| Potoca Zapata, una gualeguaychuense por el mundo |
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En el debut del micro espacio, el contacto fue con “Potoca” Zapata, una gualeguaychuense de 29 años que desde hace un lustro vive en España (actualmente en Málaga), donde conoció a quien es su marido: un joven mendocino, aunque parezca insólito. Y además es madre de Nicolás, un bebé de 6 meses cuyos abuelos y tíos lo conocen por foto. Agustina, con el humor y la sencillez que la caracteriza, entre recuerdos y anécdotas, contó qué hace, cómo vive y qué siente a más de 15 mil kilómetros. Un diálogo imperdible, desde Málaga, a través del aire de Radio Cero. “Estoy haciendo mate y me da un placer enorme escucharlos a todos ustedes en Gualeguaychú. Sinceramente se extraña mucho”, arrancó diciendo ante el saludo desde los estudios de Estela Gigena, Gustavo Carbone y Emiliano Zapata, su hermano. - ¿Cuánto hace que te fuiste de Gualeguaychú? - Hace mucho, pero hace 5 años aproximadamente que estoy en España. - Contanos un poquito de tu vida. ¿Terminaste el secundario aquí en Gualeguaychú?. - Sí, después me fui a Buenos Aires a estudiar Podología en la facultad de Medicina de - ¿En qué año fue eso? - En el 2002 - 2003. Vine para España y llegué a Madrid en agosto, verano acá. Como hacía mucho calor me fui a Palma de Mallorca, una isla realmente preciosa pero donde la gente es muy cerrada que mira con mucho recelo al extranjero. Lo curioso es que cuando llegué a Palma, me encontré viviendo con una gualeguaychuense, hija de “Caneta” Carnevale y justamente su padre era amigo de mi papá… - Viste que están en todas partes del mundo. ¿Y ahí que pasó? - Como la isla sólo funciona en verano volví a Madrid donde estuve un año aproximadamente. Pero como ahí no hay playa y se acercaba otra vez el verano, decidí irme a conocer Málaga donde me quedé un tiempito. Después, fui a Italia también en verano, y estuve en Sicilia, en Catánea precisamente, donde hay mucha mezcla de culturas. - Con la “Cossa Nostra”… (Su hermano Emiliano interrumpe) - Contales cómo te fue con los negocios en Catánea… - Una historia bastante peculiar. Fuimos a un bar con un amigo catanés. La cossa nostra parece como una leyenda -una leyenda urbana- pero en realidad existe, no es macana es verdad. Es como una red que te protege entre comillas…. - Si pagás… - Exactamente. Si no la verdad hay que armar las valijas y salir corriendo. - ¿Eso te pasó a vos?. - Más o menos. Tampoco fui perseguida ni mucho menos, pero sinceramente tenés que entrar o realmente irte. Las cosas se manejan así y uno se adapta o se mimetiza. Tenés que adaptarte con todo lo que ello conlleva, tanto lo bueno como lo malo. Así que, la verdad, Catánea no era para mí. - ¿Entonces qué fue lo que buscaste?. - Volví a Málaga porque me gustó mucho. Está en la parte sur de España, de Andalucía, muy cerca de África. Hay un clima excepcional, el invierno casi no se nota. Hay Una de las cosas que más extraño de Gualeguaychú es la lluvia y el olor a eucalíptus del Parque Unzué. Extraño las tormentas. Acá pedimos a gritos que llueva. Hoy (por el miércoles) me levanté y disfruté un poco del mar revuelto y del día gris tomando unos matecitos desde el balcón de mi casa. Tranquilita con mi bebé y organizando una fiesta para el viernes.
- ¿Dónde y cómo conociste a tu marido? - Nos conocimos cuando volví a Málaga. Yo en una época tenía bicicleta y cuando me fui a Italia la vendí porque no me la podía llevar. Cuando regresé a Málaga, me compré patines que son más fáciles de transportar. Yo ya había ido a patinaje en (el Club) Independiente, pero aprendí a patinar con estos patines. Y ahí fue cuando conocí a un grupo de chicos patinadores de Málaga, que nos gustaba patinar. Tanto patinar, salimos a hacer ruta todos los días. Un día apareció en ese grupo un chico patinando y me dijeron “ese chico es de Mendoza”. Ahí nos conocimos, patinando. - Qué chico que es el mundo… - Tenés que irte a España a conocer a un argentino. - Pero patinando llegaste muy lejos y representando a Málaga precisamente… - Al final con este grupo de amigos nos tomamos las cosas un poquito más en serio. Trabajamos un montón y decidimos participar de las 24 horas de Le Mans, que se hace en el circuito cerrado de Fórmula Uno, en Francia. - Entonces estuvieron a la par de los Fórmula Uno… - Claro. Se hace de autos, de motos, de bicicleta, también se hace de patín (rollers). Así que fuimos a participar, salimos un poco bajos porque era la primera vez. Pero la verdad que fue una experiencia inolvidable. De hecho yo corrí por dos, porque estaba embarazada y no lo sabía. - ¿Haces mucho deporte? - Me gusta mucho, además mi marido (Matías) es muy deportista. Él escala y esquía. Lo bueno de Málaga es que a - ¿Cuánto hace que no ves a tu familia en Gualeguaychú? - Van a ser 3 años, aunque nos comunicamos por Internet. Generalmente yo tengo en casa internet y la cámara, chateamos y les muestro a mi hijo. Y ellos me muestran a sus bebés. Pero intentaré estar a fines de enero en Gualeguaychú, y poder conocer mi nuevo sobrino. - Entonces los bebés no se conocen todavía, al igual que los tíos con los sobrinos… - A Nico (su hijo de 6 meses que es español) lo han visto a través de la cámara web. La única que lo conoce es mi mamá, que vino para el nacimiento. Pero el resto de la familia lo vio solo por cámara.
- ¿Contanos la anécdota de tu guitarra, la que te robaron con tus ahorros? - Nos fuimos con unos amigos en abril, a la feria de Sevilla en una camioneta, donde dejamos el equipaje. Estaba estacionada en la puerta de la casa de la gente donde estábamos y abrieron la camioneta y nos robaron todo. Y me quedé sin guitarra… También había dinero, el carnet de conducir, DNI. Fue una época dura porque me había mudado a Málaga, y era como mi escondite la guitarra… Pero bueno, afortunadamente conseguí trabajo inmediatamente en una cocina, aunque no lo crean, a hacer hamburguesas. Y también tenía que hacer mayonesa. Gastaba litros de aceite y siempre se me cortaba, no se por qué, pero al final aprendí. En realidad le llaman Ali-oli (especie de salsa rápida) que es mayonesa con ajo y perejil. - Algo hiciste en el Carnaval… - Bailé mucho en O’Bahía. En realidad toda mi familia (papá, mamá y hermanos) salió en la comparsa. Y es una de las cosas que quiero enseñarle a mi marido porque le gusta bailar. Cuando vayamos, a ver si podemos salir en una comparsa para hacerle vivir lo que hemos hecho nosotros tanto tiempo. Recuerdo que en enero estaba mirando la tele y de pronto pasan el Carnaval de Gualeguaychú en el noticiero del canal de aire. Un amigo me llamó para avisarme que lo estaban pasando… - Todos estos sentimientos se potencian, estando tan lejos a casi 15.000 Kms de distancia. - Extraño muchísimo. Estoy con muchas ganas de viajar, con ganas de ir y quedarme un buen rato allá y disfrutar de todo lo nuestro. Sinceramente. No me gusta perder el contacto con mis amigos aunque realmente tenga una vida armada aquí. Pero suelo llamar, no tanto mandar mails.
La emoción de Agustina Zapata no fue únicamente por haber podido comunicarse con la gente de Gualeguaychú a través de Radio Cero. Tuvo además la posibilidad de hablar en vivo con dos de sus hermanos, Emiliano y Francisco, y escuchar la voz de su mamá quien la saludó a través de la línea ciudadana (42933). Emiliano estuvo en vivo en nuestros estudios siguiendo la comunicación con su hermana; Pancho, desde su trabajo a través del móvil de Radio Cero, y su mamá junto a una hermana y sobrino desde Mar del Plata escuchando por Internet. En cada palabra había mucha emoción. “Potoca” recibió además el cariño de amigos y familiares, quienes enviaban mensajes de texto a sus hermanos, saludaban a través de la línea ciudadana o dejaban un mail en
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Agustina Zapata, apodada por familiares y amigos como “Potoca”, es uno de los tantos gualeguaychuenses que, por diferentes circunstancias, están en algún lugar del mundo. Muy lejos de su ciudad natal y su gente, estudian, trabajan o simplemente disfrutan la vida.











