
"…Y AHORA A SEGUIR SOÑANDO, MANTENIENDO VIVA LA LLAMA DEL
ENTUSIASMO QUE OJALÁ NUNCA PERDAMOS"
Oscar José Lapalma
Por Gustavo J. Carbone
Últimamente se escucha la queja de personas, y muchas veces personajes, en diferentes programas de radio y televisión, dónde se reclama a quién conduce el trámite de un reportaje, que los convocados no deben ser invitados para hacerlos sentir incómodos.
Abrir muy bien la mente. Ser generosos, aunque nos cueste mucho serlo en esta oportunidad. Hoy es necesario que olvidemos la pertenencia o la simpatía partidaria que nos guía en las palabras, en las acciones.
Poco nos planteamos sobre qué surca nuestra imaginación preparando el fundamento del futuro de la ciudad. Las urgencias, las discusiones más pequeñas y una buena dosis de egoísmo bloquean el ejercicio del pensamiento y la reflexión trascendentes.
No sólo en el campo de la meteorología nos tiene asolados, en la ciudad y en la región. En realidad en toda la geografía nacional, los ciudadanos hemos pasado de la pasividad al involucramiento activo en múltiples conflictos.
Y no se llegó a nada. Todo quedó regado de declamaciones y declaraciones, reproducidas por los medios de Gualeguaychú, en las que se demandaba la necesidad de dialogar entre partes en pugna, por el corte sí o el corte no.
La sociedad argentina entera está en estos días asistiendo a una obscena, y por cierto inmerecida, confrontación generalizada.
A partir de este domingo y en las ediciones de algunos más en las próximas semanas, el doctor Gustavo Rivas no estará con los habituales lectores de esta columna que él prestigia habitualmente.

Así nos considera Eduardo Duhalde. Su falta de visión no sólo finca en lo erróneo del concepto; también en su persistencia. Y para compensar, nos dejó de regalo a Kirchner. Ahora, si la salida que se nos ofrece es el mismo Duhalde, entonces nuestra condena es a perpetuidad.

Hemos leído en los diarios de esta semana las declaraciones del Ministro de Economía de la Nación, con referencia a la emisión de nuevos bonos que incrementarán nuestra deuda externa. Según explicó el funcionario, “la lógica económica indica que el aumento del gasto de capital para obras, debe financiarse con créditos, no con recursos del presupuesto, como ocurrió el año pasado”.