Urnas preavisan despido PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 

gustavorivasUn derrumbe como pocos. El kirchnerismo sólo resistió en algunos bastiones, cautivos por pobreza, desocupación o empleo público; distritos deprimidos o provincias rezagadas. Antes, sumaba clase media, grandes ciudades y campo. No sólo ellos lo abandonaron; hubo deserciones aún en sus reductos más inexpugnables. Hasta en Santa Cruz.

 


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El cambio se avizoraba: ausencia del matrimonio en los afiches, supresión de frente para la victoria, candidaturas testimoniales para atar a los escapistas. Eran signos. Las urnas lo ratificaron: cortes de boleta en el conurbano, notoria merma en el mapa político y en el nuevo Congreso. Fue tal la contundencia, que 24 hs. después, la Señora aun no se daba cuenta de lo ocurrido. Y eso que es la Presidenta.

A una semana, el desbande es caótico; de aquí en más, catastrófico.

EL CAMPO, DESTAPADOR

¿Por qué cambió el humor social? ¿Acaso los Kircnher no son los de siempre? Y la gente ¿no es la misma? ¿Fue el efecto-campo? Sí, pero…

No todos los votos ahuyentados  dependen del campo. Pero el conflicto puso en claro lo que ya preexistía, disimulado por el viento a favor económico. La sucesión de imágenes que vio el país: el discurso contra los piquetes de la abundancia, D’ Elía en Plaza de Mayo, la detención de Alfredo y otros ruralistas, la patota del hijo presidencial, etc, transparentaron el verdadero kirchnerismo, hasta entonces no visualizado. Pero Guillermo Moreno ya patoteaba a empresarios, el Indec estaba intervenido, las exportaciones de carne trabadas, los superpoderes en vigencia, el Congreso de vacaciones, el federalismo conculcado, el C. de la Magistratura politizado, jueces asustados y un altísimo  índice de corrupción. Todo eso ya existía.

El campo lo transparentó; Alfredo de Ángeli contribuyó y mucho. Al reaccionar con una torpeza inconcebible, el gobierno hizo el resto para mostrarse: capricho, odio y venganza; mensajes autoritarios: el campo de rodillas, los grupos de tareas, discursos horrorosos.  Más que el conflicto en sí, fue eso lo que alejó a millones de votantes. Luego se sumaron las consecuencias económicas, que comenzaron a mostrar las inconsistencias del modelo. Y el día 28, le tocó mostrarse al electorado.

SORPRESA EN ENTRE RÍOS

El resultado no estaba en las escasas encuestas, aunque los radicales y sus aliados lo presentían. Y es bueno que el centenario partido se recupere porque le devuelve pluralidad a la Democracia, sin la cual se hace monocolor y se desnaturaliza. El justicialismo perdió, pero bien mirado, el haber quedado tan cerca, con semejante vendaval en contra y los serios conflictos internos no cerrados, demuestra su fuerza, aún en la derrota.  Ahora le viene la prueba de fuego: gobernar sin plata y con turbulencias. Busti salió con un ala quebrada; Urribarri, con las dos: ¡qué oportunidad para algún nuevo alado!

EL URNAZO DE GUALEGUAYCHÚ

El resultado local, que sorprendió hasta a  los ganadores: ¿se debe al efecto Alfredo? En parte sí. Pero ojo: éste es un electorado libre y autónomo, como la propia comunidad, fruto de su esfuerzo. En 1991 la Unión Vecinal, sin  nada, puso en jaque al  aparato justicialista. De ahí en más, en el largo período de la Militancia, Gualeguaychú era una plaza apetecida que nunca podían conquistar; nos consideraban una isla. En 2007 el radicalismo derrotado desapareció del C. Deliberante y en 2009 apabulla con 27.000 votos; es un electorado realmente cambiante. No somos un feudo como Concordia; además, Gualeguaychú también inclina la balanza provincial y seguramente en adelante se nos tendrá en cuenta.

Ojalá no nos concordicen con tantos asentamientos.

VIEJA POLÍTICA, MALAS LECTURAS

Hay otros aspectos del resultado local. A  nuestro criterio, muchos oficialistas leen mal; algunos ven ingratitud, otros, un castigo a la gestión local. No lo compartimos. El reclamo electoral contra la acumulación de poder, la demanda de república y federalismo, el rechazo al unicato autoritario, está por encima de todas las obras, que se agradecen, pero no nos gusta la dependencia. Y está bien que así sea; lo contrario sería vender nuestros principios, o que compren nuestras conciencias. Sobre todo, cuando se empieza a percibir –gracias al campo- que las obras se hacen con la plata nuestra y aún con ellas, el saldo nos resulta acreedor. La otra lectura distorsionada -culpar a las gestiones locales- proviene de un modo anacrónico de hacer política que debería renovarse. En otros países, las obras y los servicios locales se fundan en criterios técnicos y neutrales, no por influencia de punteros. Luego el electorado aprueba o rechaza globalmente la gestión.

Acá todavía impera el modelo de gestión proselitista; muchos creen que eso es lo normal y hasta le ven falencias si no lleva el ingrediente electoralista. Lo piensan, aunque no lo digan.

Creen que un buen Intendente, antes que de técnicos, debe rodearse de militantes, que  le aseguren al partido una gestión  captadora de votos. Escuchamos reproches previos contra jefes comunales que hacían la plancha y planteos posteriores que exigen renuncias o cambios de gabinete.

Sería bueno que por Ley se obligara en todo el país a separar gobierno y partido, en lugar de esta mezcla actual que contamina  los mandatos.

Sabemos que  nuestro criterio va contra un concepto ya muy arraigado. Prueba de ello es la transformación que ha sufrido nuestra Municipalidad en una década. Se ha ido inflando de una cantidad de servicios que no le son específicos, socialmente útiles pero que bien podrían  ser prestados por comisiones municipales ad honorem, entidades intermedias o el Estado Provincial. Esas áreas ocupan gran  parte de una planta de personal obesa, que torna a la comuna problemática y sin autonomía. Muchas de esas funciones se prestan para el uso político. Es difícil resistir la tentación...

LOS QUE MÁS TIENEN…VOTOS

Volviendo al fracaso kirchnerista, el resultado debe ser un baño de realidad para quienes tanto machacaban con el sonsonete clasista de los que más tienen. La reciente elección acaba de consagrar como líderes emergentes a cuatro empresarios exitosos en sus respectivas jurisdicciones: Francisco de Narváez, Mauricio Macri, Eduardo Costa y Atilio Benedetti.

No es pecado ser rico; sí, cuando es a costa del erario.

Hasta el domingo. Si Dios quiere.

 
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