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Este autor que el lunes 27 de junio dio una charla en la Biblioteca Popular Sarmiento nos brinda un artículo apasionado referido a la heterodoxia de los hombres de mayo.
Colaboración: Martín M. Güemes
Amanece, que no es poco, en la periferia del mundo europeo. El trajinar contrabandista, las invasiones lusitanas y la prepotencia del imperio Británico en 1806 y 1807 despiertan la conciencia y también la sangre gaucha. La memoria colectiva se encrespa en afilar de cuchillos y tercerolas. En las pulperías pobladas de paisanos, el vino desata sus atávicos resentimientos contra el invasor derrotado. En la rueda del relato se comentan las atrocidades cometidas por el inglés, disfrazado de civilizador. Las guitarras entonan los cielitos orientales y las milongas pampeanas. Los versos de Pantaleón Rivarola y Bartolomé Hidalgo pueblan el aire de la patria. Los quinteros, artesanos y peones, componentes sociales esenciales de aquel Buenos Aires pueblerino, sienten el sabor fresco de la libertad. El viento de la historia empuja las velas del navío argentino.
Los dos 25 de Mayo; el primero en el Alto Perú (1809) en la actual Bolivia, y el segundo, en el Río de la Plata (1810), hace rechinar los goznes del coloniaje español. El pueblo golpea con furia los aldabones enmohecidos por las jerarquías godas.
La primera junta encabezada por un potosino (Cornelio Saavedra), encauza nuestro grito libertario. Grito repetido como un eco, en el interior del Virreinato del Río de la Plata. En nuestra región (la Intendencia de Salta del Tucumán), el Cabildo apoya sin retaceos al Primer Gobierno Patrio. Criollos, gauchos, aborígenes, mulatos, zambos, mestizos, se entreveran en un galope sonoro camino a la libertad.
Suipacha, nombre aborigen, es el primer triunfo Patrio (7.XI.1810). La victoria llenó de entusiasmo a Rioplatenses y Alto Peruanos. Con la victoria vinieron las primeras disidencias, las intrigas, las suspicacias, fomentadas por aquellos que lucraban con nuestra división. Güemes fue borrado del parte de batalla. Artigas, después del triunfo de Las Piedras (18.V.1811), también. Ambos son denostados por los porteños. Por el poder portuario, cosmopolita, aliado al Imperio Británico.
El triunfo de Suipacha fue festejado con un agasajo. En su discurrir festivo, un temulento profesional Atanasio Duarte, brindó por la coronación del Presidente Saavedra. Moreno en su escritorio, ante la pálida luz de una vela, redactó el conocido decreto, sobre supresión de honores... firmado, poco después por ¡Saavedra!
El episodio abrió el campo a cuestiones personales, al narcisismo de los protagonistas. Eterno problema del poder, de nuestra forma de hacer política.
La “evolución” la encarnaba el Coronel de Patricios. Moreno era la “revolución”. Conservador uno, progresista el otro. Experimentado en tradiciones Saavedra, en ideologías Moreno. Ambos necesarios para el pronunciamiento de Mayo.
Saavedra apoyó la incorporación de los diputados del interior al poder ejecutivo, Moreno se opuso. La Junta Grande es en los hechos, nuestro primer gobierno de alcance nacional. Con ella, comenzó la gravitación de los pueblos arribeños. Con ellos, vino el Deán Funes. Personaje central de esta etapa, católico y liberal.
Volvamos a situarnos en el suburbio porteño. Un rumor va creciendo en los primeros días de Abril en las quintas, en los arrabales de aquel Buenos Aires que despereza su siesta colonial. El pueblo escucha a Joaquín Campana y Tomás Grigera, en sus análisis de los acontecimientos. Los paisanos los rodean, sus rústicos oídos comprenden el fondo de sus palabras: -debemos defender al Coronel Saavedra, proponen. Expulsar a los logistas es la consigna- Está secuestrado por los vende patrias, me parece escucharlos. Es el primer 17 de Octubre, afirma Salvador Ferla. Son círculos concéntricos, dibujados en las aguas de nuestra memoria, al evocar el subsuelo de la Patria sublevado, al decir de Raúl Scalabrini Ortiz.
El paisanaje del suburbio se encamina hacia la Plaza Mayor. Van llegando gente “de a caballo, y de a pie”. Tras las rejas de las casonas porteñas, se esconden los godos y realistas. También los partidarios de la libertad de comercio, y de inca la perra (Inglaterra). Las señoras pacatas y los señorones empacados en sus nostalgias de ultramar, cierran los postigos de sus casonas. La gentuza molesta con su presencia.
El Cabildo es testigo, ante el avance popular, de tantas esperanzas reunidas. Se produce el fenómeno de la rebelión de las masas, analizado en el Siglo XX por Ortega y Gasset. En nuestro territorio, en Suramérica, se convierte en un dato imprescindible de nuestra historia. En un hecho sociológico fundamental. Es el componente esencial de todo movimiento de reivindicación nacional y social.
Como un gigante que no podemos vislumbrar desde nuestra pequeñez, la multitud encarna el espíritu de la tierra. Los rumores del suburbio se convierten en pisadas. Sus huellas, rastreadas con intuición de baqueanos, nos señalan el sentido de una nueva dirección popular: ¡es nuestra primera rebelión popular!
El 5 y 6 de Abril de 1811, el pueblo dice: ¡Presente!, y la Plaza de Mayo se puebla de la chusma, de los cabecitas negras, como un símbolo de nuestras rebeldías. El Coronel Saavedra a causa de este movimiento telúrico, sufrió persecuciones, calumnias y el destierro. También negó su participación y su apoyo, en sus memorias. Borraba con la pluma el respaldo popular. No sería la primera vez en nuestra historia.
La revolución de los orilleros porteños, la rebeldía de los gauchos orientales encabezados por Artigas en ese año 1811, es la heterodoxia de las vivencias de Mayo, la búsqueda esperanzada de una nueva ortodoxia terruñera en aquellos tiempos. Era una reacción tendiente a preservar la revolución de Mayo. Ambas, la Alto peruana (1809) y la gestada en las orillas del Río de la Plata (1810). Todos juntos se encaminaban al 9 de Julio de 1816, a la declaración de independencia de las Provincias Unidas de Suramérica de toda dominación extranjera.
Toda interpretación económica, toda interpretación institucional, que obvie este movimiento popular, gestado en ambas márgenes del Río de la Plata, cae en la incoherencia de defender el antiguo régimen.
La historia no vuelve atrás, por ello, en este año 2011 estamos rememorando aquellos orilleros que supieron ubicarse en el centro de la escena, mal que les pese a los interpretes del desarraigo nacional. A los arcabuceros del desanimo, a los enemigos del alma de los argentinos.
El Bicentenario de la revolución de los orilleros porteños, de la batalla de Las Piedras y del Éxodo Oriental, es parte esencial de nuestra evocación histórica.
Sin Suipacha, San José y Las Piedras, cantadas en nuestro himno nacional, la revolución de Mayo se convierte en un problema municipal, gestado para concretar el libre cambio, y defender la mascara de Fernando VII.
Salteños, Jujeños, Tarijeños y Orientales, sabemos que no fue así, que la trama tiene otra vuelta. Como expresa Martín Fierro.
Hacia ella nos dirigimos, sin prisa, sin pausa.
PERFIL
Martín M. Güemes es historiador, ensayista y escritor. Fundador y vicepresidente de la Soc. Regional de Geografia e Historia por la Integración Cultural Salta-Jujuy (Arg.) Tarija-Tupiza (Bolivia).
Ha escrito libros como "Gral. Martín Miguel Güemes. La soledad de la misión y la fuerza de la gloria",
"El espíritu de la Tierra. Aproximaciones al Caudillo de la Guerra Gaucha" (inédito), entre otros. |
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Un recorrido que pretende ser reconocimiento a una comunidad escolar que confía en el rol del proceso educativo en la escuela pública como elemento democratizador e igualitario.
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La educación para el cuidado y el goce del cuerpo de sí mismo y del otro, en integridad con el espíritu, se constituye en una disciplina transversal que ingresa al aula, superando prejuicios y temores
Por Claudia López
Silvia Villarreal* habla de la sexualidad con la misma naturalidad con la que enseña la conformación de la célula o señala los músculos que forman el cuerpo humano. Lo hace con tanta claridad conceptual que sus explicaciones no dejan lugar a dudas. En sus clases es posible escuchar preguntas que, en otro ámbito los adolescentes no se animarían a realizar, es común verla ayudando a formular los interrogantes de chicos que no encuentran las palabras adecuadas para formular sus inquietudes o dudas, infundiendo confianza, haciendo chistes, echando abajo tabúes, indicando que no se le debe temer al saber sino a la ignorancia., a la falta de información y de formación. Por eso ella reflexiona esencialmente sobre el respeto y el amor como acompañamiento necesario de todo actuar, sobre la construcción de la vida como la narración de una libertad consciente. Invitada a compartir una experiencia áulica, los alumnos piden, por propia iniciativa, que prolongue la clase en otra jornada, extraño privilegio que nos movió a solicitarle la entrevista. Compartimos en esta página sus conceptos.
¿Cómo define a la Educación Sexual?
La Educación sexual permite desarrollar saberes y habilidades para el conocimiento y cuidado del cuerpo; valoración de las emociones y sentimientos en los vínculos interpersonales, fomentar valores relacionados con el amor, la solidaridad, el ejercicio de los derechos interconectados con la sexualidad
¿Cuándo se inicia la educación sexual escolar?
La Educación sexual se inicia institucionalmente, en la escuela secundaria, en primer año del ciclo básico (Antes séptimo grado). Desde la escuela se puede avanzar hacia la transformación de prácticas culturales que profundizan las desigualdades y obstaculizan el desarrollo integral y pleno de nuestras adolescentes y jóvenes.
Los docentes que abordan los nuevos contenidos curriculares referidos a la sexualidad ¿deben tener una formación especial?
A mi criterio deben tener una buena formación específica, realizar cursos de la especificidad porque más allá de que la educación sexual es un contenido transversal, es decir abordable desde cualquier otra disciplina de la curricula, es innegable que desde el área de ciencias biológicas se agrega la mirada científica.
¿Cuál es estado de la Educación sexual en la Provincia?
Con la promulgación de la Ley 26.150 este gobierno asumió un compromiso impostergable: Promover un enfoque integral y multisectorial de la educación sexual de nuestros adolescentes y jóvenes. El primer paso lo constituyó la aprobación, por unanimidad, de los lineamientos curriculares para la educación sexual integral en el Consejo Federal de Educación, en marzo de 2008. Desde ese momento se ha comenzado a avanzar en la implementación en varios aspectos. Por ejemplo la Profesora Blanca Cernich, a cargo del Programa en esta zona, ha trabajado con los docentes de la institución en la que me desempeño.
Háblenos de su escuela, concretamente.
En la Escuela Secundaria Nº 12 Luis Clavarino hay un grupo de apoyo incondicional, desde los directivos, tutoras, asesora pedagógica, profesores, lo que permite realizar tareas integrales, por ejemplo, trabajar conjuntamente con docentes de historia, de literatura.
¿Hay un tratamiento transversal de la educación sexual en la currícula real?
De alguna manera sí, la transversalidad y la existencia de un espacio curricular específico no constituyen alternativas excluyentes. Ambas pueden coexistir en cada establecimiento y en educación primaria y secundaria. Es recomendable organizar espacios transversales de formación desde la educación inicial y primaria para luego considerar la apertura a la educación secundaria de espacios específicos que puedan formar parte de asignaturas ya existentes en el currículo o de nuevos espacios a incorporar.
¿Los padres se interesan?
Todavía no se ha dado un acercamiento a los padres sobre el tema, pero existe la voluntad de la institución de hacerlo este año.
¿Qué factores “externos” inciden sobre el adolescente en la formación de su sexualidad?
La televisión, internet, las redes sociales.
La familia, en general, ¿está preparada para brindar educación sexual adecuada a las necesidades de los adolescentes?
No todas las familias; para algunas sigue siendo tabú, sería un deseo que los padres propicien el conocimiento del cuerpo humano, brinden información, promuevan hábitos de cuidado, una educación en valores y actitudes relacionadas con el amor, el respeto, la solidaridad, la responsabilidad y la integridad de la persona.
¿Cómo se hace para respetar las diversas posiciones culturales que se pueden tener frente al tema?
En la institución se está trabajando en un taller de educación sexual. Durante dos meses docentes y profesionales compartieron charlas organizadas por el municipio. Este año se retomó el trabajo iniciado en 2010, se trabajó también con los medios de comunicación, con Internet y con las redes sociales. Además, se están realizando encuestas a adolescentes de 13 a 18 años para elaborar estadísticas porque es importante tener resultados acerca de qué y cuánto saben los adolescentes. Los resultados nos permitirán entender dónde estamos parados. Los alumnos participantes de la experiencia realizada el año pasado expusieron en la muestra anual realizada en octubre sus investigaciones. A nuestros talleres concurren chicos de 14 y 15 años. En ellos integramos con plástica, lengua, matemática, formación ética. Por supuesto, en algunos momentos ponemos en común los saberes aprendidos, las actividades realizadas e invitamos a los padres, a las familias, para que observen y compartan los conocimientos adquiridos por los estudiantes. La muestra anual es un ejemplo de esto. En la actualidad estamos desarrollando una integración con Literatura, integrando a la lectura de un clásico como es Romeo y Julieta contenidos de educación sexual.
*La docente Silvia Villarreal es profesora de Biología y Geografía. Actualmente desarrolla sus actividades docentes en el Colegio Luis Clavarino en el que coordina el área de Ciencias Naturales.
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Recordar a Cornelio Saavedra, potosino, y a Mariano Moreno, educado en Sucre, Bolivia, es parte de la historia como testigo de lo pasado, advertencia de lo porvenir, como expresaba Cervantes.
Por Martín Güemes
En estos tiempos, mucho se ha escrito sobre Bolivia, sobre Evo Morales, y poco sobre los lazos que nos unen. Por ello, voy a evocar a nuestro primer mandatario criollo y a su contrincante fundacional: Mariano Moreno, dejando para otra oportunidad, la posibilidad de escribir sobre el fogoso secretario que estudiara en la Universidad San Francisco, Xavier de Chuquisaca, hoy Sucre, Capital histórica de Bolivia. Hoy me referiré al Potosino Cornelio Saavedra, nacido el 15.09.1759, en el Alto Perú, provincia de Linares, en la Hacienda de Fombera, bautizado en la Iglesia de Santa Ana de Otuyo, el 16.09.1759, en tierras de argentum. El poeta Leopoldo Marechal, expresa: El nombre de tu patria viene de argentum, ¡Mira que al recibir un nombre se recibe un destino! (Heptamerón: "La Patriótica"). Destino de Integración Suramericana.
En este sentido, es de advertir que Bolivia y los bolivianos siempre han sido menospreciados por los argentinos, en una actitud ignorante de nuestra identidad y pertenencia suramericana. Como ejemplo, basta señalar que nunca Saavedra fue homenajeado por un Presidente Argentino, en tierras Bolivianas. Alguna explicación, basada en la desmemoria podemos encontrar en lo afirmado, o también en esta negativa actual de evocar militares o historia militar. Propio del péndulo eterno de nuestra historia dialéctica. Que camina de tumbo en tumba.
En los 70, en el Siglo XX, cuando la historia se transformó en política, en instrumento de la militancia partidaria, ser Saavedrista o Morenista era toda una definición ideológica. Aún hoy, desde los pensadores o historiadores de derecha o de izquierda, el reaccionario Coronel de la Junta de Mayo, o el fogoso jacobino paradigma del progresista, ocupan páginas vehementes sobre sus actuaciones en los primeros pasos de nuestra Patria. Sin duda, Saavedra y Moreno, fueron dos temperamentos disímiles, dos estilos metodológicos de hacer política, en el fondo dos formas de ver la vida pública. Por ello, para quienes como Joaquín Castellanos, creemos que los hombres se aglutinan por temperamentos y no por ideologías, ser Saavedrista o Morenista identifica un sentimiento político. Lo que no obsta a comprender al “otro”, a su debe y haber en las cuentas públicas.
Ortega y Gasset en su libro: Mirabeau o el político, en páginas memorables, estudia a su contrafigura: el político, desde la óptica del intelectual. Sus conclusiones, son fundamentales para entender la política y a los políticos. Siendo la reflexión histórica un punto de vista sobre la vida política, social y económica de una sociedad, con toda la subjetividad e intento de objetividad propia de quien piensa, siente e imagina una época; recordar al Presidente de la Junta de Mayo, al primer Coronel del Pueblo, no quita poder en otra oportunidad expresarnos sobre su oponente, compatriota de aventuras y desventuras. Ambos, participes necesarios de la Patria Mayor, nuestra América del Sur.
Desde la escuela primaria ¡que cincuentenarios estamos! nos viene al recuerdo: ¡Se necesitaba tanta agua, para apagar tanto fuego! Sintetizando la muerte de Moreno en Alta Mar ¿Asesinado? Y la frase: Dejad que las brevas maduren para ubicar la actitud de Saavedra ante el apuro de los adelantados por lanzarse a la Revolución, en los días de Mayo. Reflejan estas “anécdotas” el intento de fijar “líneas históricas” en la educación que supimos conseguir después de Pavón, y la generación del 80. El democratismo revolucionario del “numen de Mayo” opuesto al “monarquismo” del contrarrevolucionario militar, es parte de la historia oficial. De nuestra enseñanza sin matices, sin comprensión de los factores en pugna. De los intereses económicos e ideológicos en acción perturbadora.
Saavedra acusaba a Moreno de querer hacerse “tribuno de la plebe”. Moreno temía que Saavedra se convirtiera en caudillo de la plebe. (Bartolomé Mitre)
La revolución de los orilleros porteños, el movimiento del 5 y 6 de Abril de 1811 (nuestro primer 17 de Octubre) afirmaron a Saavedra, y fue el causante fundamental de sus futuras desgracias. El destierro, el exilio en su propia tierra, confiscaciones, ingratitudes, delaciones y calumnias. Caro les ha costado a los Coroneles ser apoyados por el pueblo. Pensemos en Manuel Dorrego (fusilado) y Juan Domingo Perón (exiliado).
Vuelvo al primer Coronel del Pueblo, a Saavedra, que como todo exiliado inteligente escribe sus memorias, para afirmar su actuación pública. El 1º de Enero de 1829 pone Saavedra punto final a su “Memoria” (...) Si después de mi fallecimiento, la calumnia, la detracción y la maledicencia volviesen a acometerme, creyendo no habrán quedado quienes puedan desvanecerlas, a mis hijos es que con especialidad incumbe estar en centinela para que no lleguen a perturbar el reposo de mis cenizas”.
Al finalizar su “Memoria” ha redactado su testamento y una carta a los hijos, en la cual ordena: “se eviten los gastos superfluos a que generalmente inducen en los casos de muerte las vanidades del mundo; se me amortaje con un hábito de San Francisco o con una túnica de lana; se me conduzca al cementerio en un carro de última clase y en el ataúd del mismo carro, sin más acompañamiento que el de mis hijos... “.
Estaba en la ciudad de Buenos Aires el 29 de Marzo de 1829, cuando su corazón lastimado por las ingratitudes, dejó de latir. Demoró tres días La Gaceta, en anunciar su muerte. El Gobierno de la Provincia tardó ocho meses y medio en leer esa noticia.
El 16 de Diciembre, Tomás Guido amigo de San Martín, redactó un decreto mandando levantar un monumento en el cementerio para depositar los restos de Saavedra y ordenando guardar en la Biblioteca Pública su memoria autógrafa, apunta Bernardo González Arrili en su Historia Argentina.
Resuena en nuestra actualidad, como un eco del pasado, su advertencia y decisión: (...) Señores, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no debe perderse una sola hora. Con ella, señaló en su época, nuestra marcha hacia la libertad e independencia, y marca nuestro cronómetro en la arena del mundo.
Las desavenencias entre Saavedra y Moreno, nacidas por temperamentos disímiles, también por ideologías y conductas, están entrampadas en las redes de la intriga. La más conocida, origen del decreto de supresión de honores redactado por Moreno, es significativa. Todos Uds. recuerdan seguramente el brindis de Atanasio Duarte - temulento profesional - reconocido por la frase de Moreno en su indignación; ningún argentino ¿ni ebrio, ni dormido? Puede alabar al poder, personalizando, fue su mensaje póstumo.
Paso a relatarlo, para quienes no lo conozcan. Después de Suipacha, primer triunfo patriota en tierras Alto Peruanas, se realizó una fiesta en el Cuartel de Patricios, ha la cual asistió el Presidente de la Junta, nuestro evocado, junto a su esposa. A los brindis, Atanasio Duarte coronó con un adorno circunstancial a Saavedra (siendo rechazado por él mismo). Moreno, detenido por un guardia al entrar, resentido se retiró. Cuando se enteró del brindis, su pluma brilló de indignación. Allí, nació el famoso decreto. Firmado posteriormente por toda la junta, incluso Saavedra. Este hecho, atizó el enfrentamiento. Del cual, fueron perdidosos ambos. Y lo que es peor, nuestra patria.
Bien aconseja José Hernández en el Martín Fierro, los hermanos sean unidos…porque esa es la ley primera.
Recordar a Cornelio Saavedra, potosino, y a Mariano Moreno, educado en Sucre, Bolivia, es parte de la historia como testigo de lo pasado, advertencia de lo porvenir, como expresaba Cervantes. La decisión política de Saavedra en Mayo, fue definitiva. Las brevas, anteriores al fruto maduro, estaban tiernas, fue el momento de la revolución. Así fue Mayo.
Martin M. Güemes es abogado e historiador. Visitará la ciudad el lunes 27 de junio próximo. Brindará algunas charlas en los colegios y una abierta al público. |
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