La Sociedad Rural va ahora por un colegio secundario

Javier Melchiori y Luisa Castiglione, directivos de la institución, y Carolina Soto, secretaria de Educación de la UCU

Estará orientado al procesamiento de materias primas agropecuarias. Arrancaría el año entrante, si las autoridades educativas dan el okey. El emprendimiento se suma a la Tecnicatura en Producción Agropecuaria, que funciona desde 2010. Pero además la delegación local de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU) planea concentrar sus carreras en el predio que la entidad tiene en Urquiza al Oeste, donde se erigiría un polo educativo. Eso le dijeron a EL DIA Javier Melchiori y Luisa Castiglione, directivos de la institución, y Carolina Soto, secretaria de Educación de la UCU.

Marcelo Lorenzo

“Justo José de Urquiza”, así se llamará el colegio secundario con el cual la Sociedad Rural Gualeguaychú (SRG) planea seguir profundizando una actividad institucional que va más allá de la actividad gremial.

Allí se estudiarán materias vinculadas a las ciencias naturales y a todo lo que tenga que ver con la elaboración de materias primas. Un perfil académico que responde al objetivo de expandir la cultura productiva de un país proveedor de alimentos.

La apuesta de la Sociedad Rural por la cultura y la educación con este sesgo, tiene como antecedente remoto el apoyo brindado en su momento al Instituto Agrotécnico local, que comenzó a funcionar en marzo de 1970.

Más acá en el tiempo, concretamente en 2003, la entidad inauguró el Museo Agrícola Regional, un enclave donde se recuerda el destino original de la comunidad nativa, que vivió de las faenas tradicionales del campo.

Desde entonces el predio que la entidad posee en Urquiza al Oeste –epicentro todos los años de las tradicionales exposiciones rurales de la zona- empezó a convertirse en un punto geográfico asociado a la cultura.

Pero la novedad educativa más trascendente se concretó en marzo de 2010, con la creación de la Tecnicatura en Producción Agropecuaria, efecto de un convenio con la Universidad de Belgrano (UB).

Esta carrera terciaria de dos años de duración, que se dicta en las instalaciones de Urquiza al Oeste, dio sus primeros egresados el año pasado, y en el ciclo lectivo 2012 arrancó con 41 nuevos alumnos.

Para enfrentar todos estos desafíos institucionales –que incluye la ayuda a escuelas rurales de la zona- la entidad creó en 2010 la “Fundación Sociedad Rural Gualeguaychú”, una entidad sin fines de lucro pensada para apalancar financieramente los emprendimiento culturales y sociales.

Ahora se suma la creación de un colegio secundario, que funcionaría en el mismo lugar donde lo hace la tecnicatura. El emprendimiento arrancaría en marzo del año 2013 con 30 alumnos, si la autoridad educativa provincial, adonde se tramita el proyecto pedagógico, otorga el permiso pertinente.

Origen y carácter del proyecto educativo
Pero la historia de este colegio está vinculada a otra que están escribiendo la Sociedad Rural y la delegación local de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU), que desde hace tiempo anda buscando una nueva sede en Gualeguaychú.

En concreto hay un primer acuerdo por el cual la entidad ruralista entregará una hectárea a la UCU –una donación con cargo- para que la universidad levante en el predio de Urquiza al Oeste un edificio con el propósito de concentrar allí todas sus carreras.

La idea es montar un campus universitario en el cual confluyan los esfuerzos educativos de ambas entidades. Mientras sus directivos venían fraguando esta iniciativa, apareció el proyecto del colegio secundario, y entonces la universidad se interesó también.

Eso explicó a este diario la profesora de Historia Carolina Soto, que está a cargo de la secretaría de Educación de la UCU, y a la vez es una de las mentoras pedagógicas del nuevo colegio de nivel medio.

Aquí su relato: “Javier Melchiori comentó a los directivos de la universidad la intención de los socios de la Sociedad Rural de hacer un colegio secundario. A Estela Miño, directora del centro regional de la UCU, le interesó la idea, ya que se está pensando en hacer un edificio propio para que puedan trabajar las dos instituciones. Entonces a mí, que trabajo en la UCU, y a otras dos personas con las que formamos un equipo, nos convocan para empezar a escribir las bases del colegio secundario”.

El equipo de profesores fue convocado en noviembre del año pasado, con vistas al armado del diseño institucional del nuevo colegio. Las autoridades educativas de la provincia ya tienen en su poder una frondosa carpeta que contiene toda la información del proyecto.

“Estamos a la espera de la autorización formal. La gestión está avanzada, pero esto depende de Paraná. La expectativa que tenemos es poder arrancar en marzo del año que viene, con el nuevo ciclo lectivo. Como estamos en una etapa de aceptación, el colegio será primero privado. La idea es que en el futuro se convierta en público de gestión privada”, explicó Soto.

Mientras se esperan novedades de las autoridades provinciales, la Sociedad Rural ya inició los primeros pasos para la conformación del equipo directivo del colegio, para lo cual se vienen haciendo convocatorias públicas. Luego seguirá la constitución del plantel docente.

Según explicó la entrevistada, el emprendimiento ya tiene la infraestructura física necesaria. El primer año, que tendrá 30 alumnos, puede utilizar las instalaciones que hoy emplea la tecnicatura, que desarrolla su actividad sólo los viernes y sábados.

Por tanto de lunes a jueves se pueden utilizar las dos aulas que están ociosas, y emplear el viernes para que los chicos del secundario realicen talleres o actividades de educación física.

Hasta ahora el único secundario de la ciudad orientado a las actividades vinculadas al campo es el Instituto Agrotécnico. Pero la idea no es superponer saberes.

Según Soto, mientras en el Agrotécnico se enseñan técnicas de producción, el colegio ‘Justo J. de Urquiza’ se enfocará en la elaboración de materias primas.

El proceso de dotar de valor agregado a la producción agropecuaria, es el eslabón subsiguiente al de la producción. Con lo cual el nuevo secundario viene a complementar los saberes impartidos por el Agrotécnico.

De esta manera, se enriquecería la oferta educativa agraria de la ciudad en el nivel medio. “Se trata de dos orientaciones dentro de un mismo rubro. Pero esto en el ciclo secundario. Después está la Tecnicatura en Producción Agropecuaria, que es una carrera terciaria, que da pie a que se pueda completar una licenciatura”, explicó por su lado Luisa Castiglione, de la mesa directiva de la entidad ruralista.

Soto, en tanto, apuntó que el nuevo colegio secundario de la Sociedad Rural permitirá que el alumno que egrese de sus aulas posea conocimientos de base para continuar especializándose, aquí en la ciudad, con las ofertas educativas superiores.

“Puede seguir en la Tecnicatura de Producción Agropecuaria o en carreras de grado que se puedan traer desde la UCU. También en los profesorados de Biología y en la carrera de Gestión Ambiental de la UADER”, afirmó.

Los jóvenes, en efecto, tendrán una base en ciencias naturales, aunque habrá una orientación a la economía agropecuaria. “Los primeros años se imparten conocimientos básicos, según los lineamientos curriculares. Después vienen los saberes más vinculados a la orientación del colegio. Aquí entran a jugar los talleres, que tienen que ver con la producción de carne, cereales y leche. Es importante el espacio que la Sociedad Rural ofrece para estas prácticas pedagógicas”, indicó Soto.

Alianza con la UCU
El titular de la Sociedad Rural, Javier Melchiori, explicó en qué consiste la alianza con la UCU. “A la universidad le vamos a brindar una hectárea –algo que ya está aprobado por la asamblea de socios- para que construyan un edificio y trasladen allí el dictado de todas sus carreras”, afirmó.

Y añadió: “Se trata de una donación con cargo. El cargo sería que ese nuevo edificio sea compartido la Fundación de la Sociedad Rural. La idea es que el secundario pueda aprovechar esas instalaciones”.

Según dijo, el convenio todavía no se ha concretado porque hay que cumplir muchos “formalismos”. Está aprobada la donación por una asamblea de socios, pero falta la materialización del contrato con la UCU.

La transferencia de la hectárea, explicó Melchiori, requiere superar toda una serie de pasos que dilatan ese acto. La instalación de la universidad supondrá la erección de un polo educativo en el predio de Urquiza al Oeste.

“Con la UCU empezaríamos a trabajar en carreras de grado que tengan que ver con el sector agropecuario”, se entusiasma el directivo. Al respecto, Soto recordó que la universidad hizo este año una inscripción exploratoria para Técnico Avícola.

“La Argentina del futuro que visualizamos está asociada íntimamente a la avidez mundial por los alimentos. Tenemos que estar preparados para satisfacer una demanda global cada vez más sofisticada. Y por eso estamos apostando fuertemente por la enseñanza agropecuaria”, afirmó.

El desafío del futuro, explicó Melchiori, es darle “valor agregado” a la producción primaria, para lo cual es necesario tener recursos humanos preparados técnicamente, que es a lo que apuntan la creación de institutos educativos auspiciados por la Fundación Sociedad Rural.

“Nosotros, además, estamos geográficamente pegados al Parque Industrial, donde hay muchas empresas dedicadas a la elaboración o procesamiento de bienes agropecuarios. Hay empresas líderes en la producción de alimentos”, agregó el directivo.

Las otras actividades
“Esta fundación es una entidad sin ánimos de lucro, de naturaleza no gubernamental, que estará al servicio social y cultural de la comunidad, entre otros objetivos”.

Así reza el texto de un dossier de la Fundación Sociedad Rural Gualeguaychú, mediante la cual la veterana entidad del campo, por fuera de la acción gremial, encara diversos emprendimientos

La tecnicatura, el museo, la equinoterapia, el nuevo colegio secundario y la ayuda a las escuelas rurales, son iniciativas impulsadas desde esa área, en el aspecto logístico y financiero.

El apoyo se ve en el caso de la tecnicatura, donde estudian más de 50 alumnos. Aquí el estudiante sólo paga parte del arancel y la Sociedad Rural Gualeguaychú se hace cargo del resto. Además hay un programa de becas dirigido a incrementar el ingreso de jóvenes provenientes de hogares de bajos recursos.

“Hoy hay 14 chicos que están becados por socios y por la institución”, apuntó Melchiori, quien aclaró que la entidad rural absorbe, además, viáticos de los profesores, viajes pedagógicos al campo, gastos de estadías en otros sitios, entre otros costos.

En el año 2008 la institución empezó a trabajar con el programa de ayuda a escuelas rurales, destinando el 10% de la cuota social a formar un fondo con ese fin.

Para detectar las necesidades  se hizo un relevamiento de todas las escuelas rurales de la zona, y de allí surgió una base de datos. Esto permitió que se armaran carpetas para gestionar donaciones de distintas empresas. Por esta vía se obtienen materiales de construcción, ropa, útiles escolares, computadores y demás elementos.

Escuela emblemática
La Cooperativa Escolar de Enseñanza Agropecuaria nació en Gualeguaychú el 13 de noviembre de 1965. Su fin primordial fue crear, financiar y administrar una o más escuelas de enseñanza agropecuaria, o centros de divulgación de nuevas técnicas productivas.

Tuvieron que pasar 5 años de lucha para que finalmente se concretara el anhelo de poseer una casa de estudios agropecuarios. Así nació, el 16 de marzo de 1970, el Instituto Agrotécnico Gualeguaychú.

En junio de 1971, el entonces gobernador Ricardo Favre le entregó el edificio que actualmente ocupa en Urquiza al Oeste. “En nuestro país, en Gualeguaychú, aquí surgió la primera cooperativa de enseñanza, la Cooperativa Agropecuaria, a la que hoy hemos dado el edificio definitivo”, señaló Favre en esa oportunidad.

Entre los vecinos que impulsaron este importante emprendimiento figuran: Martín Torrusio, Pedro Brissón, Raimundo Lahore, Héctor Fiorotto, Alberto Alazard, Armando Piccini, Héctor Beatrice, Manuel Berdinelli, Pedro Silveyra, Justo Barbará, Peregrino Piccilotti, Luis Bacigalupo y Francisco Cecrés.

El porqué del nombre
Que el nuevo colegio secundario lleve el nombre ‘Justo José de Urquiza’ tiene una significación especial, según explicaron los entrevistados. El caudillo entrerriano no sólo lideró, a mediados del siglo XIX, el proceso de institucionalización del país.

Su bandera y su programa de gobierno se sintetizan en lo que en su tiempo se englobaba con el término “el adelanto del país” y con el concepto positivista de “el progreso”.

Siguiendo la inspiración de Juan Bautista Alberdi, mentor ideológico de la Constitución de 1853, Urquiza perteneció a la generación que abrió el país a la inmigración, sobre todo europea.

Gracias a esta política de apertura, la sociedad entrerriana se enriqueció con la llegada de extranjeros que aportaron sus técnicas y habilidades para labrar la tierra, generando adelantos en el sector agropecuario.

Siendo gobernador, Urquiza siguió el mandato de la Ilustración –la filosofía del siglo XIX- de crear escuelas y colegios en toda la provincia, y fomentar la cultura en todos los aspectos.

El mítico Colegio del Uruguay fue fundado por él en 1849. Según los historiadores, durante los años 1854-1864 vivió su época dorada bajo el rectorado del francés Alberto Larroque y la administración del inglés Jorge Clark, llegando a ser una verdadera universidad.

Distinguidos ex alumnos como los presidentes Julio A. Roca, Victorino de la Plaza y Arturo Frondizi saldrían de sus claustros, junto a otros que ocuparían más tarde un lugar destacado en distintos órdenes del quehacer nacional.

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