“Antes las comparsas eran de nosotros, nos sentíamos dueños de cada bordado”

Gallego_Urbini_PapelitosRicardo Urbini es psicólogo social y por sobre todas las cosas, es parte de la historia de Papelitos, la comparsa del Club Juventud Unida. Desde hace 23 años que forma parte del carnaval y lo analiza desde adentro.


Por Mónica Farabello/ Guillermo Navarro/  Carlos Riera

 

Más conocido como “el Gallego” Urbini, es uno de los actores más destacados del Carnaval y está muy cerca de cumplir sus bodas de plata con la fiesta popular de Gualeguaychú.

Entre risas, confesiones y recuerdos, el Gallego cuenta que hace 23 años que sale en el Carnaval y que siempre estuvo ligado a la comparsa Papelitos. “Salgo desde que el carnaval se hacía en calle 25 y Urquiza, y después en Rocamora, así que mejor ni saquemos cuentas”, dice el Gallego entre una risa potente y teatral.

Ricardo Urbini vive a dos cuadras del Club, por lo que siempre estuvo cerca de Papelitos. Desde los 14 años que forma parte de la comparsa y recuerda que se acercó porque un compañero suyo empezó a salir y a él, le gustó la idea.

“Al principio no me dejaron porque era muy chiquito, pero al año siguiente entré”, cuenta con una sonrisa. “Me hice fanático de Papelitos cuando salió primera con la comparsa “Entre Ríos, país del vuelo” en el año 86, y aunque no querían que salga porque era un nene, después pude formar parte de la comisión de frente”.

Ahora, “no me imagino no formar parte del carnaval. Cuando Papelitos no salía acá, yo me iba de viaje con la comparsa y no quería ir al corsódromo. Una noche fui, y cuando terminó la primera comparsa me fui llorando de angustia porque no estaba Papelitos y porque no estaba ahí adentro”.

 

Del ranchito de paja al corsódromo

El tiempo ha cambiado la forma de producción y armado del carnaval. La profesionalización del mismo, se dio sin dudas, a partir de la creación del corsódromo. Pero ante, las cosas eran muy distintas…

“Nuestra comparsa era un ranchito que estaba ubicado a una cuadra de donde está la escuela de Juventud actualmente. Ahí estaban todas las costureras y los diseñadores; todos colaborábamos ahí y ayudábamos”, recuerda el Gallego.

Además, contó a elDía, que “en esa época el director te daba un traje y te lo tenías que bordar vos, te decían ‘vos llevás estas botas, llevatelas y bordalas en tu casa”.

“Después se dio un salto tremendo hacia el profesionalismo, que yo creo que se dio con la creación del corsódromo, aunque yo en 2003 me bordé la capa que llevaba”, cuenta con orgullo.

Ricardo Urbini analiza los cambios que se han sucedido en estos 23 años de carnaval y asegura que “el profesionalismo hacía falta y está muy bien que esto pase, pero esto tiene algo feo, y es que el integrante ha pasado a ser nada más que eso, un integrante”.

Y lo diferencia con sus años de carnaval en los años 80: “cuando a vos te permitían hacer parte de tu traje o de cualquier otro traje –y nos pasábamos las noches enteras trabajando en la comparsa- uno después veía que en la carroza de cierre había una estrellita plateada que nadie veía y yo decía ‘eso lo hice yo”.

Al respecto, el Gallego explicó que “sin dudas que si uno siente que es parte de su creación o de su trabajo, hace que sientas a la comparsa como propia. El ‘eso lo hice yo’ significa que ‘eso es tuyo’, por eso yo siempre digo que uno se sentía dueño de la comparsa, por eso ‘mi comparsa es Papelitos, no es que yo salga en Papelitos, sino que es mía’, eso se ha perdido”, analizó.

 

“Había una sensación de familia”

En la actualidad, chicos y chicas se inscriben en las comparsas para formar parte de las mismas, pero antes era el mismo presidente del Club el que iba a pedirle autorización a los padres, para que su hija desfile.

“Cuando yo iba a salir por primera vez, el Tesorero habló con mis viejos y les dijo que él iba a estar ahí, que no tengan problemas y el presidente iba a hablar con los padres de las chicas para que las dejen salir, había una sensación de familia”, recordó el Gallego, quien además contó que “en los 80, el común de la gente decía que el que salía en la comparsa era un negrito y las chicas, lo peor”.

Luego de 23 años, la mirada hacia el carnaval cambió rotundamente. Según la mirada de Ricardo Urbini, el histórico de Papelitos, “ahora son todos estrellitas y si no les dan un traje en el que se luzcan como si estuviesen en el teatro de revistas, no están conformes porque no visualizan que forman parten de un todo”.

Además, analizó que “si los integrantes lo piensan de manera individual y si no sentís tuya a la comparsa, no te importa nada, y si no me luzco, qué me importa, me voy a otra comparsa”.

Un lindo recuerdo

En tantos años compartidos en la comparsa, Ricardo Urbini rescata a muchos integrantes, costureras y asegura que “dar nombres es peligroso porque siempre te olvidás de alguien, pero sin dudas que hice muchos amigos, al igual que Ará Yeví, donde salí dos años y me trataron muy bien”.

“Me acuerdo de muchas personas que estuvieron durante estos años, pero me gustaría rescatar a Gilberto Alejandro, que hace 25 años que sale en Papelitos, y que tiene un perfil muy bajo; también recuerdo a Nelly Badano yendo de acá para allá en su auto destartalado llevando trajes para todos lados”, cuenta entre risas.

También, recuerda que “antes se esperaban los resultados en la Plaza Urquiza” y  ahora cada comparsa “lo espera en su club porque siempre se armaban peleas o pasaba algo por el fanatismo de cada uno. Un año, no recuerdo cual, se le llegó a dar vuelta el auto al intendente”.

 

TERESITA BROGGI, CASI 30 AÑOS EN LA COMPARSA DEL SIRIO LIBANÉS

“Prometí retirarme el año que Kamarr gane”

Los talleres de costura de las comparsas son lugares mágicos. Allí un retazo de tela amorfa se puede convertir en pocos meses en un colorido traje lleno de brillo, con un significado especial. O en un cairel con perlas. O en parte de un espaldar.

kamarr_tapa

En los talleres de costura todo se transforma en una parte de comparsa, que después será admirada por miles de personas en el corsódromo. Son los lugares donde las ideas se vuelven objeto, donde comienza a gestarse un proyecto que termina siendo parte de lo que es motivo de orgullo de propios y extraños: el Carnaval del País.

Historias de Carnaval hay miles. Y cuando se conoce a quienes “cocinan” las ideas de los directores, mucho más rico es el relato. Sobre todo cuando esos protagonistas, que son los que menos se conocen están vinculados al Carnaval desde sus inicios, es decir hace más de 30 años.

Teresita Broggi hace 28 años que es costurera de la comparsa del Centro Cultural y Social Sirio Libanés, Kamarr. Si bien hace pocos años colaboró “de gauchada” con Ará Yeví, esta modista de 75 años se considera “100 por 100 Kamarr” con “mucho orgullo”, como se apuró a aclarar en diálogo con elDía.

Ñata, como la apodan desde siempre y así se la conoce en el ambiente carnavalero, se vinculó al Carnaval “de pura casualidad”. “La señora Olga Silio era vecina mía y un día me preguntó si no quería trabajar en la comparsa Kamarr porque la costurera que había tenía que irse a otra ciudad. Acepté sin saber de qué se trataba y una vez que estuve nunca más me fui”, contó.

La mujer se acuerda de la fecha: “fue en septiembre del año 1984”, y también de quienes estaban observándola en sus primeras “pedaleadas” en las máquinas de coser: “estaban Olga Silio, Elsa Yulán y Numa Frutos que era el director de la comparsa, con quien trabajé durante ocho años y de quien aprendí muchas de las cosas que hoy puedo aplicar y enseñar”.

Desde ese día, Teresita no paró de darle forma a las ideas de los directores. De cada uno de ellos dijo que aprendió, pero también que les pudo sugerir cómo hacer una terminación en un traje, por ejemplo.

“A excepción de Adrián Butteri (dirigió Kamarr en el año 2001) que es personalista, con los demás siempre pude sugerir, aportar ideas”, señaló y recordó a algunos de los directores de la comparsa: “Numa Frutos, Mirta Tajes, Coca Yabrán, Adrián Butteri, Iván Benítez, Joel Rocha, Claudio Troncoso, Mario Martínez; de todos, el que más me marcó fue Numa con quien trabajé ocho temporadas, era muy buen compañero y además quedamos con una amistad”.

“Cuando a los directores tengo que darles mi opinión sobre como hacer algo, lo hago; aporto ideas y si las aceptan bien y si no ha seguir trabajando. Soy de sugerir, eso se gana con los años sobre todo cuando se puede facilitar el trabajo”, destacó.

 

“Orgullosa del Carnaval”

Con tantos años de vinculación con el Carnaval, Ñata ha vivido desde adentro la evolución del mayor espectáculo a cielo abierto de la Argentina. Y si bien las comparaciones son odiosas, para ella una época de otra se diferencian “en todo”. “Antes era muy artesanal, trabajábamos sobre lienzo recubierto de lentejuelas y piedras, no se veía la tela de abajo y para las capas se utilizaba pana o chifón (terciopelo); y con los años fueron cobrando vida las telas trabajadas que facilitan la confección”, detalló Teresita.

De todos modos, no duda que el espectáculo de ahora “luce más porque la puesta en escena es impresionante”. “Me gusta más el Carnaval de ahora, pese a que el de antes era mas artesanal y era sencillo, común, la gente iba a divertirse de otra manera”, remarcó.

“Me siento orgullosa del Carnaval por lo que muestra, por lo que se ve, porque el público se entusiasma con lo que se hace, que en definitiva una parte esta hecho por uno mismo”, contó Ñata que reconoce además tener “siempre una mirada crítica con todas las comparsas al momento de ser espectadora, porque miro el detalle y muchas veces en mi comparsa he llegado a decir ‘con esto no ganamos’”.

 

La madre de todos

Teresita no recuerda momentos feos en la comparsa, más allá de algunos tragos amargos que se pueden tener en todo lugar donde trabajan muchas personas. “Trato de mantenerme al margen de algunas cosas” aseguró y acepta que “uno se rejuvenece ahí adentro de la comparsa”.

Y agregó: “he sido madre, abuela, tía…he escuchado las más variadas confesiones de las chicas y chicos que me venían a contar sus cosas, venia a llorarme para que interceda por alguien”.

Ñata contó además que desde que el Carnaval se hace en el corsódromo fue una sola vez a verlo como espectadora porque se pone muy nerviosa y “el corazón me estalla”, principalmente cuando Kamarr no participa.

- ¿Hasta cuando va a seguir trabajando en la comparsa?

- Hasta que me de cuenta que no tengo más ganas, que ya no sirvo. Tengo 75 años y siempre quiero trabajar. Si fuera por mis hijos no trabajaría ya hace 8 años, porque dicen que no tengo necesidad de hacerlo, que el sol, que el frío… Pero para mí es una felicidad ir a la comparsa. Prometí que me iba a retirar el año que Kamarr gane.

 

Una simple canción de carnaval

jorge_leuze

La fiesta del carnaval es sinónimo de alegría y diversión. Cada sábado por la noche, miles de personas concurren al Corsódromo para disfrutar, durante cuatro horas, de un espectáculo único en la Argentina.

A lo largo de los 31 años de vida del espectáculo, anécdotas e historias hay muchas y todas son buenas de ser contadas, pero hay una en particular, que involucra a un niño de Buenos Aires de 10 años, que muestra otra cara del carnaval, que prácticamente nunca se ha tenido en cuenta.

Juan Pablo sufrió una parálisis cerebral cuando nació y eso le originó secuelas que diez años después las sigue padeciendo. Gracias a su padre conoció el Carnaval del País y desde ese entonces ha crecido en él una admiración incondicional por una de las personas encargadas de ponerle música al espectáculo.

Hasta el año pasado, el actual cantante y animador de la comparsa Papelitos, Jorge Leuze, no tenía conocimiento de lo que podía provocar en un niño de 10 años con una simple frase como el “sube, sube Kamarr”.

En la tercera noche de la edición 2011 del Carnaval del País, Juan Pablo junto a su hermana Nazarena y su madre Graciela Carrasco, prepararon un gran cartel con la leyenda “Sube, sube Kamarr” y se ubicaron en el inicio de la pasarela.

Cuando Leuze salió a escena y observó a estas dos personas con el cartel en sus manos se sorprendió. Madre e hijo comenzaron a seguir al cantante de la comparsa Kamarr a lo largo del circuito y en el final se acercaron para explicarle el motivo del cartel.

A causa de la parálisis cerebral, Juan Pablo tiene secuelas motoras, visuales y escucha por un solo oído pero la música de Kamarr 2011 producía un estímulo en el niño que la madre lo percibió y quiso hacerlo extensivo con el cantante y animador de la comparsa.

Escuchar todo el relato de Graciela le produjo a Leuze una gran emoción, que una simple frase como el “sube, sube Kamarr” estimule los sentidos de un chico con las características de Juan Pablo es un dato anecdótico digno de rescatar y de ser contado.

Desde que se conocieron, Juan Pablo y Jorge Leuze crearon un vínculo estrecho y en la última noche de la edición 2011, el niño y su hermana Nazarena participaron del espectáculo, desfilando en la carroza de los músicos junto a su ídolo.

Regalo_de_Juan_Pablo_a_Leuze

“Es una cosa que para Juan Pablo el carnaval es Jorge, es sinónimo de carnaval”, explicó Graciela Carrasco sobre lo que ocurre con su hijo y lo graficó: “él va mucho a la cancha de Boca y quiere conocer a todos los jugadores, le interesan todos los famosos pero en el tema de  carnaval es Jorge Leuze”.

“Para mí fue tan emotivo lo que me pasó con Juan Pablo, sin ninguna demagogia, a mí el carnaval me ha dado muchas cosas, tanto económicas como el cariño y el reconocimiento de la gente, pero nunca nada me llegó tan profundo como esto”, señaló Leuze y agregó: para mí ha sido el mejor reconocimiento que he tenido, que me ha dado el espectáculo”.

El actual animador de la comparsa Papelitos contó que Juan Pablo le regaló la bandera que había hecho especialmente para él con la leyenda “Sube, sube Kamarr”. “Como animador siempre traté de que alguna frase quedara en la memoria del carnaval pero nunca pensé que iba a tener una llegada tal como pasó. Cuando los ví a Juan Pablo y a su hermanita se me llenaron los ojos de lágrimas, para mí este es un amor sincero, no es algo que me pasa comúnmente, esto es algo que no tiene ningún tipo de maquillaje”, señaló.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>