Héctor Rodríguez y Enrique Zapata brindaron ayer una extensa declaración en el reinició del juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en la Costa del Uruguay. Ambos fueron secuestrados en la madrugada del 24 de marzo de 1976.

“Fue muy doloroso rememorar esas épocas tan jodidas”, manifestó Enrique Zapata en diálogo con Diario elDía, sobre su declaración que duró alrededor de 40 minutos. Han pasado 36 años desde su secuestró pero lo ocurrido sigue tan vigente como el primer día.

Contó que al recordar todo lo ocurrido y la situación que atravesó su familia, le produjo un shock y volvió a repetir: “fue muy emotivo porque fueron épocas muy difíciles”. Zapata estuvo detenido durante seis meses exactos, sin tener conocimiento de los motivos.

Este juicio tiene como imputados al ex ministro de facto Albano Harguindeguy, al ex jefe del Regimiento de Caballería de Concordia, teniente coronel Naldo Miguel Dasso, y al jefe del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada II con asiento en Gualeguaychú, mayor Juan Miguel Valentino. Además está en el banquillo de los acusados Santiago Kelly del Moral, retirado con el grado de teniente coronel y entonces jefe de Sección de Exploración en el Escuadrón de Gualeguaychú; y los ex policías de la provincia Juan Carlos Mondragón y Marcelo Alfredo Pérez –quien durmió la mayor parte de la jornada.

Zapata fue detenido tras una irrupción en su departamento, la madrugada del 24 de marzo de 1976, y de allí fue llevado al Regimiento de Gualeguaychú. Según declaró, lo dejaron en una habitación que pertenecía a los guardias de servicios.

“Tocaron timbre, todavía estaba oscuro. Yo estaba en mi departamento, con mi mujer y mis tres hijos. Era un operativo conformado por el Ejército, la Policía, Gendarmería, y creo que también estaba la Prefectura. No tenían órdenes de allanamiento, estaban armados, buscaban elementos. Y yo tenía un arma registrada, la cual secuestraron y me llevaron detenido. También tenía otra arma, pero que se la había prestado a un amigo, así que pasamos por su casa, la buscaron, y luego me llevaron al Regimiento”, relató, y añadió que los efectivos “actuaban con buenos modales, pero con mucha prepotencia”, transcribió Uno.

Después de una semana fue trasladado a la Unidad Penal Nº 2, junto a Héctor Rodríguez, su socio en el estudio de abogados. Contó que a los pocos días de llegar al Regimiento se encontró con su colega en el baño y sacaron la conclusión que habían sido detenidos el mismo día.

Indicó que su familia sabía que estaba preso, pero “creyó conveniente” no presentar un habeas corpus. “Como no había nada para acusarme, no querían presentar nada para no irritarlos, por las consecuencias que podía tener, me podían desaparecer”.

El 24 de septiembre de 1976 el director del penal, Manuel Antonio Terragno, le comunicó que podía irse a su casa. “Me dijo ‘firmá que te hemos tratado bien’. Me dieron un taxi y con las pocas pertenencias que tenía, me fui”.

Consultado por la presidenta del Tribunal Oral Federal de Paraná, sobre los posibles motivos por los que fue detenido, Zapata señaló: “Éramos abogados laboralistas, de la izquierda peronista. Atendíamos a muchos gremios. Quizás a los militares les preocupaba que fuéramos elementos de resistencia”.

 

Cuatro años en cautiverio

Luego fue el turno de Héctor Rodríguez, quien relató que fue detenido el 24 de marzo de 1976 a la 5 de la madrugada, mientras se encontraba en su domicilio con su esposa, sus hijos, y una joven que trabajaba en la casa. “El capitán Martínez Zuviría me rodeó la casa. Tiraron la puerta abajo y entraron, revisaron todo. Me llevaron al Regimiento y me dejaron solo en una de las piezas del primer escuadrón. Estuve allí siete u ocho días”.
Pasado ese período, lo trasladaron en un Jeep hacia la Unidad Penal de Gualeguaychú -junto a Zapata- y lo alojaron directamente en una celda común, junto a otros presos políticos, publicó Uno.

En 1978 fue trasladado a la cárcel de Coronda. “Nos pusieron una capucha, nos llevaron en un colectivo hasta el aeroparque y ahí nos subieron a un avión Hércules. Ahí nos pusieron boca abajo, nos encadenaron y los militares nos caminaban arriba. ‘Ya vamos a abrir las compuertas’, decían y no sabíamos si nos iban a tirar al mar o a dónde nos llevaban”.Este traslado, dijo, estuvo a cargo del imputado Santiago Kelly del Moral.

Para las próximas audiencias se esperan las declaraciones de Víctor Carlos Ingold, Félix Donato Román, Emilio Raúl Martínez Garbino y Jaime Gustavo Martínez Garbino.