ideológica que tiene ese Estado con respecto a los temas de la agenda que debatirán”.

La rectora, por su lado, enfatizó la importancia de la “construcción de la paz” que es el eje de la acción de las Naciones Unidas. “Estamos hablando concretamente de la solución pacífica de conflictos y de la educación para la paz”.

El modelo ANU-AR implementa tácticas de negociación y mediación tendientes a logar el consenso frente a posturas muchas veces irreconciliables. Los estudiantes-diplomáticos, por tanto, deben explorar el valor del diálogo y la diplomacia para zanjar las controversias.

Sentirse realmente dentro del sistema de las Naciones Unidas permite que los jóvenes, además, empiecen a cambiar una opinión fuertemente crítica hacia la política o hacia los organismos internacionales.

Hay quienes descreen de la posibilidad de cambiar la dinámica del contexto internacional por considerarlo basado en la unipolaridad o en el uso de la fuerza.  “Lo que se trata es que los chicos puedan discernir, a través de esta experiencia, que un mundo mejor es posible, y que eso depende de todos”, refirió Acosta de Marotte.

“El ejercicio de tener que dialogar con alguien que piensa distinto –en este caso con el representante de otro Estado- ayuda a comprender que es posible entenderse en un marco de tolerancia y paz”, afirmó Volker.

“Además –agregó Ríos- los chicos van a tener que redactar un documento, armar una estrategia, respetar los turnos de las exposiciones, e incluso hay una etapa de negociación entre las partes, para buscar una salida diplomática”.

Las sesiones se ajustan a un estricto protocolo, que incluye la comunicación no verbal. “El hecho de que al pararse se abrochen el saco del traje que usan, es un signo que está en el protocolo. Están los embajadores, además, que visten atuendos tradicionales”, explicó la rectora.

La profesora Volker añadió: “Al simular ser un diplomático, deben aplicar su capacidad analítica para comprender todas las aristas de un problema. Y cuáles son los intereses que se juegan en cada conflicto. Al análisis crítico, deben sumar la toma de posiciones y la capacidad de defenderlas. Es decir, deben hacer un ejercicio de empatía histórica, como le decimos nosotros”.

Ríos explicó que la empatía supone tomar contacto y explorar las realidades y culturas de otros pueblos, en la historia actual. Al respecto, comentó que cada tanto algún evento internacional suscita interés entre los más jóvenes. “El mundial de Sudáfrica, por ejemplo, sirvió para que muchos de ellos tomaran nota del problema racial que subsiste en ese país”, afirmó.

La capacitación es clave

Los participantes del evento deben capacitarse. No sólo deben informarse acerca del país al cual van a representar, o conocer a fondo los tópicos que serán objeto de debate.

También deben poseer nociones del derecho internacional y de geopolítica, al tiempo que deben saber cómo conducirse durante el desarrollo de la sesión simulada. “Los alumnos han estado buscando cómo han sido las actuaciones en la ONU”, afirmó Volker.

Representantes de ANU-AR también se involucran en la capacitación. Estos días harán un encuentro en Villa Malvina, con el propósito de que los estudiantes se interioricen del funcionamiento del evento.

El colegio local, además de los alumnos que aporta a la experiencia, pone el escenario para las sesiones del modelo de Naciones Unidas, y parte de la logística.

Vendrán en agosto alumnos de localidades entrerrianas –Urdinarrain, Gualeguay, Feliciano, entre otras- y de la zona litoral. “No sabemos todavía el número exacto de participantes, porque las inscripciones las realiza directamente ANU-AR”, aclaró Ríos.

Las delegaciones que participarán del evento se asignan por sorteo público. Cabe agregar que hay ex alumnos de la Villa que a través de las redes sociales  han manifestado su interés por participar.

Al igual que ocurre en la realidad, aquí se llevarán a cabo dos sesiones, una que es la Asamblea General, donde participan todos los representantes de los estados miembros, y el Consejo de Seguridad, un ámbito más acotado, reservado a un puñado de naciones.

La Asamblea General ocupa un lugar central como principal órgano deliberativo, de formulación de políticas y representativo de las Naciones Unidas. Integrada por los 193 estados miembros, proporciona un foro para el debate multilateral de toda la gama de cuestiones internacionales que abarca la Carta. También desempeña un papel importante en el proceso de establecimiento de normas y en la codificación del derecho internacional.

El Consejo de Seguridad, en tanto, tiene la responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacionales. El Consejo está integrado por 15 miembros. Cinco de éstos son permanentes: China, Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido. Los otros 10 son elegidos por la Asamblea General por períodos de dos años.

Acerca de las Naciones Unidas

Las Naciones Unidas es la mayor organización internacional existente. Fundada en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial, hace las veces de un gobierno global orientado a mantener la paz y la seguridad internacionales.

Le interesa, además, facilitar la cooperación de los países, el derecho internacional, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos.

Aunque la organización fue pensada para prevenir conflictos, trabaja en una amplia gama de temas, que van desde el medio ambiente, el socorro en casos de desastre, la lucha contra el terrorismo, la mejora de vida de los más pobres, hasta la promoción de la democracia y los derechos humanos.

Proporciona un foro a sus Estados Miembros para expresar sus opiniones, a través de la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social y otros órganos y comisiones.

El órgano judicial principal de las Naciones Unidas es La Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya (Países Bajos), quien está encargada de intervenir en controversias de orden jurídico entre Estados.

La figura pública principal de la ONU es el Secretario General. El actual es Ban Ki-Moon de Corea del Sur, que asumió el puesto el 1 de enero de 2007, reemplazando a Kofi Annan.

Actualmente, la ONU posee 193 estados miembros, prácticamente todos los países soberanos reconocidos internacionalmente. Hay excepciones como la Santa Sede, que tiene sólo calidad de observador, y la República de China-Taiwán (un caso especial).

Allá lejos en el tiempo

La fundación del Colegio ‘Malvina Seguí de Clavarino’ –según cuenta la monja Elena De Zan- se remonta a la primera década del siglo XX. Por entonces, la presidenta de la sociedad de La Caridad, María Daneri de Fontana, buscaba religiosas que se ocuparan del “Asilo de niñas”, creado por esa sociedad.

Una comunidad de la Compañía de María (orden religiosa), que residía en Marcos Juárez (Córdoba), había tenido dificultades con el título de propiedad de la casa donde se encontraba. “Enterado el Padre Mansferrer, jesuita, propone a la Superiora el traslado de esas hermanas a Gualeguaychú para regentear el Asilo de huérfanas”, cuenta De Zan.

Pero como el fin específico de la Compañía de María es la educación, se decide fundar un colegio para la formación de las niñas. La hermana Ángela Cabailh llega a un acuerdo al respecto con el entonces párroco de la parroquia San José de Gualeguaychú, José María Colombo.

El nuevo colegio, con el nombre de Instituto Franco-Argentino, abrió la inscripción en marco de 1910. Parte de la comunidad religiosa se separó en dos grupos: una atendía el Asilo, en Urquiza y Ángel Elías, y otra al Colegio, en Mitre y Bolívar.

En el caso del instituto educativo, que era originariamente un internado, comenzó a incrementar el número de alumnas con la admisión de externas. El espacio físico, por tanto, resultó insuficiente.

Fue entonces que la señora Malvina Seguí de Clavarino ofreció a las monjas una casa en el centro, en Urquiza y Churruarín, o la propiedad llamada Villa Malvina, a veinte cuadras de la ciudad. Las hermanas aceptaron esta casa de las afueras, pensando en su proyección de futuro.

Doña Malvina finalmente donó ese predio a la Compañía de María, que es el lugar donde hoy se levanta el Instituto al que concurren alumnos en los niveles primario y secundario.

Comentarios