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Asquerosología: una ciencia poco ortodoxa PDF Imprimir Correo electrónico

Bibliotecaria y poeta, esta autora nos convoca  a descubrir el enigma de la relación libro-lector y sus estrategias para despertar en otros el gusto por la lectura.

Por: Silvia Mahl

Cazadora furtiva de crisálidas preparo mis armas y mis cebos camuflados.
Cuando llego a la mañana riego el pasto con galletitas y pedazos de manzanas.
El persistente misterio de los libros que vencen a la tecnología,  me lleva al arte de contar emociones, a ser un engranaje que, trabajando por instinto, busco persuadir usuarios para convertirlos en lectores asiduos.
Las encuestas indican que los ámbitos de lectura son lugares comunes.
Dentro de la isla, las distancias navegables del pasajero abstraído en el paisaje, las incomunicaciones tecnológicas y la condición de pueblo chico sin librería, indican lo contrario. Concentrarse en leer con música de pájaro, perfume de madreselva y saboreando zarzamoras o naranjas, convierte al libro en disparador de curiosidades; trasformando las maneras de  sentir, valorar, imaginar, usar, compartir y concebir la lectura como construcción sociocultural.
La carnada inverosímil es el objeto descuidado  sobre el escritorio. Mis llaveros  se turnan: colita de lobito, patita de nutria, chaucha de carpincha y la más temida colita de yara  que incita a la pregunta curiosa del gurí a interiorizarse de sus propios orígenes  construyendo  nuestra  identidad al sentirnos parte de una comunidad y su naturaleza.
No puedo concebir  que una persona  no quiera saber nada.
En ese contexto mi desafío es  buscar crisálidas de imaginación, creatividad y espíritu narrativo que aún en estado de capullo, prometen un futuro de bella mariposa que pueda imaginar nuevas realidades.
Hacer vivir los libros en lo cotidiano, crea un refugio para campear  los desastres naturales cíclicos, imaginar el árbol sumergido rebosante de frutas ofreciendo la idea de que entre toda la literatura disponible, entre todo el acervo escrito, hay alguna obra que sabrá decirles algo a ellos en particular.
Sirvo de catalizador del cambio y el aprovechamiento de la diversidad, principalmente escuchando a quien cae en mi copo “atrapafuturasmariposas” persuadiendo, aconsejando y a veces imponiendo la lectura de un texto corto. El futbolero no se me escapa, cae extasiado por el léxico en común con las primeras frases de “Muerto el Pedro se acabó la rabia” Luis Lujan Editorial Tierra del Sur”.
Se dice de mí en Paranacito: “En cuanto a Silvia, puedo afirmar no creo que lo suyo tenga cura... recién la vi por la Avenida Entre Ríos haciendo malabares con una gran pila de libros, enlazando gurises y -cuando los atrapaba- los tiraba al suelo y con cara seria y doctoral elegía un libro de la pila y se lo metía dentro de la ropa al grito de: ¡Lea carajo!, finalizada esta tarea corría adentro del edificio de la Biblioteca y comenzaba la tarea nuevamente. Pregunto a las autoridades de la B.P.: ¿quién se hará cargo del parabrisas del Dunita? Porque a mí me arrojó un ejemplar de Saramago al grito de ¡Éste no lo leíste, gordito!” (Sic) J. A. Gomez Seva (Socio B.P.S.M.).

Fuera de las bromas literarias aprovecho  cada oportunidad para transmitir  pasiones y curiosidades, para embriagar al lector potencial con fragmentos encantadores, que atrapen, conecten y enamoren hasta al lector más reticente.
En verdad, cuando salgo a la calle con “Elegí un cuento y te lo cuento…Cuentos al paso”, proyecto concretado en la vereda de la biblio o en la playada, con 10 libros y dos sillas. Eligen, empiezo; al rato  me canso y,  obligados por la intriga, siguen ellos llenado mis oídos con la música de sus palabras.
Facundo, siempre aburrido de acompañar a su mamá estudiante de magisterio, cae en la trampa mirando por la ventana los pájaros en el patio.
-¿Che Silvia, ése, entre los zorzales y los chingolos, no lo vi nunca ¿Qué es? Y ahí entra triunfante “Aves  de Argentina y Uruguay de Narosky y Yzurieta V.M. Editores”.
Viendo camalotes y carrizales, con ruido en la panza por el hambre y faltando para llegar a las casas, las mentes cultivan con  “Hidroponía- Editorial Albatros” hermosas lechugas imaginarias. El padre que busca a sus chicos que vinieron a investigar, termina esperándolos leyendo “El arte de alambrar  -Cuadrado Jorge David- Editorial Hemisferio Sur” que sigilosamente puse en sus manos.
Busco algo en sintonía con lo que saben, con lo que les gusta o con lo que desean saber.
Comprender la presencia de tres hojitas de arrayán en la pava del mate del abuelo consultando “Plantas Medicinales Rioplatenses  Volumen II Hurrell, Julio A. Editorial Lola”.
Las razones del misterioso túmulo dentro del estero en “Guerreros, máscaras y narices decoradas/Tirso J. Bourlot.” da respuestas al presente desde el pasado de la tierra fluvial, para pensar nuestro futuro cimentado en las ancestrales experiencias chanaes.
Y cuando la presa se niega a ser atrapada, uso mi última arma, la más moderna, para quien nada le gusta y nada lo atrae: “Asquerosología, de la cabeza a los pies. La ciencia de las cosas que dan asco. Sylvia Branzei.  Ediciones Lamiqué”; sin permiso para salir de la biblio es irresistible y completo: lectura en voz alta, comprensión de texto,  escritura, síntesis y carcajada.
Tanta palabrería anterior pierde sentido cuando termino atrapada por Juan: socio lector; asiduo concurrente; alumno de salita de cinco, devorador de animales, plantas y dinosaurios, que lleva mis libros en su mochilita y que con su sonrisa al despedirse, descubre para mí, el misterio que mantiene las mentes encendidas.

PERFIL

Silvia Mahl: Nació un 7 de Febrero de ¿? en la localidad de Villa Paranacito donde vivió hasta los 25 años. Radicada otros 19 años en Buenos Aires, retornó hace 3 años a sus orígenes, donde se desempeña como encargada de la “Biblioteca Popular Sandor Mikler” promoviendo la lectura y el conocimiento de las raíces culturales de la comunidad.

 

 
Los docentes y el imaginario colectivo PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 

Nuestra sociedad padece un sinnúmero de enfermedades, una de ellas es atacar los efectos y no las causas; de este modo se desligan responsabilidades.

 

Por Susana Lizzi

 

“Hay que hacer algo contra la inseguridad” es la frase de más resonancia en estos tiempos. ¿Por qué no plantearlo de otro modo y decir “Mejoremos la educación entre todos”. Entre todos, porque cada vez se exige más a los maestros y profesores. Hasta se pretende que no se enfermen. “¡Viven de licencia!”, dicen. “Cómo faltan”, se quejan. Tal vez habría que pedir disculpas por no ser máquinas (que también se rompen) y enfermarse de toda enfermedad, como cualquier ser humano.

Estar frente al aula, señora madre que despotrica por reiteradas ausencias, ya no es lo que era hace unos años atrás. Y, como es la familia la primera educadora, es de suponer que de allí han surgido los malhumorados, aburridos y, en algunos casos. hasta atrevidos alumnos que transitan el  aula a diario. ¿Imaginan a una enfermera atendiendo y medicando simultáneamente a 30 pacientes con esas características, o un médico que deba curar ese número de enfermos con un único remedio para distintas dolencias? El maestro debe “convivir” e interactuar muchas horas diarias con 30 ó 40 niños, o trabajar con adolescentes  que no aceptan restricciones y se niegan con indolencia a cooperar sin que puedan tomarse otras medidas que las que están en el código de convivencia escolar (es decir, anotar en un cuaderno que el chico tiene un “comportamiento inadecuado”).

Ahora estamos en plena transición, ésa que supone el paso de la escuela tradicional a una escuela a la altura de los nativos digitales. Por lo tanto, además de preparar clases para que los chicos “aprendan sin aburrirse”, inventando “actividades lúdicas”, tratando de que la escuela sea “un espacio de socialización”, corrigiendo decenas de evaluaciones el fin de semana, el maestro debe invertir tiempo y dinero en capacitaciones que quedan obsoletas al poco tiempo por la permanente mutación del sistema educativo.

La atención a la diversidad exige un cambio de actitud de parte de maestros y profesores, en los que, por supuesto, intervienen la vocación y la fuerza de voluntad, pero también las actitudes de los padres deben adecuarse. El enemigo no es el docente.

 

Los paros

Los docentes nos encontramos inmersos en un conflicto que –podría decirse-, ya es histórico. Los que conocemos las causas que han sumido a las escuelas en contexto de reclamo, valoramos su legitimidad, sus profundos argumentos, su intencionalidad que trasciende cualquier gesto de inmediatez, porque de esta lucha depende la tan ansiada calidad educativa, la revalorización de la escuela pública, la recuperación del espacio escolar como construcción del proceso educativo.

Sin embargo, la opinión del común de la gente, y, más específicamente de los padres, se refiere al tema con una liviandad propia de quien aloja pensamientos parásitos que le han sido implantados por medios de comunicación tendenciosos y parciales a la hora de informar.

En educación todos somos responsables. En un artículo titulado “Wat will Literacy Be Like?”, Margaret Meek expresa: “En todo el mundo, cuando los niños aprenden a leer y escribir, se ponen en juego la historia del analfabetismo, sus valores culturales actuales, la historia literaria del docente, la experiencia preescolar de cada niño de la clase, las expectativas de sus padres y la legislación vigente en el momento […] Los decretos políticos que influyen en la naturaleza, significado y valor del analfabetismo son visibles en la sala de clase todos los días […] el analfabetismo nunca es neutral […] En nombre de todos los niños que están aprendiendo a leer y escribir parece importante señalar que el alfabetismo es un asunto político y que la política interfiere entonces con la pedagogía, los programas, la currícula y la investigación.”

 

Como puede apreciarse, el tema es demasiado complejo para depositarlo en un solo sector de la sociedad, sector que, además, no obtiene retribución acorde a la dimensión de su importancia. A los que opinan en charlas informales, los invitamos a analizar esta lucha para descifrar sus códigos esenciales y darle un sentido de construcción, para que podamos  asumir todos el compromiso que requiere el cuerpo educativo.

 

 

OPINIONES

“Los alumnos, en la actualidad tienen como valor agregado, que la educación formal no es el único lugar de aprendizaje, como lo fue en épocas pasadas, sino que compite con medios masivos de comunicación y procesos de educación no formal, muchas veces más atrayentes y significativos que los que la escuela brinda.”
Suárez, María del Rocío. Estudiante de Profesorado Superior en Pedagogía. UADER.Gualeguaychú. 2009

 

"Desde los años 80 las investigaciones demuestran, irrefutablemente, la evidencia científica de la relación entre el trabajo docente y diversos trastornos de salud tanto a nivel biológico  como psicológico”

López López-Menchero José Luis (Español) En “La salud laboral de los docentes”.

 

“Un día vinieron a decir a una señora que la vida de su marido se veía amenazada porque lo había acometido un oso, y ella, sin inmutarse, contestó: Yo no me entrometo en los asuntos de mi marido, que él se las componga con el oso. Eso es lo que pasa en la Rep. Argentina. Se dice que es necesario educar a los pueblos; pero los gobiernos contestan: No me meto con el oso ¡Pero es necesario meternos con el oso! Para que el pueblo argentino sea verdaderamente democrático.”

Discurso de Sarmiento a los maestros, a su llegada de Estados Unidos, para asumir la presidencia.

 

“Un docente que gana $ 15 por hora tiene que pagar $150 la hora a un psicólogo para combatir el stress laboral, o $ 50 la hora al fonoaudiólogo.”

 

ENFERMEDADES

FATIGA MAGISTERIAL: Resultado de una sobrecarga psíquica que impacta en lo físico y mental, una preneurosis, que se manifiesta en desequilibrio entre lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual.
NEUROSIS DOCENTE: Los cuadros neuróticos no son puros; regularmente aparecen diversos síntomas combinados que no posibilitan un diagnóstico temprano. Los síntomas pueden ser CORPORALES: Gastritis, insomnio, migrañas, trastornos de las cuerdas vocales, de CARÁCTER Y ACTITUD: Ansiedad, agresividad, prepotencia y despotismo manifiesto y AFECTIVOS: Pérdida de interés, aislamiento, dificultad para relacionarse.

 

 

 
EL DESCUBRIMIENTO, UNA POLÉMICA ABIERTA PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 

Mario Gercek

 

“El Descubrimiento de América es el acontecimiento de más trascendencia que haya realizado la humanidad a través del tiempo, pues todas las renovaciones posteriores se derivan de este asombroso suceso que a la par que amplió los límites de la tierra abrió insospechados horizontes al espíritu. Se debió al genio hispano –al identificarse con la vida sublime del genio de Colón- efeméride tan portentosa, cuya obra no quedó circunscripta al prodigio del descubrimiento, sino que la consolidó con la conquista, empresa ésta tan ardua y ciclópea que no tiene términos posibles de comparación en los análisis de todos los pueblos

La España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático y magnífico el valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus menestrales; y con la aleación de todos esos factores, obró el milagro de conquistar para la civilización la inmensa heredad en que hoy florecen las naciones a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal, que debemos de informar y mantener con jubiloso reconocimiento” 1. Estos fundamentos acompañan el decreto del 04/10/1017,  firmado por el presidente yrigoyen, mediante el que se instituyó el 12 de octubre como “Día de la Raza” y se lo declaró fiesta nacional. En la época florecía un sentimiento hispanoamericanista   a partir de un proceso de reconciliación entre España y América.  El  reino colonial de otrora se convertía gradualmente en la Madre Patria. 2

Cuando se recordó en 1992 el quinto centenario del denominado “Descubrimiento de América” se agudizó, especialmente en España y en América Latina , una polémica preexistente. Para algunos el Descubrimiento significó el comienzo de la globalización y de una obra evangelizadora y civilizadora a cargo de Europa occidental, que benefició en grado sumo a los pueblos originarios. Para estos pueblos la fecha que debe rememorarse es el 11 de octubre pues fue, a partir de 1492, su último día de libertad. La leyenda negra, una de las dos versiones opuestas que sustentan esta polémica, tiene su origen en las denuncias del padre Fray Bartolomé de Las Casas, -comienzos del siglo XVI- contra encomenderos y funcionarios españoles por el trato inhumano al que sometían a los nativos. Otros sacerdotes contemporáneos del dominico, como Antonio Montesinos, obraron en el mismo sentido. La leyenda rosa, iniciada por varios cronistas de Indias, se enfrentó a la leyenda negra y sirvió para elevar a la categoría de gesta la acción descubridora, conquistadora y colonizadora de España en estas tierras.

Con el tiempo y según su identificación con una u otra leyenda, historiadores peninsulares y americanos se ubicaron entre los “hispanistas” o los “indigenistas”. Otros adoptaron una posición equidistante proponiendo lo que entendían era una síntesis conciliadora y superadora de las posiciones extremas. La controversia ha llegado a nuestros días. Gregorio Caro Figueroa aborda  este asunto en relación a  los “500 años”. Afirma que existe una pugna de enfoques y valoraciones antagónicas, no sólo del hallazgo colombino, sino también de sus consecuencias a lo largo de siglos. Ubica  en las posiciones extremas a los “hispanistas puros” y a los “indigenistas a ultranza”. En su opinión los primeros exaltan la gesta de los conquistadores como “una gran hazaña imperial” que evangelizó y civilizó a los indígenas para su bien. Para ellos la conmemoración debía ser un festejo. Los indígenas a ultranza enfatizan que no hubo “descubrimiento” sino “invasión”, pues no se puede descubrir lo ya existente. No debe--- haber festejo donde hubo luto. Por fuera de estos puntos de vista los “conciliadores” tratan de amortiguar la visión del  “choque” transformándola en “encuentro” . Este autor incursiona en el terreno de los desacuerdos con respecto al “descubrimiento” recurriendo a varios historiadores. Afirma que esos desacuerdos se evidencian en las palabras elegidas para la recordación: Celebración, Festejo, Conmemoración, Duelo,  Fecha infausta (Fidel Castro), Apoderamiento (Edmundo O’Gorman), Encuentro (Miguel León Portilla), Choque (Augusto Roa Bastos).

Caro Figueroa advierte un  peligro latente en la “(…) imposibilidad de desarrollar un debate maduro sobre el tema, capaz de incorporar los aportes que vienen realizando un conjunto de disciplinas que rehuyen las vías del estereotipo vigentes hasta hace unos años. Concreta su opinión en estos términos: “Después de todo, en 1492 se produce la integración del mundo. La tierra ‘se completa’, alcanza un acabado geográfico. América tiene noticias de los otros continentes y estos toman nota de la existencia americana. La fecha de 1492 inaugura simbólicamente la historia universal. A partir de ahora se produce la aparición de una economía planetaria, la mundialización de los flujos mercantiles. (…) No se trata de exculpar crímenes, disimular horrores, suavizar crueldades, sino de poner frente a frente las muchas caras de este episodio, modeladas por seres humanos cargados de la ambigüedad de la humana naturaleza” 3.

Eduardo Galeano  sostiene, con referencia al maltrato y expoliación de los pueblos originarios: “Finalmente, la población de las islas del Caribe dejó de pagar tributos, porque desapareció: los indígenas fueron completamente exterminados en los lavaderos de oro, en la terrible tarea de revolver las arenas auríferas con el cuerpo a medias sumergido en el agua, o roturando los campos más allá de la extenuación, con la espalda doblada por los pesados instrumentos de labranza traídos desde España. Muchos indígenas se anticipaban al destino impuesto por los nuevos opresores blancos: mataban a sus hijos y se suicidaban en masa”. Galeano sintetiza la relación entre el capitalismo comercial de los comienzos de la modernidad europea occidental, las colonias españolas y la explotación de los indoamericanos por la España conquistadora: “Las colonias americanas habían sido descubiertas, conquistadas y colonizadas dentro del proceso de expansión del capital comercial. Europa tendía sus brazos para alcanzar el mundo entero. Ni España ni Portugal recibieron los beneficios del arrollador avance del mercantilismo capitalista, aunque fueron sus colonias las que, en medida sustancial, proporcionaron el oro y la plata que nutrieron esa expansión (…). Fueron otras las comarcas de Europa que pudieron incubar el capitalismo moderno, valiéndose, en gran parte, de la expropiación de los pueblos primitivos de América (…) Oro, plata, azúcar: la economía se estructuró en función de las necesidades del mercado europeo,  y a su servicio”  4.

Hoy, a 518 años del descubrimiento, la polémica continúa abierta.

Un proyecto de ley, enviado por el poder ejecutivo nacional al Congreso con la introducción de algunas modificaciones al calendario oficial, contiene una muy significativa: sustituir el Día de la Raza por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Esta innovación podría  estimular cambios cualitativos en los objetivos, en los contenidos y en el enfoque del contexto de época que dio origen a la rememoración. Es importante tener en cuenta que el término “rememoración” supone someter a crítica el pasado sin concesiones para las verdades reveladas impuestas por la historia oficial.

 

Citas

1.- PALACIOS VIDELA, Ignacio, Hispanismo e Indigenismo, en TODO ES HISTORIA, Los saldos de la Conquista, Bs., Nº 303, octubre de 1992, p. 69.

2.- Idem.

3.- CARO FIGUEROA, Gregorio A., Leyenda negra y leyenda rosa restauran la controversia. El Quinto Centenario aviva una antigua polémica. En TODO ES HISTORIA, Nº 291, Bs. As., octubre de 1991, p. 67 a 75.

4.- GALEANO, Eduardo, Las venas abiertas de América Latina,  Bs. As., Siglo XXI, 1984, pp. 21 – 43/44.

 

 

Charla del Prof. Mario Gercek

 

Organizada por AGMER Gualeguaychú, tendrá como tema “Los argentinos, la necrofilia histórica y la humanización de los próceres” y se dictará el  viernes 15 de octubre de 2010,  de 8 a 12 en el salón de la Coop. de Energía Eléctrica. Estará destinada a docentes y estudiantes con interés en el tema. La participación es libre,  gratuita y se entregarán constancias.

TEMARIO

1.- ¿Para qué sirve la Historia?
2.- Tres constantes en la historia argentina: a)- La necrofilia histórica; b)- Las antinomias; c)-  Los exilios.
4.- Sobre Héroes y próceres. El  Panteón u Olimpo nacional.
5.- Necesidad de humanizar a los protagonistas de nuestra historia:
a)- Belgrano, el precursor: su obra en el Consulado. El reglamento para las escuelas a crearse en Tarija, Santiago del Estero, Tucumán y Jujuy.
b)- San Martín y la resignificación del mito: La Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica.  Su obra como Protector del Perú.
c)- Sarmiento, polémico y contradictorio:  Su preocupación por el idioma (anécdota sobre el uso de los signos de puntuación). Sarmiento y la educación.
ch)- Colón, el Descubrimiento y una polémica abierta. Los conocimientos geográficos de la época y los que poseía Colón. ¿Por qué el nombre de América?
d)- Cierre:  Las anécdotas y la novela histórica.

 

 
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Por Beatriz Actis

* La lectura plantea reglas específicas de acceso. Las condiciones de legibilidad son diversas: tienen que ver con los modos de leer, el canon de los lectores y la tradición de lecturas, las competencias lectoras, los usos culturales de los libros, los modos de apropiación de los bienes culturales, etc. Esto se produce en un tiempo y en un espacio delimitados que construyen una determinada comunidad de lectores (ligada con el concepto de comunidad de interpretación), lo cual permite pensar la lectura en relación no sólo con los contextos de interpretaciones sino con las pluralidades de usos, atendiendo a la materialidad de los textos y, justamente, a la práctica personal y social de sus lectores. La importancia personal y social de la lectura se relaciona con varias cuestiones; una de ellas tiene que ver con la construcción de sentido, ya que al leer de lo que se trata es de hipotetizar, inferir y anticipar a partir del texto y de los propios conocimientos el sentido de cada parte y su relación con el todo, y en relación con esto es que la lectura resulta una herramienta privilegiada para desplegar y organizar el pensamiento y también la creatividad. Esta herramienta que es la lectura, a la vez, permite cimentar en las personas las bases de la reflexión -o, al menos, abre las puertas para ello-, y a partir de la reflexión (y como han señalado varios autores) pueden construirse el espíritu crítico, el juicio político, personal, cívico. La literatura en particular, a partir de la dimensión simbólica del lenguaje, nos proporciona un espacio multiforme, rico en su variedad, y esta multiplicidad nos conecta, por un lado, con nuestras raíces y sus ámbitos próximos, pero también nos permite la exploración de otros mundos diferentes y lejanos, la ampliación de nuestro universo cultural, y, finalmente, como han señalado varios autores, la posibilidad de la metáfora.

* Los mecanismos mentales que se ponen en juego al leer y escribir tienen su origen en la relación dialógica presente en las actividades humanas. Esto exige la participación más o menos directa en situaciones sociales variadas donde pueda observarse y practicarse cuándo y para qué la gente usa la escritura, cuándo lee y para qué; requiere también conocer el código de la escritura y las formas convencionales por las que las funciones de lo escrito se codifican socialmente. Este aprendizaje de la lectoescritura como actividad social se da a partir de experiencias de lectura con otros, primero con los padres, luego con los pares y con los maestros, bibliotecarios y quienes asuman con convicción el rol de ‘mediadores’ para la lectura de otros. En cuanto a la frecuentación, la manipulación y el conocimiento de los libros (es necesario conocerlos como objetos culturales y comerciales, es decir, conocer también su circulación social: dónde comprarlos, canjearlos, pedirlos prestado), cuando las condiciones sociales y económicas determinan que los libros no están, las bibliotecas, en tanto infraestructura pública, cumplen un papel importantísimo en la lucha contra los procesos de exclusión.

 

* Todo proyecto educativo supone una dimensión relacionada con la intervención en la realidad. Por eso, debe proponerse desarrollar capacidades en un individuo que, en su vida social, sea capaz de desempeñarse de modo competente; en el caso del campo que nos ocupa, el desempeño en cuestión se pensará en términos de competencias lectoras. La dimensión educativa de la participación -que permite desarrollar y formar capacidades como el diálogo, la colaboración, la responsabilidad, etc.- se completa con su dimensión social, debido a que la escuela es una institución pública en la que los ciudadanos tienen derecho a participar. En este sentido, la función del docente también debe ser la de lector e investigador de las prácticas lectoras de su comunidad, atendiendo a los regímenes lectores de sus alumnos (en el sentido de indagar qué, cómo, cuándo y dónde se relacionan con el material escrito y audiovisual), es decir, el docente debe operar también como un mediador cultural que atienda a las prácticas lectoras reales, contextualizadas. Y, en función de esto, debe llevarse adelante una práctica didáctica que contribuya a complejizar las representaciones de los alumnos sobre los saberes técnicos específicos exigidos por el campo lector, pero también sobre los usos y costumbres que son de orden cultural y que imbrican el campo. Una didáctica social contemplará, entonces, un modelo de mediación lectora ampliado hacia un modelo de mediación cultural.

* La educación en contextos de crisis asume un rol fundamental al tener que captar el sentido de las transformaciones y adecuar sus objetivos a las demandas de la sociedad. La brecha entre el saber escolar y el saber socialmente producido se acrecienta no sólo por la velocidad del conocimiento sino por las formas cada vez más sofisticadas de difundirlo fuera del aparato escolar. En este sentido, como docentes se nos plantean muchos interrogantes, por ejemplo, cómo pasar de un aprendizaje ‘significativo’ a un aprendizaje ‘relevante’ que se apoye y cuestione las preocupaciones que el alumno/a ha ido creando en su vida previa y paralela a la escuela, institución que debe ocuparse por construir ‘puentes’ entre la cultura académica tradicional, la cultura de los alumnos y la cultura que se está creando en la comunidad social actual, a través del acercamiento de los niños y adolescentes a prácticas estéticas y experiencias comunicativas diversas. Y en este contexto educativo, es evidente que el desarrollo de las competencias lectoras entendidas en términos de proceso puede únicamente ser resultado de una tarea sistemática y sostenida en cada uno de los niveles de la enseñanza, para que sea posible que los alumnos lean textos de complejidad cada vez mayor.  En la actualidad puede variar el soporte material, de la página impresa a la pantalla de la computadora; sin embargo, incluso tratándose de Internet, los nuevos medios también suponen la lectura, es decir, siguen siendo deudores de la cultura alfabética. Leer en la escuela constituye un compromiso institucional, que requiere acordar la necesidad de que esta problemática debe ser abordada conjuntamente por todas las áreas, y no sólo por los docentes de Lengua y Literatura, a través de la implementación de proyectos de lectura de carácter institucional, de acuerdo con las características y necesidades de cada escuela. Del mismo modo que la lengua es concebida como una transversalidad que atraviesa todas las instancias de la vida escolar, la lectura debe ser eje de un pacto institucional que la contemple y promueva. Sin embargo, ya no podemos pedirle exclusivamente a la escuela, entre los demás agentes sociales, que contribuya a estimular la lectura;  se trata de encarar una tarea conjunta, compartida, para que no sea únicamente la escuela el espacio que proporciona a la comunidad una oferta cultural masiva. En una esfera familiar o social más reducida (el barrio, por ejemplo) son necesarias instancias diversas que van desde recuperar el modelo de padres y maestros lectores (y que los chicos perciban que para el adulto leer es una práctica frecuente, que tiene significado), hasta la biblioteca –en tanto infraestructura pública- como lugar de encuentro, como espacio aglutinante, y en un contexto ya más amplio, la presencia si no de la lectura al menos de la reflexión en los medios masivos, a modo de ejemplos someros. Es decir, la función social y política de la lectura y la escritura trasciende la institución educativa y posibilita la participación e inclusión de otros espacios y de otros actores como padres, abuelos, vecinos, organizaciones sociales y comunitarias, etc.

* Es necesario reflexionar sobre la concepción de literatura para niños y jóvenes que rige ciertas prácticas de lectura. En el contexto de la enseñanza tradicional, la literatura para niños y jóvenes se planteó como un recurso auxiliar de aprendizaje de la normativa de la lengua y para la enseñanza ética y moral. A lo largo de la historia se han producido cambios, ya que el concepto de época determina la vigencia o no de ciertas ideas y/o tendencias culturales, y el lector actual, emergente de nuevas condiciones en el campo de la literatura para niños y de su enseñanza, asume nuevas perspectivas ante las mismas. Pero tales cambios se siguen produciendo: en la actualidad coexisten concepciones ‘en litigio’, es decir, posturas diversas sobre los ejes literatura - infancia - escuela, y líneas de convalidación y de crítica ante tales posturas. En general, la literatura para niños y jóvenes ha tenido en la escuela durante años, decíamos, un carácter esencialmente instrumental, y lo sigue teniendo en muchos casos. Nos referimos a lo instrumental tanto en relación con su circulación escolar (el texto literario como “excusa” o simple medio para trabajar un contenido de tal o cual disciplina) como en la unilateralidad con la que la literatura es leída dentro de los límites del aula (es decir, “condenada” a dejar un mensaje moralizante al lector: centrar el trabajo en el mensaje de un texto tiene que ver con encontrarle una función a la lectura literaria, con que la literatura sirva en la escuela para algo concreto y puntual, en este caso, trasmitir tal mensaje). En relación con esto último, afirmaremos que, en efecto, en la recepción escolar se otorgan a los textos valores pedagógicos - moralizantes que, en muchos casos, no se encontraban en la producción de los mismos, ya que prevalece en la enseñanza de la literatura la fuerte impronta normativa propia de la escuela.  Sin embargo, en los últimos años - siempre en relación con el posicionamiento de la literatura para niños en la escuela-, puede notarse una mayor preocupación por el objeto literatura, ya que se impone la autonomización de la práctica literaria frente a las imposiciones de la cultura escolar que desdibujan tal objeto: se trata de construir o restaurar el lugar autónomo y disciplinar de la literatura. Retomando un ítem anterior, diremos que es importante incentivar la lectura literaria porque ésta es facilitadora del conocimiento y de las emociones de otros; su postulación es fundamental como una manera más de explicar el mundo, como posibilidad de transformar la realidad en mundos posibles a través de la representación simbólica del lenguaje (el lenguaje literario es connotativo por excelencia). Además, uno de los objetivos de la lectura de literatura, en la escuela o fuera de ella, tiene que ver con incentivar la apertura de todo el espectro cultural del sujeto que lee. Se trata finalmente de volver a significar el espacio de la escuela como un lugar de lectura y, por lo tanto, como lugar de intercambio, de aprendizaje, de crecimiento y de transformaciones.

 

 

Beatriz Actis es autora, entre otros libros, de: "Historias de fantasmas, bichos y aventureros" (cuentos, Destacado de ALIJA), "Para alegrar al cartero" (cuentos, Cántaro), "Alrededor de las fogatas" (novela, Colihue), y en Educación, de: “¿Qué, cómo y para qué leer?”, “Cómo elaborar Proyectos Institucionales de Lectura”, “Lecturas, familias y escuelas” (Homo Sapiens). Es egresada de la carrera de Letras de la Universidad Nacional del Litoral y reside en Rosario.

 

 
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Por Beatriz Actis

* La lectura plantea reglas específicas de acceso. Las condiciones de legibilidad son diversas: tienen que ver con los modos de leer, el canon de los lectores y la tradición de lecturas, las competencias lectoras, los usos culturales de los libros, los modos de apropiación de los bienes culturales, etc. Esto se produce en un tiempo y en un espacio delimitados que construyen una determinada comunidad de lectores (ligada con el concepto de comunidad de interpretación), lo cual permite pensar la lectura en relación no sólo con los contextos de interpretaciones sino con las pluralidades de usos, atendiendo a la materialidad de los textos y, justamente, a la práctica personal y social de sus lectores. La importancia personal y social de la lectura se relaciona con varias cuestiones; una de ellas tiene que ver con la construcción de sentido, ya que al leer de lo que se trata es de hipotetizar, inferir y anticipar a partir del texto y de los propios conocimientos el sentido de cada parte y su relación con el todo, y en relación con esto es que la lectura resulta una herramienta privilegiada para desplegar y organizar el pensamiento y también la creatividad. Esta herramienta que es la lectura, a la vez, permite cimentar en las personas las bases de la reflexión -o, al menos, abre las puertas para ello-, y a partir de la reflexión (y como han señalado varios autores) pueden construirse el espíritu crítico, el juicio político, personal, cívico. La literatura en particular, a partir de la dimensión simbólica del lenguaje, nos proporciona un espacio multiforme, rico en su variedad, y esta multiplicidad nos conecta, por un lado, con nuestras raíces y sus ámbitos próximos, pero también nos permite la exploración de otros mundos diferentes y lejanos, la ampliación de nuestro universo cultural, y, finalmente, como han señalado varios autores, la posibilidad de la metáfora.

* Los mecanismos mentales que se ponen en juego al leer y escribir tienen su origen en la relación dialógica presente en las actividades humanas. Esto exige la participación más o menos directa en situaciones sociales variadas donde pueda observarse y practicarse cuándo y para qué la gente usa la escritura, cuándo lee y para qué; requiere también conocer el código de la escritura y las formas convencionales por las que las funciones de lo escrito se codifican socialmente. Este aprendizaje de la lectoescritura como actividad social se da a partir de experiencias de lectura con otros, primero con los padres, luego con los pares y con los maestros, bibliotecarios y quienes asuman con convicción el rol de ‘mediadores’ para la lectura de otros. En cuanto a la frecuentación, la manipulación y el conocimiento de los libros (es necesario conocerlos como objetos culturales y comerciales, es decir, conocer también su circulación social: dónde comprarlos, canjearlos, pedirlos prestado), cuando las condiciones sociales y económicas determinan que los libros no están, las bibliotecas, en tanto infraestructura pública, cumplen un papel importantísimo en la lucha contra los procesos de exclusión.

 

* Todo proyecto educativo supone una dimensión relacionada con la intervención en la realidad. Por eso, debe proponerse desarrollar capacidades en un individuo que, en su vida social, sea capaz de desempeñarse de modo competente; en el caso del campo que nos ocupa, el desempeño en cuestión se pensará en términos de competencias lectoras. La dimensión educativa de la participación -que permite desarrollar y formar capacidades como el diálogo, la colaboración, la responsabilidad, etc.- se completa con su dimensión social, debido a que la escuela es una institución pública en la que los ciudadanos tienen derecho a participar. En este sentido, la función del docente también debe ser la de lector e investigador de las prácticas lectoras de su comunidad, atendiendo a los regímenes lectores de sus alumnos (en el sentido de indagar qué, cómo, cuándo y dónde se relacionan con el material escrito y audiovisual), es decir, el docente debe operar también como un mediador cultural que atienda a las prácticas lectoras reales, contextualizadas. Y, en función de esto, debe llevarse adelante una práctica didáctica que contribuya a complejizar las representaciones de los alumnos sobre los saberes técnicos específicos exigidos por el campo lector, pero también sobre los usos y costumbres que son de orden cultural y que imbrican el campo. Una didáctica social contemplará, entonces, un modelo de mediación lectora ampliado hacia un modelo de mediación cultural.

* La educación en contextos de crisis asume un rol fundamental al tener que captar el sentido de las transformaciones y adecuar sus objetivos a las demandas de la sociedad. La brecha entre el saber escolar y el saber socialmente producido se acrecienta no sólo por la velocidad del conocimiento sino por las formas cada vez más sofisticadas de difundirlo fuera del aparato escolar. En este sentido, como docentes se nos plantean muchos interrogantes, por ejemplo, cómo pasar de un aprendizaje ‘significativo’ a un aprendizaje ‘relevante’ que se apoye y cuestione las preocupaciones que el alumno/a ha ido creando en su vida previa y paralela a la escuela, institución que debe ocuparse por construir ‘puentes’ entre la cultura académica tradicional, la cultura de los alumnos y la cultura que se está creando en la comunidad social actual, a través del acercamiento de los niños y adolescentes a prácticas estéticas y experiencias comunicativas diversas. Y en este contexto educativo, es evidente que el desarrollo de las competencias lectoras entendidas en términos de proceso puede únicamente ser resultado de una tarea sistemática y sostenida en cada uno de los niveles de la enseñanza, para que sea posible que los alumnos lean textos de complejidad cada vez mayor.  En la actualidad puede variar el soporte material, de la página impresa a la pantalla de la computadora; sin embargo, incluso tratándose de Internet, los nuevos medios también suponen la lectura, es decir, siguen siendo deudores de la cultura alfabética. Leer en la escuela constituye un compromiso institucional, que requiere acordar la necesidad de que esta problemática debe ser abordada conjuntamente por todas las áreas, y no sólo por los docentes de Lengua y Literatura, a través de la implementación de proyectos de lectura de carácter institucional, de acuerdo con las características y necesidades de cada escuela. Del mismo modo que la lengua es concebida como una transversalidad que atraviesa todas las instancias de la vida escolar, la lectura debe ser eje de un pacto institucional que la contemple y promueva. Sin embargo, ya no podemos pedirle exclusivamente a la escuela, entre los demás agentes sociales, que contribuya a estimular la lectura;  se trata de encarar una tarea conjunta, compartida, para que no sea únicamente la escuela el espacio que proporciona a la comunidad una oferta cultural masiva. En una esfera familiar o social más reducida (el barrio, por ejemplo) son necesarias instancias diversas que van desde recuperar el modelo de padres y maestros lectores (y que los chicos perciban que para el adulto leer es una práctica frecuente, que tiene significado), hasta la biblioteca –en tanto infraestructura pública- como lugar de encuentro, como espacio aglutinante, y en un contexto ya más amplio, la presencia si no de la lectura al menos de la reflexión en los medios masivos, a modo de ejemplos someros. Es decir, la función social y política de la lectura y la escritura trasciende la institución educativa y posibilita la participación e inclusión de otros espacios y de otros actores como padres, abuelos, vecinos, organizaciones sociales y comunitarias, etc.

* Es necesario reflexionar sobre la concepción de literatura para niños y jóvenes que rige ciertas prácticas de lectura. En el contexto de la enseñanza tradicional, la literatura para niños y jóvenes se planteó como un recurso auxiliar de aprendizaje de la normativa de la lengua y para la enseñanza ética y moral. A lo largo de la historia se han producido cambios, ya que el concepto de época determina la vigencia o no de ciertas ideas y/o tendencias culturales, y el lector actual, emergente de nuevas condiciones en el campo de la literatura para niños y de su enseñanza, asume nuevas perspectivas ante las mismas. Pero tales cambios se siguen produciendo: en la actualidad coexisten concepciones ‘en litigio’, es decir, posturas diversas sobre los ejes literatura - infancia - escuela, y líneas de convalidación y de crítica ante tales posturas. En general, la literatura para niños y jóvenes ha tenido en la escuela durante años, decíamos, un carácter esencialmente instrumental, y lo sigue teniendo en muchos casos. Nos referimos a lo instrumental tanto en relación con su circulación escolar (el texto literario como “excusa” o simple medio para trabajar un contenido de tal o cual disciplina) como en la unilateralidad con la que la literatura es leída dentro de los límites del aula (es decir, “condenada” a dejar un mensaje moralizante al lector: centrar el trabajo en el mensaje de un texto tiene que ver con encontrarle una función a la lectura literaria, con que la literatura sirva en la escuela para algo concreto y puntual, en este caso, trasmitir tal mensaje). En relación con esto último, afirmaremos que, en efecto, en la recepción escolar se otorgan a los textos valores pedagógicos - moralizantes que, en muchos casos, no se encontraban en la producción de los mismos, ya que prevalece en la enseñanza de la literatura la fuerte impronta normativa propia de la escuela.  Sin embargo, en los últimos años - siempre en relación con el posicionamiento de la literatura para niños en la escuela-, puede notarse una mayor preocupación por el objeto literatura, ya que se impone la autonomización de la práctica literaria frente a las imposiciones de la cultura escolar que desdibujan tal objeto: se trata de construir o restaurar el lugar autónomo y disciplinar de la literatura. Retomando un ítem anterior, diremos que es importante incentivar la lectura literaria porque ésta es facilitadora del conocimiento y de las emociones de otros; su postulación es fundamental como una manera más de explicar el mundo, como posibilidad de transformar la realidad en mundos posibles a través de la representación simbólica del lenguaje (el lenguaje literario es connotativo por excelencia). Además, uno de los objetivos de la lectura de literatura, en la escuela o fuera de ella, tiene que ver con incentivar la apertura de todo el espectro cultural del sujeto que lee. Se trata finalmente de volver a significar el espacio de la escuela como un lugar de lectura y, por lo tanto, como lugar de intercambio, de aprendizaje, de crecimiento y de transformaciones.

 

 

Beatriz Actis es autora, entre otros libros, de: "Historias de fantasmas, bichos y aventureros" (cuentos, Destacado de ALIJA), "Para alegrar al cartero" (cuentos, Cántaro), "Alrededor de las fogatas" (novela, Colihue), y en Educación, de: “¿Qué, cómo y para qué leer?”, “Cómo elaborar Proyectos Institucionales de Lectura”, “Lecturas, familias y escuelas” (Homo Sapiens). Es egresada de la carrera de Letras de la Universidad Nacional del Litoral y reside en Rosario.

 

 
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