

"…Y AHORA A SEGUIR SOÑANDO, MANTENIENDO VIVA LA LLAMA DEL
ENTUSIASMO QUE OJALÁ NUNCA PERDAMOS"
Oscar José Lapalma


¡Cuánto nos cuesta a los argentinos, entendernos a nosotros mismos! Se nos dificulta el intento, por estar tan inmersos en la anormalidad, que terminamos tomando todo por normal y nos perdemos. Por eso, como una referencia donde mirarnos, siempre es recomendable echar un vistazo, no muy lejos: basta con vistear a los países vecinos.

Al día siguiente de las elecciones, la Señora todavía no parecía enterada de la derrota. Mantenía su gabinete, ratificaba el modelo... no había nada que cambiar: el Indec no se toca, el Consejo de la Magistratura tampoco, los superpoderes menos aún y de retenciones, ni hablar.

De los tres poderes del Estado, el Judicial tiene peculiaridades que lo distinguen de los otros: los jueces no son electivos y perduran en sus cargos mientras dure su buen desempeño. Su función es de máxima responsabilidad: aplican la Ley; nos la hacen cumplir si no lo hacemos voluntariamente y para ello disponen de la fuerza pública.

Es la sensación que nos da, al ver a un Ministro después de seis años, departiendo amablemente con la oposición. No sólo por su lograda sonrisa sino por el contexto que le precedió. Por ej., la rápida aceptación de las condiciones para concurrir.

No somos una sociedad estable; nunca lo fuimos. Somos un barrilete que se menea con el viento y cambiamos de preferencias como de ropa. Hoy somos estatistas y mañana privatistas; pasamos de no alineados a relaciones carnales y de ahí al bolivarismo.

Un derrumbe como pocos. El kirchnerismo sólo resistió en algunos bastiones, cautivos por pobreza, desocupación o empleo público; distritos deprimidos o provincias rezagadas. Antes, sumaba clase media, grandes ciudades y campo. No sólo ellos lo abandonaron; hubo deserciones aún en sus reductos más inexpugnables. Hasta en Santa Cruz.
Todo está dicho, sólo resta votar. Este raro clima, mezcla de calma por la campaña concluida y de tensión por la incertidumbre, nos induce a una reflexión. ¿Con qué expectativas llegamos? ¿cómo quedará el mapa político? ¿qué harán los electos? ¿cuál es nuestro futuro?
Falta poco para la elección y un alto porcentaje aún deshoja la margarita. Por eso, hoy nos dirigimos a los indecisos con el sano propósito de orientarlos para el momento de elegir.
En esta campaña electoral no hay discurso opositor que no proponga suprimir los superpoderes del Ejecutivo Nacional y otros excesos, que se engloban en la promesa de recuperar la República.