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Luces del escenario

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El proyecto Teatro en la Escuela tiene exponentes singulares. La Cátedra de Lengua del profesorado de Enseñanza Especial del ISPED lleva a las escuelas una puesta, como aprendizaje-servicio.

 Por Claudia López

 

Desde la sanción de la Ley de Educación (Nº 26.206), los estamentos educativos tratan de dar un nuevo sentido, a la educación; se viene avanzando en cómo, qué se enseña y qué se aprende en las aulas, o, en palabras más actuales, se resignifica la escuela (en la nueva dirección tienen un indiscutible valor la construcción de un saber socialmente significativo, su internalización subjetiva, y sus futuros valores de uso o desempeño en la práctica individual y en la interacción con otros).

Hay quienes creen que en nuestra provincia no se le ha dado el espacio suficiente a la educación artística, y en especial y dentro de esta área, a la enseñanza-aprendizaje del teatro. De hecho, hace días, docentes del Profesorado de Teatro de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, con sede en nuestra ciudad, lo reclamaban a raíz del cierre de un espacio opcional especializado en la materia.

Nadie puede negar las ventajas que para niños y adolescentes agregarían los tiempos escolares o extraescolares dedicados a esa tarea. Probablemente numerosos esfuerzos personales e institucionales  logren el objetivo: que, en un futuro no muy lejano, se dispongan los recursos necesarios para que todos los niños que lo deseen puedan subir a los tablados escolares, no con el fin de convertirse en actores (este sería un valor agregado; y seguramente habrá descubrimientos vocacionales) sino para aprender. En este sentido, desde el punto de vista del Sistema Educativo, Instituciones de Nivel Superior van hoy a la vanguardia en la inclusión de ese saber en la escuela: al Profesorado de Teatro de la Uader se aúnan experiencias como la que lleva adelante  Isabel Botto, quien dice:

El teatro es juego, un juego a veces organizado, siempre con algo de improvisación. En él se utiliza el cuerpo para expresar y comunicar ideas, emociones y sentimientos a los otros, individual o grupalmente. El teatro forma parte del campo artístico de la producción cultural, humana,  construye diálogo, generoso, comprometido, plural

Decía García Lorca  “El teatro es uno de los mas expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza y su decadencia”.

Nos cuenta Isabel que los alumnos de tercer año de ISPED, futuros profesores de Enseñanza Especial, en la Cátedra Lengua II, a su cargo, preparan cada año una obra de teatro y la llevan a las escuelas primarias -en las que ellos luego trabajarán, o harán sus prácticas de Residencia-. Hace tres años se reinició el  Proyecto de Teatro Candilejas (luces del escenario)- Siempre se tiene presente que el teatro libera, desinhibe, rompe cadenas, produce una catarsis que ayuda a crecer. Esto es así tanto para el espectador como para los actores, en este caso alumnos y alumnos actores. La representación teatral se caracteriza por unificar todas las artes- música, literatura, plástica, danza, arquitectura en la escenografía. Promueve procesos interactivos de síntesis artística. Y agrega, en nuestro fragmentario diálogo on line: Así como sabemos de la existencia de analfabetos funcionales – respecto de la lectura y la escritura-, es también preocupante la cantidad de alfabetizados que estéticamente  no pueden gozar de un concierto, una exposición de cuadros, una novela, una representación teatral… es  entonces una necesidad que la escuela tenga espacio para el arte… los niños son muy receptivos, el teatro es el gran juego.
Siempre es un placer compartir con una colega. Susana y yo estamos encantadas de publicar esta experiencia. ¿Cómo hacen la puesta en escena?
Decía Albert Camus que “en la novela los problemas acaban cuando uno termina de escribir, mientras que en el teatro recién allí empiezan…Después de escrita la obra, vienen los ensayos con los actores, el director, la coreografía….hasta que finalmente el contacto con el público hace de cada noche un foro de tribunal, un sitio sagrado, donde se reescribe, se reinterpreta, se representa la historia del mundo.”
¿Trabajás con colaboradores? Sí, forman el equipo alumnos de tercer año de Enseñanza Especial y han colaborado padres, hermanos, amigos, además se incorporaron colegas: Raúl Albanece, en Escenografía y Carolina Fiorotto, en Música. También acompaña siempre un estudiante del Profesorado Musicante, Leo Heidenreich, y  alumnos de otros grupos que ven entusiasmados los ensayos a cielo abierto en el patio de la Institución.

Experiencia bienvenida la de Isabel; -sus alumnos la repetirán, a futuro, en sus aulas- el teatro alimenta en el niño o joven el desarrollo cognitivo (percepción- exploración, en tanto o mayor grado que si enseñáramos técnicas científicas;  apreciación, comprensión, producción) incrementa su capacidades expresivas (muy especialmente expande y fortifica la capacidad lingüística) y estimula la auto-comprensión y el sentido crítico, todo lo cual nos está hablando de organización física y psíquica, de vivencia ,disfrute, de luces que antes de ser del escenario lo son del pensamiento.

Obras presentadas
2007 Oiga chamigo Aguará de Adela Basch.
2008 De Fantasmas y Otros Yuyos de Maria Rosa Finchelman.
2009. El Circo de Bronco Frank, adaptación de Camargo y Ponguetti.
También en historial: Títeres y teatro de sombras

También, Teatro en el CAJ

Danilo Praderio coordina el Centro de Actividades Juveniles de la Escuela Nº 24 sita en Avenida Del Valle 749. El grupo de Teatro (miércoles, 17.30 horas, entrada por el salón de actos) cuenta, además, con la asistencia de un tallerista especializado. Se trata de una experiencia gratuita, que continúa abierta, para adolescentes de nuestra ciudad.

Propuesta
La escuela Nº 24 de nuestra ciudad propuso ante el Consejo General de Educación la inclusión en las normativas correpondientes de los Profesores de Teatro a fin de que puedan concursar los espacios de Juventud, Participación y Ciudadanía.

 


Usar la palabra

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En una sociedad mediatizada, elegir el propio destino, tanto en términos personales como sociales incluye, necesariamente, el dominio del discurso escrito, producto de la alfabetización.

Por Claudia López

 

El día 8 de septiembre se celebró el día de la alfabetización; la fecha –demasiado cercana al día del maestro- nos recuerda un motivo de trascendental importancia: ¿Qué significa estar alfabetizado?

En términos generales, la alfabetización significa el uso, la disposición activa de herramientas intelectuales (lectura y escritura) que permiten a una persona el uso de la creatividad y el juicio crítico para elegir su propio destino, condición cuyos efectos trascienden largamente el ámbito de la calidad de vida personal para convertirse en un hecho de trascendencia social.

En lo referente a la faz técnica existen diversas teorías respecto de cómo alfabetizar. Si dando preeminencia a la lectura o a la escritura. En la tradición norteamericana la lectura precede a la escritura. En América latina la tradición se inclina por introducción conjunta de ambas actividades. (…) Pero esta distinción (lectura- escritura) carece de sentido cuando de lo que se trata es de comprender la estructura del sistema. (1 )Para comprenderlo se realizan tanto actividades  de reinterpretación como de producción.

Si bien lectura y escritura no pueden disociarse a la luz de la experiencia y la pedagogía utilizada en nuestro país, cabe preguntarnos ¿Cuál es la importancia de la producción escrita?

En términos político- pedagógicos el porcentaje de fracaso escolar que muestran los estudios realizados en el país nos pone frente a una responsabilidad: la escuela parece afectada de una cierta parálisis institucional y científica que le impide cumplir su misión de agente alfabetizador (2).Las clases más desprotegidas en términos socioeconómicos son las que suelen engrosar las listas de fracaso. Pero ¿los condicionamientos restrictivos de dónde surgen? En gran medida, según lo demuestra, por contraste, la experiencia de Freire, nacen (si bien no exclusivamente) del método pedagógico utilizado.  

“(…) hacia 1962 Freire había realizado varias experiencias poniendo en práctica su método. Llegó a obtener resultados extraordinarios: en 45 días un iletrado alcanzaba a ser el dueño de su propia voz y aprendía a decir y escribir su palabra. Claro que ese escribir Freiriano está íntimamente relacionado con una concepción del hombre comprometido, actor y  transformador de su sociedad. La implicancia de este camino pedagógico de no alienación, no domesticación, no bancarización, no monopolización de la palabra genera apropiación libre y no reproducción de modelos impuestos que hacen que el educando sienta como ajeno tanto el discurso pedagógico como el suyo (en tanto surge de la alienación producida una cultura impuesta)

Sea cual fuere el modelo que, como docentes adoptemos, algo queda fuera de discusión: la alfabetización es inescindible del tránsito cultural. Ahora bien, el participar de la escritura – y no solamente de la oralidad- significa una profundización en el proceso de hacer de la lengua algo propio.

Walter Ong ha estudiado el pasaje de la cultura oral a la escrita, marcando entre las diferencias más notables que aún coexistiendo con la cultura del escrito, la cultura ágrafa implica conceptualizaciones, formas de memoria y de cooperación social especiales. La descripción de Ong sería, de alguna forma, aplicable, o de alguna manera convalidada por los primeros equipos freirianos que observaron mayor dificultad en el trabajo con grupos semialfabetizados en contraste con los grupos analfabetos.

No intentamos marcar una preeminencia de la escritura por sobre la lectura y oralidad, lo reiteramos, en los procesos de alfabetización, sin embargo es obvio que la nuestra es una cultura de la escritura, más hoy, en la era de las comunicaciones; más allá de las diferencias entre ambas (código restringido- código elaborado; disposición formularia y acumulativa- tendencias analíticas ), nadie puede negar que cualquier intermediación que obstaculice o retrase la fluidez de ese pasaje ( a la escritura) es grave tanto en términos sociales y políticos como económicos.(3)

Dicen los especialistas que la escuela primaria significa el primer paso en la construcción de un sujeto en el proceso de adquisición de la cultura escrita. A menudo, esa adquisición se ve retrasada y continúa hasta etapas más avanzadas de escolarización que llegan, inclusive, al secundario. Hace pocos días una maestra de adultos nos refería el caso de un alumno con certificación de séptimo grado, que no posee el manejo, ya no de la escritura sino ni siquiera de la lectura. Por supuesto no es común semejante grado de retraso, pero sí lo es en menores medidas.

No obstante, la experiencia en el aula demuestra que, por ejemplo, no existe casi ningún alumno que no sea capaz de expresar en el discurso escrito, en términos narrativos, medianamente lógicos, su propia biografía o, por ejemplo, en términos históricos, su genealogía familiar. ¿Qué significa eso?

Que sea cual fuere el presupuesto alfabetizador al que el docente adhiera, el niño, joven o adulto se transforma en un organizador activo del sistema en su competencia productora guiado por el interés; genera entonces un discurso propio para el que  utiliza todas sus herramientas disponibles – inclusive las de búsqueda- .

Nuevamente, Freire con su prédica del ejercicio de la educación para el hombre sujeto:

Bajo la luz del citado pedagogo, si sé quién soy, si conozco mi propia historia y la de mi gente, si me siento protagonista de mi propio destino ¿no tengo, acaso, dadas en gran medida las condiciones que me llevan a elaborar el discurso escrito como una forma de ejercicio pleno de mi libertad? Si quiero  comunicar (y el deseo solo puede surgir de la apropiación subjetiva del objeto, en este caso, la palabra escrita) ¿no seré, acaso, capaz de encontrar la forma?

No decimos que sea fácil; hacen difícil la tarea  las presiones, la monopolización del uso de la palabra- que no pasa exclusivamente por la Ley, hoy tan en el tapete, sino por la imposición del poder en una sociedad globalizada y mediatizada, entre otros factores. Mucho se habla de las falencias de la escritura- sobre todo en la escuela secundaria-. Nosotros nos preguntamos ¿qué parte tiene en esto la rebeldía de quienes no quieren ser atravesados por discursos ajenos?

En la calle, en los medios, en los legisladores reside una porción de la respuesta, otra, más profunda, en la escuela y, sin duda, mucho, en cómo la sociedad demande de sí y elabore una batería de respuestas genuinas. Y para ello es necesario superar ciertas ideas arcaicas como las de Educar al soberano; lo digo porque esas palabras han resonado recientemente en nuestro medio.

 

 

Notas:

1 Alisedo, Graciela y otros. Didáctica de las Ciencias del Lenguaje (1997). Buenos Aires. Paidos, p 34.

2 -: p 35.

3.-: p.

 

Bibliografía:

Alisedo, Graciela y otros. Didáctica de las Ciencias del Lenguaje (1997). Buenos Aires. Paidos.

Freire, Pablo. La educación como práctica de la Libertad. En Dossier colectivo.

Lizzi, Susana. Enfoque Educativo. Artículos (2008) Diario El Día.

Pedagogía de la Emancipación. Agmer. (2005)

 



El problema del sentido de la escuela

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 ¿Cuál es el significado de la experiencia escolar? ¿El amor al conocimiento? ¿O la obligación? En este texto se presentan algunas respuestas a los interrogantes planteados  

 

Por Élida Doello

 

Los maestros no pueden dar por desconocida su autoridad, sino que la tienen que construir en forma cotidiana. Y los alumnos deben darle un sentido a la experiencia escolar. En las condiciones del desarrollo actual este otorgamiento de significado a la concurrencia a la escuela no es automático, como en otras etapas del desarrollo escolar. Cuando los que frecuentan la enseñanza son los “herederos y becarios”, es decir, los hijos de las clases dominantes y los pobres (pocos) meritorios, tanto la autoridad pedagógica como el sentido de la escuela cambian frente a estos datos de la realidad. Hoy, para qué ir a la escuela (a la escuela que tenemos, se entiende) es una pregunta pertinente que la mayoría de los jóvenes y adolescentes se hacen  a diario.

Es obvio que aquellos que no son capaces de dar una respuesta satisfactoria a esta pregunta tienen pocas razones para persistir en la carrera escolar. ¿Cuáles son las respuestas posibles y cuáles son las condiciones sociales que las determinan?

Ellas son tres:

La obligación como sentido: Se va al secundario por una obligación social más que jurídica, porque si, porque no hay remedio, porque no se puede no ir, y esto es porque existe un sistema de contención familiar, que, pese al vacío de la experiencia escolar y al malestar y al padecimiento que puede llegar a producir, no ir a la escuela no es una alternativa objetivamente posible para ciertos adolescentes y jóvenes. En este caso, “ir al colegio” no es objeto de deliberación y elección, sino una experiencia ligada a una condición de edad.

La razón instrumental: Hay que estudiar por una razón puramente instrumental. Algunos adolescentes asumen la lógica de la postergación de beneficios presentes con el fin de beneficios mayores en el futuro. Si hoy me esfuerzo en los estudios ( hecho que en sí mismo no tiene mayor sentido), mañana seré alguien en la vida, podré ingresar a la universidad, podré obtener un buen empleo, recibiré mejor trato, etc.

El amor al conocimiento: Este emergente tiene que ver con la pasión, con la entrega incondicional al saber o a un campo del saber. Esta inmersión en el juego, esta especie de  “illusio” posee una energía extremadamente poderosa que, según una representación pedagógica bastante difundida, se constituye en un recurso mayor para el éxito en la carrera escolar.

Estas tres disposiciones ideales típicas no están aleatoriamente distribuidas en la población, sino que son el producto de un conjunto de factores interrelacionados. Entre ellos cabe mencionar los factores culturales y el lugar que ocupan los individuos en la estructura social. La relación gratuita, desinteresada y “pasional” con el conocimiento y la cultura general (artes, ciencias, etc.) es probable que surja entre las clases más liberadas de las urgencias y presiones relacionadas con la sobrevivencia. Las clases medias, cuyo capital económico, social y cultural les permite aspirar al ascenso social, están objetivamente más predispuestas a desarrollar una lógica instrumental y a sacrificarse en el presente con el fin de lograr mejores recompensas en el futuro. Esta disposición  al sacrificio y al esfuerzo ¿Será socialmente recompensada?

 

PERFIL

Élida Doello. Profesora de Castellano, Literatura y Latín. Directora titular de la Escuela 131 América Barbosa. Estudiante de tercer año de la Licenciatura de Pedagogía de la UADER.

 



El saber que alivia

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¿Cómo enfrentar los sentimientos de angustia ante las dificultades escolares? Las conductas que desconciertan al docente pueden ser abordadas desde miradas inter subjetivas con mayor posibilidad de éxito.

 

Por Perla Schira

 

En el libro Violencia Social - violencia escolar. De la puesta de límites a la construcción de legalidades, la autora, Silvia Bleichmar, va desarrollando de manera muy interesante y profunda la construcción de la legalidad en el individuo y la relación ética y moral. Permanentemente, la reconocida psicoanalista rescata el sentido del otro semejante y  la necesidad de que como sociedad volvamos a construir las relaciones ínter subjetivas donde, justamente, el reconocimiento del otro sea el principio modelador de todas nuestras conductas.

Es así que en el último capítulo de este interesante libro recoge una de sus conferencias ante el servicio penitenciario en la que dijo lo siguiente: (…) el saber más ayuda a simbolizar mejor y continúa para que el personal (penitenciario) pueda sentirse menos frustrado y menos lastimado.

Estas palabras resonaron en mi mente en relación con la educación, los docentes, los niños y jóvenes que concurren a la escuela para ser educados. Y pensaba en la importancia del saber, pero no solo del saber como contenido a enseñar, sino del saber que me remite al vínculo con el otro humano, en caso de la relación docente-alumno, el conocer más y el saber desde el vínculo ínter subjetivo, del reconocimiento del sujeto del aprendizaje (alumno)

Es curioso ver cómo muchas veces los obstáculos en el aprendizaje se resuelven a partir de acercamientos que el docente hace con su alumno, como el interiorizarse por lo que a él le interesa, por su realidad familiar o social, hecho que predispone para el aprendizaje de otra manera. El niño es el mismo, el docente también, pero el enfoque, la mirada que se hace sobre el sujeto marca la diferencia.

Hay muchas situaciones en las que el docente experimenta desconcierto, angustia, desazón, en relación con el niño/a y su capacidad para aprender, para adaptarse al contexto escolar, para vincularse con sus pares, en fin, hay muchas situaciones en las que el docente necesita saber más para simbolizar mejor.

¿A qué me refiero con simbolizar? A poder darle un sentido, una explicación quizá a tal o cual conducta para que pueda ser comprendida, para que se active la esperanza de que se puedan revertir las cosas y también, para sentir alivio, bajar la frustración y la sensación de sentirse lastimado. El docente, entonces, recupera la posibilidad de actuar a partir de lo simbolizado. Si somos capaces, frente a una conducta desconcertante, de detenernos a pensar en el otro, su contexto y sus posibles necesidades e intenciones, si podemos descentrar la mirada de nosotros mismos, del desconcierto o dolor que sentimos por el accionar del otro (y mucho más si ese otro es precisamente un niño o niña) entonces encontraremos el sentido para simbolizar y así volver a creer en la capacidad del sujeto para aprender y en la capacidad del docente para educar.

 

 

PERFIL:

Perla Schira trabaja como Psicopedagoga para la Municipalidad de Urdinarrain en el marco del Programa Nacional de Municipios y Comunidades Saludables. Es Psicopedagoga (M.P.581) y Profesora de Enseñanza Especial. Se desempeña en equipos técnicos escolares en la enseñanza privada y estatal.

 

Ética e identificación.

“ (…). La construcción de un sujeto ético en relación a la identificación al otro en la infancia es un tema muy poco trabajado por los analistas (…). No es solamente por miedo al castigo o por premiación del ideal que un niño sufre si a otro niño le pasa algo. Una paciente mía de tres años y medio no pudo dormir en toda la noche porque la mejor amiga se había olvidado la muñeca en la casa y pensaba que la iba a extrañar y me pareció maravilloso (…) Es del orden de la identificación que posibilita salir del mismo confort que uno tiene en términos de lo que Levinas dice que es la ética. Es el otro apareciendo, irrumpiendo en mí, mostrándome que mi satisfacción no es suficiente si el otro sufre. Este es un punto respecto a la construcción de los sentimientos morales en el niño pero la cuestión que se encuentra en la pregunta referida al “narcisismo trasvasante” tiene que ver precisamente con el hecho de que el adulto por un lado ama al niño, se identifica con él, lo identifica ontológicamente como ser humano y al mismo tiempo lo reconoce en las tensiones sufrientes que permiten que haga una codificación del otro y de las necesidades morales del otro. Entonces el narcisismo trasvasante implica que uno lo ama, sufre y es feliz por el otro como si fuera uno mismo, sabiendo al mismo tiempo que es el otro ¿adonde voy con esta idea de narcisismo trasvasante? Al tema de la felicidad. ¿Qué es lo que le impide a mucha gente grande ser feliz? La imposibilidad de gozar con lo que el otro obtiene, la imposibilidad de disfrutar con lo que el otro disfruta, la imposibilidad de identificarse con el goce del otro, con el sufrimiento del otro. El concepto de narcisismo trasvasante es como la idea de que no existe una oposición tajante entre el amor de objeto y el amor del yo, que todo amor de objeto implica el amor del yo, implica el narcisismo pero que al mismo tiempo no hay superposición absoluta si no corrimiento. Con lo cual no se va a constituir nunca el amor del yo si no hay amor de objeto y no se va a constituir amor de objeto si no hay amor del yo, pero para poder amar al hijo es necesario poder amar al otro que siendo como uno es al mismo”

Fuente: Cueto, Emilia. Entrevista a Silvia Bleichmar. 06-08-05. www.elsigma.com.



Emiliano y el elemento narrativo

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La educación en nuestros días intenta abordar el conocimiento de la realidad desde paradigmas complejos. Teorías científicas como la de Ilya Prigogine despiertan el interés de los jóvenes.

Por Claudia López

 

Emiliano, estudiante entrerriano de quinto año expresa su admiración en una de las páginas Web que cito como fuente: en Antropología Filosófica- espacio curricular. están estudiando el pensamiento de  Ilya Prigogine, que lo fascina. Otros comentarios  permiten advertir el interés que generan los nuevos paradigmas de comprensión de la realidad.

Ilya tiene el don de despertar el interés de los docentes que provenimos de distintos ámbitos del saber;  nos enamora con su capacidad discursiva – casi diríamos con sus metáforas de la realidad-, con su creatividad científica y con la aplicabilidad de sus descubrimientos a los diversos campos del saber. Dicen sus seguidores” no solo de la química sino de la biología y de los sistemas sociales.” Su descubrimiento: los sistemas disipativos demuestra que es posible crear orden del desorden. En su conferencia ante la UNESCO (1995) afirmaba “nos encontramos al final de la historia que se abrió con Galileo y Copérnico: un período glorioso de verdad pero que nos ha dejado una visión demasiado simplista. La ciencia clásica enfatizaba los factores de equilibrio, orden y estabilidad. Hoy vemos fluctuación e inestabilidad por todas partes. Estamos empezando a ser concientes de la complejidad inherente del universo. Esta toma de conciencia es el primer paso hacia una nueva racionalidad. Para los fundadores de la ciencia occidental (…) el objetivo era obtener  certeza mediante una teoría unificada. Sin embargo cuanto más observamos la naturaleza más nos topamos con el elemento narrativo presente a todos los niveles. Es inevitable pensar en Sherezade que solo interrumpía una historia para empezar otra más hermosa. También la naturaleza nos presenta una serie de narraciones inscritas una dentro de las otras: la historia cosmológica, las historia a nivel molecular y la historia de la vida y del género humano hasta llegar a nuestra propia historia. En cada nivel asistimos al surgimiento de lo nuevo, de lo inesperado.

La ciencia se ha basado en leyes deterministas en las que el pasado y el futuro juegan papeles simétricos (…) Si las cosas fueran así seríamos el padre del tiempo y no su hijo

Es cierto que la herencia científica del siglo veinte tiene dos aspectos diferentes. Por un lado, las leyes de la naturaleza y por otro la descripción termodinámica de los aspectos relacionados con el crecimiento de la entropía. Esta es una concepción del mundo en evolución. Pero ¿cómo encaja la descripción atemporal de las leyes de la naturaleza?” Apenas- dice Prigogine hemos empezado a imaginar las respuestas desde los campos de la teoría del caos y de la física del desequilibrio, asociados a los sistemas dinámicos inestables (…).Consideremos en primer lugar la física del desequilibrio. Aquí lo sorprendente es lo que ocurre si se obliga a un sistema- y todo nuestro universo lo está-a alejarse de su equilibrio: aparecen nuevas estructuras. Así hablamos de una autoorganización que conduce a estructuras disipativas ( un ejemplo de la química es el de las ecuaciones no lineales que tiene más de una solución y esta se da en situación que no es de equilibrio)”1

En términos sencillos el científico explica: es el viejo ejemplo del huevo que produce gallinas y de la gallina que da huevos. “Lejos de la situación equilibrio la materia adquiere propiedades que permanecen ocultas a nuestros ojos mientras nuestra atención se ciña a los estados estables (…) Los sistemas auto- organizativos permiten adaptarse a condiciones externas. Pero todavía queda mucho por hacer  tanto en matemáticas no lineales como en investigación experimental antes de que podamos describir la evolución de los sistemas complejos fuera de ciertas situaciones sencillas. Pero una conclusión ya está clara: la dirección del tiempo, un elemento narrativo ha de jugar un papel esencial en la descripción de la naturaleza. Sentada esa premisa, el tiempo narrativo debe incluirse en la formulación de nuestras leyes de la naturaleza. Esas leyes, tal como Newton las formuló permiten expresar certezas, ahora debemos hacer que expresen posibilidades que pueden o no llegar a realizarse en el futuro.”[2]

Pienso en Emiliano y en su comentario. ¿qué le depara el porvenir? Imagino la situación en el aula, su entusiasmo, las explicaciones que el docente podrá dar y las que quedarán apenas enunciadas, recuerdo el concepto  de “posibilidades”, que también, en términos científicos, se aplican a la pedagogía. Narrativamente, Emilano construye su propia historia personal e intelectual dentro de un  sistema complejo- la escuela, inmersa en otros sistemas: sistema educativo,  sociedad etc-; en una época en la que su profesor/a- no lo sé- busca abrirle posibilidades, desprovisto/a de las duras certezas racionales que antiguamente asistieron a los docentes.  El pensamiento interpela, entonces, la capacidad de integrar creativamente el conocimiento, a la vez que coloca a esta pareja pedagógica- la de Emiliano, claro, en la inmejorable posición de la esperanza. Ambos comprenden que no es desde un falso criterio de orden inmutable que se dispara la flecha del tiempo. Emiliano ejerce la función de arquero- ¿jugará también al fútbol?, tampoco lo sé. Pero intuyo su nueva posibilidad de construir saber sobre parámetros narrativos ha sido abierta porque un docente, nuevo Sherazade de las aulas lo ha metido en el terreno de la incerteza. No inventan la pólvora, pero están descubriendo su lugar en el tiempo; la resonancia de su flecha,  registra su paso por estas páginas, si se quiere,   comprobación empírica de la teoría.

 

 

 

Fuente: http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=456 Prigogine, ILSA. ¿Qué es lo que no sabemos? Traducción María Rosa Gascón Disponible en http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/prigogine.pdf

 

 

 

 

 

 



 



1 y 2. Prigogine ILSA.( 1995) Conferencia . Forum Filosófico. Unesco

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