Asquerosología: una ciencia poco ortodoxa


Bibliotecaria y poeta, esta autora nos convoca  a descubrir el enigma de la relación libro-lector y sus estrategias para despertar en otros el gusto por la lectura.

Por: Silvia Mahl

Cazadora furtiva de crisálidas preparo mis armas y mis cebos camuflados.
Cuando llego a la mañana riego el pasto con galletitas y pedazos de manzanas.
El persistente misterio de los libros que vencen a la tecnología,  me lleva al arte de contar emociones, a ser un engranaje que, trabajando por instinto, busco persuadir usuarios para convertirlos en lectores asiduos.
Las encuestas indican que los ámbitos de lectura son lugares comunes.
Dentro de la isla, las distancias navegables del pasajero abstraído en el paisaje, las incomunicaciones tecnológicas y la condición de pueblo chico sin librería, indican lo contrario. Concentrarse en leer con música de pájaro, perfume de madreselva y saboreando zarzamoras o naranjas, convierte al libro en disparador de curiosidades; trasformando las maneras de  sentir, valorar, imaginar, usar, compartir y concebir la lectura como construcción sociocultural.
La carnada inverosímil es el objeto descuidado  sobre el escritorio. Mis llaveros  se turnan: colita de lobito, patita de nutria, chaucha de carpincha y la más temida colita de yara  que incita a la pregunta curiosa del gurí a interiorizarse de sus propios orígenes  construyendo  nuestra  identidad al sentirnos parte de una comunidad y su naturaleza.
No puedo concebir  que una persona  no quiera saber nada.
En ese contexto mi desafío es  buscar crisálidas de imaginación, creatividad y espíritu narrativo que aún en estado de capullo, prometen un futuro de bella mariposa que pueda imaginar nuevas realidades.
Hacer vivir los libros en lo cotidiano, crea un refugio para campear  los desastres naturales cíclicos, imaginar el árbol sumergido rebosante de frutas ofreciendo la idea de que entre toda la literatura disponible, entre todo el acervo escrito, hay alguna obra que sabrá decirles algo a ellos en particular.
Sirvo de catalizador del cambio y el aprovechamiento de la diversidad, principalmente escuchando a quien cae en mi copo “atrapafuturasmariposas” persuadiendo, aconsejando y a veces imponiendo la lectura de un texto corto. El futbolero no se me escapa, cae extasiado por el léxico en común con las primeras frases de “Muerto el Pedro se acabó la rabia” Luis Lujan Editorial Tierra del Sur”.
Se dice de mí en Paranacito: “En cuanto a Silvia, puedo afirmar no creo que lo suyo tenga cura… recién la vi por la Avenida Entre Ríos haciendo malabares con una gran pila de libros, enlazando gurises y -cuando los atrapaba- los tiraba al suelo y con cara seria y doctoral elegía un libro de la pila y se lo metía dentro de la ropa al grito de: ¡Lea carajo!, finalizada esta tarea corría adentro del edificio de la Biblioteca y comenzaba la tarea nuevamente. Pregunto a las autoridades de la B.P.: ¿quién se hará cargo del parabrisas del Dunita? Porque a mí me arrojó un ejemplar de Saramago al grito de ¡Éste no lo leíste, gordito!” (Sic) J. A. Gomez Seva (Socio B.P.S.M.).

Fuera de las bromas literarias aprovecho  cada oportunidad para transmitir  pasiones y curiosidades, para embriagar al lector potencial con fragmentos encantadores, que atrapen, conecten y enamoren hasta al lector más reticente.
En verdad, cuando salgo a la calle con “Elegí un cuento y te lo cuento…Cuentos al paso”, proyecto concretado en la vereda de la biblio o en la playada, con 10 libros y dos sillas. Eligen, empiezo; al rato  me canso y,  obligados por la intriga, siguen ellos llenado mis oídos con la música de sus palabras.
Facundo, siempre aburrido de acompañar a su mamá estudiante de magisterio, cae en la trampa mirando por la ventana los pájaros en el patio.
-¿Che Silvia, ése, entre los zorzales y los chingolos, no lo vi nunca ¿Qué es? Y ahí entra triunfante “Aves  de Argentina y Uruguay de Narosky y Yzurieta V.M. Editores”.
Viendo camalotes y carrizales, con ruido en la panza por el hambre y faltando para llegar a las casas, las mentes cultivan con  “Hidroponía- Editorial Albatros” hermosas lechugas imaginarias. El padre que busca a sus chicos que vinieron a investigar, termina esperándolos leyendo “El arte de alambrar  -Cuadrado Jorge David- Editorial Hemisferio Sur” que sigilosamente puse en sus manos.
Busco algo en sintonía con lo que saben, con lo que les gusta o con lo que desean saber.
Comprender la presencia de tres hojitas de arrayán en la pava del mate del abuelo consultando “Plantas Medicinales Rioplatenses  Volumen II Hurrell, Julio A. Editorial Lola”.
Las razones del misterioso túmulo dentro del estero en “Guerreros, máscaras y narices decoradas/Tirso J. Bourlot.” da respuestas al presente desde el pasado de la tierra fluvial, para pensar nuestro futuro cimentado en las ancestrales experiencias chanaes.
Y cuando la presa se niega a ser atrapada, uso mi última arma, la más moderna, para quien nada le gusta y nada lo atrae: “Asquerosología, de la cabeza a los pies. La ciencia de las cosas que dan asco. Sylvia Branzei.  Ediciones Lamiqué”; sin permiso para salir de la biblio es irresistible y completo: lectura en voz alta, comprensión de texto,  escritura, síntesis y carcajada.
Tanta palabrería anterior pierde sentido cuando termino atrapada por Juan: socio lector; asiduo concurrente; alumno de salita de cinco, devorador de animales, plantas y dinosaurios, que lleva mis libros en su mochilita y que con su sonrisa al despedirse, descubre para mí, el misterio que mantiene las mentes encendidas.

PERFIL

Silvia Mahl: Nació un 7 de Febrero de ¿? en la localidad de Villa Paranacito donde vivió hasta los 25 años. Radicada otros 19 años en Buenos Aires, retornó hace 3 años a sus orígenes, donde se desempeña como encargada de la “Biblioteca Popular Sandor Mikler” promoviendo la lectura y el conocimiento de las raíces culturales de la comunidad.

 

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