| Emiliano y el elemento narrativo |
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La educación en nuestros días intenta abordar el conocimiento de la realidad desde paradigmas complejos. Teorías científicas como la de Ilya Prigogine despiertan el interés de los jóvenes. Por Claudia López
Emiliano, estudiante entrerriano de quinto año expresa su admiración en una de las páginas Web que cito como fuente: en Antropología Filosófica- espacio curricular. están estudiando el pensamiento de Ilya Prigogine, que lo fascina. Otros comentarios permiten advertir el interés que generan los nuevos paradigmas de comprensión de la realidad. Ilya tiene el don de despertar el interés de los docentes que provenimos de distintos ámbitos del saber; nos enamora con su capacidad discursiva – casi diríamos con sus metáforas de la realidad-, con su creatividad científica y con la aplicabilidad de sus descubrimientos a los diversos campos del saber. Dicen sus seguidores” no solo de la química sino de la biología y de los sistemas sociales.” Su descubrimiento: los sistemas disipativos demuestra que es posible crear orden del desorden. En su conferencia ante La ciencia se ha basado en leyes deterministas en las que el pasado y el futuro juegan papeles simétricos (…) Si las cosas fueran así seríamos el padre del tiempo y no su hijo Es cierto que la herencia científica del siglo veinte tiene dos aspectos diferentes. Por un lado, las leyes de la naturaleza y por otro la descripción termodinámica de los aspectos relacionados con el crecimiento de la entropía. Esta es una concepción del mundo en evolución. Pero ¿cómo encaja la descripción atemporal de las leyes de la naturaleza?” Apenas- dice Prigogine hemos empezado a imaginar las respuestas desde los campos de la teoría del caos y de la física del desequilibrio, asociados a los sistemas dinámicos inestables (…).Consideremos en primer lugar la física del desequilibrio. Aquí lo sorprendente es lo que ocurre si se obliga a un sistema- y todo nuestro universo lo está-a alejarse de su equilibrio: aparecen nuevas estructuras. Así hablamos de una autoorganización que conduce a estructuras disipativas ( un ejemplo de la química es el de las ecuaciones no lineales que tiene más de una solución y esta se da en situación que no es de equilibrio)”1 En términos sencillos el científico explica: es el viejo ejemplo del huevo que produce gallinas y de la gallina que da huevos. “Lejos de la situación equilibrio la materia adquiere propiedades que permanecen ocultas a nuestros ojos mientras nuestra atención se ciña a los estados estables (…) Los sistemas auto- organizativos permiten adaptarse a condiciones externas. Pero todavía queda mucho por hacer tanto en matemáticas no lineales como en investigación experimental antes de que podamos describir la evolución de los sistemas complejos fuera de ciertas situaciones sencillas. Pero una conclusión ya está clara: la dirección del tiempo, un elemento narrativo ha de jugar un papel esencial en la descripción de la naturaleza. Sentada esa premisa, el tiempo narrativo debe incluirse en la formulación de nuestras leyes de la naturaleza. Esas leyes, tal como Newton las formuló permiten expresar certezas, ahora debemos hacer que expresen posibilidades que pueden o no llegar a realizarse en el futuro.”[2] Pienso en Emiliano y en su comentario. ¿qué le depara el porvenir? Imagino la situación en el aula, su entusiasmo, las explicaciones que el docente podrá dar y las que quedarán apenas enunciadas, recuerdo el concepto de “posibilidades”, que también, en términos científicos, se aplican a la pedagogía. Narrativamente, Emilano construye su propia historia personal e intelectual dentro de un sistema complejo- la escuela, inmersa en otros sistemas: sistema educativo, sociedad etc-; en una época en la que su profesor/a- no lo sé- busca abrirle posibilidades, desprovisto/a de las duras certezas racionales que antiguamente asistieron a los docentes. El pensamiento interpela, entonces, la capacidad de integrar creativamente el conocimiento, a la vez que coloca a esta pareja pedagógica- la de Emiliano, claro, en la inmejorable posición de la esperanza. Ambos comprenden que no es desde un falso criterio de orden inmutable que se dispara la flecha del tiempo. Emiliano ejerce la función de arquero- ¿jugará también al fútbol?, tampoco lo sé. Pero intuyo su nueva posibilidad de construir saber sobre parámetros narrativos ha sido abierta porque un docente, nuevo Sherazade de las aulas lo ha metido en el terreno de la incerteza. No inventan la pólvora, pero están descubriendo su lugar en el tiempo; la resonancia de su flecha, registra su paso por estas páginas, si se quiere, comprobación empírica de la teoría.
Fuente: http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=456 Prigogine, ILSA. ¿Qué es lo que no sabemos? Traducción María Rosa Gascón Disponible en http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/prigogine.pdf
1 y 2. Prigogine ILSA.( 1995) Conferencia . Forum Filosófico. Unesco
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