Infarto del hueso

Image La ausencia de sangre en un tejido trae como consecuencia la muerte celular, fenómeno fisiopatológico del que no está exento el hueso, por lo que debemos hablar de osteonecrosis.

Por Dres. Norberto Furman y Abel Lemiña

Jefe y Sub-Jefe Equipo de Quiropraxia
Instituto Furman de Bs. As.
 
El término infarto, durante mucho tiempo y aún perdura popularmente ese concepto, se lo asocia con el corazón, es decir con el infarto de miocardio. Sin embargo el hueso puede infartarse, ya que la ausencia de sangre, y por lo tanto de oxígeno en los tejidos óseos puede darse por distintas causas. Se la denomina osteonecrosis, como patología resultante, y el infarto es el mecanismo que lo gatilla.
En la zona del hueso que deja de recibir el flujo sanguíneo se produce la osteonecrosis (osteo=hueso, y necrosis=muerto), ya que los osteocitos (células óseas) y la médula ósea “mueren” por falta de sangre que los alimente.
Las zonas más frecuentes de localización de esta afección son las caderas y las rodillas, siendo la cabeza femoral el blanco predilecto para que esta patología se presente. Esto ocurre pro lo general entre la tercera y quinta década de la vida y hay cierta prevalencia en el sexo masculino. En las mujeres las osteonecrosis de rodilla tienden a ser más comunes.
El hueso afectado, debido a su debilitamiento puede colapsarse al ser sometido a cargas que no lo afectarían en estado normal.
En los Estados Unidos, entre trescientos mil y seiscientas mil personas padecen la enfermedad.
 
Origen
Si bien la causa no es exactamente conocida, lo que sí se han descripto son diferentes mecanismos, y de acuerdo a su posible origen se la diferencia en traumáticas o no traumáticas.
Fracturas y luxaciones pueden ser el disparador de una alteración vascular del hueso, pues éstas producen una interrupción mecánica de la circulación. Otras veces sin la presencia de traumas, el infarto se da por taponamientos vasculares (trombos), trastornos de la coagulabilidad que inducen a microtrombosis, las que no permiten el paso sanguíneo..
Las causas infecciosas no las trataremos hoy, pero vale mencionarlas, a ellas se las denomina sépticas, por la presencia de gérmenes.
Volviendo a las osteonecrosis asépticas, (sin infección), existe una asociación causal en las personas que reciben corticoides en dosis importantes en tiempo prolongado, por lo que éstos deben ser siempre prescriptos por el médico. También se incluye entre los factores de riesgo la ingesta excesiva de alcohol.
 
Síntomas
En los primeros estadios pude ser asintomática, pero en la medida que avanza, el primer síntoma suele ser el dolor, aunque por ejemplo en el infarto de cabeza femoral, el dolor inicial puede ser en rodilla, siendo éste un reflejo de la afección de la cadera.
El dolor tiende a aumentar después de actividades donde se soporta el peso del cuerpo, como estar de pie o caminar. En las etapas posteriores, el dolor puede aparecer incluso cuando uno está descansando, y a veces puede despertarle.
Luego se instala gradualmente una disminución de la movilidad articular, en cadera especialmente en la rotación interna.
Si el hueso se colapsa, habrá más dolor y mayor limitación del movimiento, por eso es fundamental llegar cuanto antes al diagnóstico, para evitar esta etapa, en la que puede terminar en una cirugía de reemplazo articular.
 
Diagnóstico
La evaluación física y un buen interrogatorio llevan a la sospecha de infarto óseo. La radiología puede mostrar algunos signos (media luna) pero el estudio por excelencia es la resonancia magnética, donde se visualiza el estado interno del hueso, valorizando la etapa en que se encuentra y es clave en el control de la evolución.
 
Lo que se puede hacer
Es importante disminuir la carga articular usando bastones o muletas y suspendiendo cualquier actividad que exija al hueso afectado. La descompresión quirúrgica y el injerto buscan la recuperación de la circulación en el área infartada, aunque los resultados no son ciento por ciento eficaces. Se requiere luego de la intervención, seis semanas de no apoyo y luego cargas graduales. Ante la deformación articular por el colapso óseo, el reemplazo protésico (artroplastia) es el camino.
La estimulación con campos electromagnéticos es la opción desde la medicina física, que puede realizarse como opción no invasiva, o en la post-intervención, para potenciar la acción quirúrgica.
Lo importante sigue siendo el diagnóstico precoz, para evitar las complicaciones, alejar la necesidad de intervenciones quirúrgicas y para eso debemos estar atentos.
 
 

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