| Argentina año verde |
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| Sábado 18 de Julio de 2009 20:41 | |||
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-Señor Ministro: quisiéramos que además, incluyeran estos otros diez puntitos… -Sí sí muchachos: esperen que ya anoto… Otros vivirán con más ilusión estos “imposibles” hechos realidad y no faltará quién se imagine al matrimonio almorzando con Mirta Legrand y esbozando una generosa sonrisa ante otra inocente pregunta suya por el zurdaje. No obstante, si esa idílica escena apareciera en pantalla, les recomendamos que antes de celebrarla, se cercioren si efectivamente son la Señora y el marido o Martín Bossi y Freddy Villarreal. Igual impresión nos deja la almibarada reunión del Pte. de la Cámara de Diputados Eduardo Fellner con los titulares de bloques y las declaraciones posteriores de Agustín Rossi: nadie lo podía creer. No es para menos: cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. ¿Por qué este pesimismo? se preguntarán algunos. Respuesta: por los antecedentes.
En primer lugar, porque aun cuando los Ministros, con sinceridad digan lo que piensan, eso no garantiza nada. La prueba la tuvimos esta misma semana: el de Economía esbozó una vuelta al Fondo Monetario; el del Interior expresó sus dudas sobre el Indec y la permanencia de Guillermo Moreno. Y en pocas horas, ambos debieron meter violín en bolsa. Habían sido sinceros pero debieron modificar sus pensamientos para conservar los cargos. Y el problema no es que los desautorice la Señora; en definitiva, ella es la Presidenta. El tema es que quien desautoriza es él. Que no es nada. Menos aún, después de su derrota electoral. Y como sistemáticamente se ha venido encargando de patear el tablero en los pocos diálogos entablados, ahora que está enojado, es posible que en algún momento entorpezca hasta las mejores intenciones. El cambio de gabinete no ha significado retaceo del poder; se ha ratificado contra viento y marea al funcionario más resistido y a nadie le interesa que el gobierno acorte su mandato. Pero hay un factor que siempre ha esmerilado a los gobiernos: la economía. Por algo se adelantaron estas elecciones. Es posible que la real intención del llamado al diálogo, sea compartir las cargas. Se nota el propósito de transferir los costos de algunas medidas, como cuando se dice: dígannos con qué suplimos los menores recursos que provocará la rebaja de retenciones. Ni el campo ni la oposición deben caer en esa trampa. No se trata de suplir ingresos, sino de reducir gastos. Y no precisamente los sociales, que deben aumentarse. Y ante ese planteo, debieran recordarle al gobierno -el más gastador de la historia- que no consultó mucho para triplicar el presupuesto a más de 300 mil millones y que entonces -la necesidad tiene cara de hereje- también debe asumir solo, la responsabilidad de los recortes.
Otro ítem a examinar, son los sobreprecios de algunas obras públicas. Por ejemplo, la empresa Electroingeniería ha sido acusada por una diferencia de $ 148 millones en un tramo del electroducto Choele Choel-Puerto Madryn. ¿Será con parte de eso que se compraron Radio del Plata? También podrían pasar la escofina por los ingentes gastos que ocasiona la flota aérea presidencial, que no siempre se usa en funciones de Estado. Además, se podría incursionar por el lado de los recursos, ya que hay actividades altamente rentables y sin mayores riesgos de empresarios allegados que curiosamente, tributan muy por debajo del resto. O nada. Aunque tampoco es cuestión de devanarse tanto los sesos buscando ingresos, cuando se cuenta con una solución más sencilla, casi milagrosa: los Kirchner, con sólo aplicar en la administración de los bienes públicos, la receta que han usado para triplicar su patrimonio privado en un año de crisis, solucionarían todos nuestros problemas y hasta podríamos prestarle plata al Hugo Chávez.
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Es la sensación que nos da, al ver a un Ministro después de seis años, departiendo amablemente con la oposición. No sólo por su lograda sonrisa sino por el contexto que le precedió. Por ej., la rápida aceptación de las condiciones para concurrir.





