La Constitución provincial reformada autorizó a los municipios de más de 10.000 habitantes a darse su propia Constitución. Allá por 2009, la Carta Orgánica Municipal fue fogoneada por la dirigencia local como el proceso institucional a través del cual Gualeguaychú acordaría políticas de largo plazo.

Marcelo Lorenzo

La iniciativa, que incluía una convocatoria a elecciones de convencionales constituyentes, sufrió una postergación en 2010, en medio de una fuerte lucha partidaria. Por entonces se fijó 2012 como el año en el cual, despejada la puja política, se reabriría el debate. Sin embargo, mediante Ordenanza, se dispuso en junio pasado que la Carta Orgánica quedara nuevamente en suspenso.

La ordenanza N°11717, de julio de este año, reza “prorróguese la vigencia de la Ordenanza N°11387/2010 hasta el momento en que se resuelva poner en práctica su aplicación”.

Con este lenguaje burocrático el actual Concejo Deliberante, por unanimidad, dejó en suspenso la convocatoria a elecciones constituyentes para la redacción de la Carta Orgánica Municipal, que de esta manera ha quedado en el limbo, en una suerte de enunciación que flota en el vacío.

Se trata en realidad de la segunda postergación que sufre esta iniciativa a la cual la clase política local alentó con entusiasmo en diciembre de 2009, alegando nobles intereses colectivos e institucionales, pero que a la postre acabó por sabotear.

La primera suspensión ocurrió en abril de 2010. Las fuerzas políticas representadas en el Concejo Deliberante (FpV, PJ Disidente y Nuevo Espacio), con la anuencia de la UCR, pusieron la iniciativa en stand by, alegando que el proceso estaba viciado por la disputa política.

El dispositivo que había puesto en marcha el proceso –la ordenanza N°11387/2009- estipulaba la convocatoria a elecciones para convencionales el 29 de agosto de 2010 y el inicio de la constituyente el 15 de septiembre de ese año.

Esto se dio de baja con el argumento de que el calendario electoral con vistas a las elecciones provinciales de marzo de 2011, se superponía con el procedimiento de la Carta Orgánica, quedando este último debate sometido al manipuleo político partidista.

Por eso, mediante la Ordenanza N°11387/2010, dicha discusión institucional se postergó “hasta 2012 en que la nueva conformación del Honorable Concejo Deliberante debería, dentro de los 6 primeros meses de ese año, convocar a elecciones para el momento que lo crea pertinente en base a la normativa vigente”.

De abril de 2010 hasta el presente año, la política local tiene otro mapa. Un dato a resaltar: el oficialismo (FpV) en 2009 acabada de perder una elección legislativa y su bloque se dividió en el Concejo Deliberante.

Es un secreto a voces que esta debilidad política en la facción gobernante fue la que disparó la puesta en agenda de la Carta Orgánica, cuya convocatoria habría surgido por tanto ya viciada por el cálculo electoral.

El sistema político de Gualeguaychú estaba entonces atravesado por una exacerbada lucha política. Las elecciones generales de 2011–donde se dirimió el esquema de poder en Argentina- determinaron que el intendente Juan José Bahillo (FpV) fuera reelecto, en tanto que el oficialismo pasó a controlar el Concejo Deliberante (posee la mayoría de las bancas).

El 30 de junio pasado venció el plazo que el anterior Concejo había puesto para que se fijara la fecha de inicio del proceso de la Carta Orgánica. Dos semanas después, el cuerpo legislativo volvió a dejar en suspenso la iniciativa, pero esta vez sin un plazo estipulado.

El porqué de la nueva suspensión
Consultado sobre el tópico, el intendente Bahillo le dijo a este diario que el oficialismo no impulsa hoy por hoy este debate “porque no se detecta una demanda cívica importante por su convocatoria, más allá de las expresiones de algunos grupos políticos”.

Del lado de Color Gualeguaychú, que representa a la oposición política en el Concejo, y está conformado por una coalición (Nuevo Espacio, UCR y el sector peronista que lidera Héctor Maya), tienen una visión propia de la última suspensión del proceso institucional.

El edil de esta coalición, Juan Maya, explicó a EL DIA que la iniciativa de suspensión fue propuesta por Color Gualeguaychú, porque la onda que bajaba del oficialismo era la de decretar la defunción de la Carta Orgánica.

“Logramos que se mantenga la suspensión de la convocatoria. De lo contrario todo el proceso ya iniciado se habría caído, lo cual hubiese significado retroceder varios pasos, más allá de que es poco lo que se transitó con respecto a la Carta Orgánica”, declaró.

Y añadió: “El oficialismo, ante nuestra propuesta de suspensión, simplemente adhirió con su firma, pues no se animó a votar en contra, porque quedaba muy expuesto en su negativa”.

¿Por qué no se fijó una fecha para reiniciar el proceso?, preguntó este diario. “La situación no daba para eso”, respondió Maya. “Además no es serio que desde Color Gualeguaychú se sugiera una fecha llamando a elecciones. Porque esto hay que consensuarlo con el oficialismo, y creo yo que con las demás fuerzas políticas no representadas hoy en el Concejo”, señaló.

El edil de Color Gualeguaychú sostuvo que esa agrupación está a favor de que Gualeguaychú se dé una constitución. “Estamos hablando de un derecho del pueblo que las autoridades deben poner en vigencia. Esto no es una decisión de una gestión de gobierno. Quien crea que esto es una decisión de una persona o un grupo de ellas, está cercenando la posibilidad de la sociedad nativa de discutir cómo quiere organizar el poder local”, afirmó.

El intendente, por su lado, tras afirmar que hoy no se detecta una demanda por el tema –sobre todo en la sociedad civil (ningún sector habría expresado interés formal ante la perspectiva de que en junio de este año vencía el plazo para una convocatoria constituyente)- se mostró de acuerdo con una suspensión sin fecha.

“No es bueno que se archive una iniciativa de este tipo, en forma unilateral. No lo vamos a hacer nosotros”, sostuvo. Trascartón, insistió en un argumento que se empleó otras veces para no avanzar en el proyecto: la falta de madurez de la clase dirigente.

Según dijo, toda la dirigencia local, incluyendo los miembros del oficialismo, debe hacer un mea culpa ante la incapacidad de separar este debate institucional de la puja por el poder.

“No seamos ingenuos. En el oficialismo y en la oposición, se imponen los cálculos electorales y políticos”, sostuvo al admitir que el proceso de la Carta Orgánica estuvo afectado desde un primer momento por el juego político de los actores locales.

Al respecto, dijo que hacia futuro habría que tratar de blindar el debate de cualquier influencia de ese tipo. En este sentido, afirmó que el proceso de la Carta Orgánica, al regirse por la ley electoral vigente, insume un tiempo considerable, quedando afectada casi siempre por las elecciones tradicionales.

“Quizá habría que pensar en reglamentar, a nivel provincial, la elección de estatuyentes municipales, con el espíritu de acortar los tiempos”, sugirió.

Aunque sostuvo que “sería necio de mi parte negar que una Carta Orgánica mejoraría la calidad institucional de la comunidad”, el intendente aclaró que su administración abrió ámbitos de discusión con vistas a fijar políticas de Estado, con la participación de distintos sectores, y puso como ejemplo de ello el plan de ordenamiento urbano.

Los que piden Carta Orgánica ya
“La corporación política no quiere rendirle cuentas al pueblo”.
Así reza el texto que el socialismo publicó en su página web (http://psgchu.blogspot.com.ar), al enterarse de la última suspensión de la Carta Orgánica.

De esta manera la agrupación que postuló a Marina Simón para ocupar la jefatura municipal, en la última elección local, acusó en bloque al peronismo en sus diversas versiones (FpV, Disidente y Nuevo Espacio), y a la UCR, por hacer naufragar el debate.

“Esta semana –se lee en el texto socialista fechado el 18 de julio último- los mismos que la aclamaron (a la Carta Orgánica) en 2009, la bajaron en 2010, la prometieron en 2011, en 2012 la volvieron a postergar”.

Y se añade: “Los hechos no admiten más interpretaciones, la Carta Orgánica es para la ‘corpo’ local una muletilla para hacer lo de siempre: mentirle a la gente para seguir sin cambiar nada”.

El socialismo reiteró conceptos formulados ya en 2010, cuando se produjo la primera postergación del debate: “Repudiamos que se tomen estas decisiones a puertas cerradas y a escondidas sin tener en cuenta todas las voces. Rechazamos las afirmaciones de que el proceso o el pueblo no están maduros. Los que no están maduros son los partidos que apoyan la suspensión”.

Por último se indica: “La corporación política de la ciudad no quiere una Carta Orgánica y debe ser porque en definitiva le molesta tener que rendirle cuentas al pueblo”. 

En tanto, la agrupación GEN (Generación para un Encuentro Nacional), antes de que venciera el 30 de junio de este año el plazo para la convocatoria a elegir convencionales constituyentes locales, presentó una carta ante el Concejo Deliberante, solicitando la activación de la iniciativa.

En declaraciones efectuadas a FM Beat 99.1, Osvaldo Fernández, dirigente del GEN, sostuvo que la apertura del debate por la Carta Orgánica “depende de una decisión política”.

Al respecto, afirmó: “La sensación que uno tiene es que el oficialismo no  quiere que se abra un debate, que se someta a un proceso electoral, dado que tendrá su estrategia, su especulación, su cálculo”.

“Si realmente hubiera una actitud de grandeza –agregó- de parte de las autoridades municipales, ya mismo tendrían que estar convocando a los sectores políticos y sociales a dialogar (…) para llamar al electorado para que se elijan los convencionales”.

En otra parte, Fernández sostuvo que esta discusión permitiría solucionar cuestiones que hacen a la representatividad política. Por ejemplo, dictar un sistema electoral local que permita que las minorías estén representadas en el Concejo, cosa que no ocurre hoy.

El otro aspecto, dijo, tiene que ver con instalar la discusión para la implementación de la boleta única y el voto electrónico.

En tanto, el dirigente de Proyecto Sur, Oscar Lupi, en un escrito reciente publicado por este diario, criticó la distorsión que genera el actual sistema electoral en la conformación del Concejo Deliberante, y abogó porque una constituyente modifique esta situación en la Carta Orgánica.

Según sus números, después de las últimas elecciones municipales, el 29% de los electores de Gualeguaychú no están representados en el cuerpo legislativo local.

La actual composición “banaliza la democracia porque la minoría juega un papel formal, legitimando una democracia que en la práctica no existe. La mayoría, con casi dos tercios de concejales, y con el 46% de los votos, hace uso del poder en forma abusiva porque cuando hay que levantar la mano, aun después de largos debates, la levantan, sin importar los argumentos valederos que se puedan aportar desde las minorías”.

Lo que se dijo tres años atrás
En Gualeguaychú se convocó a la civilidad para que discuta el perfil institucional del Estado municipal –nada menos- para luego desconvocarla, sin que ahora se sepa si alguna vez habrá una constituyente a tal efecto.

Fue en 2009 que la clase dirigente local instaló la temática en la agenda pública. La ordenanza N°11343 de ese año recogió el argumento que se esgrimió discursivamente en esa época.

En los considerandos, se da por sentado que la sociedad nativa está en condiciones de dictarse su propia miniconstitución. “Tenemos la convicción que Gualeguaychú ha dado muestras en los últimos años de constituir una comunidad con fuerte iniciativa propia, y con adultez a la hora del debate, que la convierten en un espacio y en un tiempo que entendemos propicio para debatir un instrumento normativo de la jerarquía de una Carta local”.

Y se añade: “Ello no implica adherir a una especie de ‘fervor cartista’- en acertadas palabras de algunos teóricos del derecho- creyendo en la ilusión de la búsqueda de soluciones jurídicas que impliquen ‘cambiar las normas para cambiar la realidad’. Nada de ello.

“Pero sí creemos –se lee en la ordenanza de 2009-, que una instancia de debate colectivo en el marco de las temáticas habilitadas por la Constitución provincial, pueden coadyuvar a mejorar la institucionalidad local; a estimular aún más la participación vecinal; a incorporar con rango normativo algunas inquietudes vecinales propias de nuestra idiosincracia local y que hacen a la construcción de una mejor comunidad, entre otros avances de significativa trascendencia”.

Qué es una Carta Orgánica
La Constitución entrerriana, reformada en 2008, dentro de la sección IX, relativa al Régimen Municipal, dispone en el Artículo 231 que “los municipios con más de diez mil habitantes podrán dictar sus propias cartas orgánicas”.

Se suele sostener que la Carta Orgánica es una ‘miniconstitución’. Y esto porque es el conjunto de normas que establecen los derechos, deberes y garantías de los ciudadanos, pero de una ciudad.

En tal sentido, el Dr. Leopoldo Fidyka, un experto en el tema, dice: “La Carta Orgánica municipal es la norma fundamental de un Municipio, un instrumento político y jurídico que posibilita la fijación de una serie de derechos, la organización de los poderes y la determinación de las atribuciones y los órganos municipales. Por lo general, su estructura tiene similitudes con la de una Constitución, y en consecuencia, presenta un preámbulo, una parte dogmática y una parte orgánica”. Y manifiesta que una tendencia creciente es la de incluir temas relacionados con la participación ciudadana.

A su vez, el constitucionalista Horacio Rosatti sostiene que la Carta Orgánica no debe ser vista como una mera superestructura jurídica, sino como una herramienta que colabora a determinar el bienestar de la sociedad nativa.