¿Cómo salir de la intranquilidad que genera el delito? ¿Cómo hacer para que el espacio barrial donde vivimos este más protegido? A sugerencia de la Policía Departamental, los vecinos del Barrio del Puerto, que venían sufriendo distintos robos, decidieron organizarse sobre la base del programa “Vecinos en Alerta”. Rubén Lonardi y Ariel Pylypec, de la comisión vecinal, contaron a El Día de qué se trata el experimento.

 

Por Marcelo Lorenzo

 

“Hubo un robo más o menos impactante, que causó el comentario del barrio. Y ahí nos enteramos de que otros vecinos habían sufrido otros robos. Es decir, nos encontramos con un problema común. Hasta ese momento no habíamos tomado nota de la gravedad del asunto, porque nadie denunciaba nada. Sabemos que en este tema hay gente resignada. Se acepta la situación como algo natural. Entonces surgió la necesidad de hacer algo. La comisión vecinal decide promover entonces una reunión con el Jefe de Policía, quien nos dio la idea. Ahí nació todo”.

Con este relato Ariel Pylypec, miembro de la comisión vecinal del Barrio del Puerto, explicó a este diario la génesis de “Vecinos en Alerta”, el plan de seguridad ciudadana que la gente de esta zona ha puesto en marcha junto con la policía para prevenir el delito.

Los vecinos se han propuesto recuperar el espacio geográfico donde viven, sus veredas y rincones, minimizando la presencia del delito. Han concluido que metiéndose hacia adentro, escondiéndose en sus casas, incluso permaneciendo distraídos, dejan así que los delincuentes ganen día a día su espacio vital.

La clave, por tanto, pasa por dar una respuesta colectiva (no individual) al problema. De ahí que la oferta que les hizo el jefe departamental, comisario mayor Jorge Luis Lazzari, de colaborar con la tarea policial, montando una red de alerta en el lugar, fue adoptada con entusiasmo por el vecindario.

El viernes 1 de junio pasado, en el salón del Club de Los Abuelos, situado en Borques y Doello Jurado, la comisión vecinal que preside Rubén Lonardi hizo el lanzamiento formal de este plan de seguridad, que se aplica dentro de la jurisdicción comprendida entre las calles Costanera hasta 3 de Febrero, y desde Avenida Del Valle hasta Luis N.Palma.

¿En qué consiste el programa? Se trata de que los vecinos reporten a la policía, desde el anonimato, los movimientos raros que vean en el barrio.

Tanto sea como víctimas o como testigos de un hecho delictivo se comunican con un “vecino referente”, quien tiene un código propio con el cual canalizar la denuncia ante la policía, quien no necesita así verificarla para actuar.

Esto último es importante porque en Gualeguaychú se reciben alrededor de 500 denuncias falsas, lo cual genera un gasto económico para la Policía y un problema de logística. Muchos de los llamados falsos son hechos por bromistas o por los mimos delincuentes para liberar otras zonas.

Con este sistema quien realiza la denuncia no se tiene que identificar. Garantizar el anonimato es muy importante, toda vez que el hecho de tener que identificarse hace que mucha gente sea remisa a reportar cosas a la policía.

El esquema permite que desde el vecindario se emitan denuncias, a través de códigos telefónicos, hacia una central que posee la fuerza de seguridad, quien con esos datos procede a actuar, mandando móviles policiales al sitio en cuestión.

Esto explicó Lonardi: “Cada vecino referente tiene un código, que nos dio la policía. Ese código está en Jefatura, pero ni los policías saben qué vecino está detrás. Si alguien del barrio ve o escucha algo sospechoso, llama a uno de esos referentes, a quien conoce, y él es el que hace la denuncia a la policía a través de su código. Así la fuerza de seguridad sabe que es una denuncia real, y no una falsa alarma de algún bromista o de gente que sólo quiere molestar”.

Según el presidente de la comisión vecinal del Barrio del Puerto, el circuito comunicacional empieza llamando al N°101, que es un servicio gratuito. Gracias a esta línea, se hace posible que los datos del vecino que denuncia lleguen a la Jefatura.

“De esta manera dejamos de tener miedo. Logramos que nadie se encierre, que no diga que no vio nada. Tomamos conciencia que el dato que poseemos servirá para prevenir. Nos comprometemos a colaborar en todo lo que se pueda en pos de mejorar la seguridad del barrio”, destacó Lonardi.

Del lado de la policía, en tanto, existe el compromiso de actuar en forma rápida. “Hay un móvil permanente para cubrir esto y un operador permanente para recibir la llamada. La policía, que sabe que la llamada es veraz, sale a cubrir el hecho. Nuestra tarea como vecinos consiste en alertar. Y ahí acaba. La investigación posterior es tarea policial (…) Entonces nosotros sabemos si la policía interviene o no. Antes no sabíamos. Ahora sabemos”, explicó el entrevistado.

El sistema de autoprotección no sólo está pensado para repeler el delito que se genera por agentes externos. “Vecinos en Alerta sirve también para reportar los casos, por ejemplo, de violencia familiar que se dan en el propio barrio. El anonimato permite que se pueda denunciar algún tipo de situación grave en este sentido”, agregó Pylypec.

 

“No somos policías ni jueces”

 

Los entrevistados explicaron que este sistema de prevención, que hace que los vecinos asuman un compromiso concreto con la seguridad, sólo contribuye en parte a solucionar el problema.

Afirmaron que hay un tema que incluso supera a la Policía y tiene que ver con los trámites de la Justicia con respecto a personas que tienen causas acumuladas y pese a ser nuevamente detenidas, a las pocas horas recuperan la libertad, generando así una sensación de impunidad.

“Cuando empezamos con esto dijimos: los delincuentes están organizados y nosotros no. ¿Qué podemos hacer? Prevenir, eso es lo que hacemos. Nosotros no sustituimos a la policía o a los jueces. No es cierto que la policía no haga nada, como se dice. El problema, muchas veces, es que la policía detiene a los que delinquen, y a las 24 horas esta gente está otra vez en la calle”, razonó Lonardi.

El Barrio del Puerto involucra alrededor de 46 manzanas. Allí viven muchas familias que, mediante el sistema de Vecinos en Alerta, tienen la oportunidad de vigilar el territorio, ayudando a la policía a través de la información.

En forma disimulada, prestan atención a cuanto ocurre en derredor, en calles, esquinas, paseos públicos, locales y domicilios, tomando nota de los movimientos de personas sospechosas en distintos horarios.

Se parte de la presunción de que la información aportada por los vecinos, le da a la policía más herramientas para actuar. Lo que se busca es que el barrio se convierta con el tiempo en un sitio más seguro.

Según los entrevistados, desde que el plan de seguridad ciudadana está funcionando en el Barrio del Puerto se ve una merma de hechos delictivos. Ellos especulan que quizá quienes se dedican a robar, por ejemplo, se sienten más vigilados y eso los hace emigrar a otras zonas de la ciudad.

 

Ideas para mejorar el perfil del barrio

La Comisión Vecinal se ha propuesto, además, producir mejoras urbanísticas que ayuden a generar un clima de seguridad. Ello incluye desde la poda de árboles, pasando por la instalación de luminarias, hasta la dotación de cámaras de seguridad en lugares estratégicos.

También se pide la continuidad de los controles de alcoholemia en conductores y el control del expendio de bebidas alcohólicas en los comercios de la Costanera y alrededores, sobre todo los días de mayor movimiento y los fines de semana.

La zona de la Costanera y del Puerto, como se sabe, es básicamente turística y ello le agrega un condimento especial a la seguridad. En el verano, el sector es virtualmente invadido por los visitantes. Los desmanes y destrozos se intensifican en la vía pública por falta de controles.

“El grueso del público joven que viene en verano circula por nuestra zona. Y es posible ver cierto desborde. Hay gente alcoholizada, música a lo loco que impide que de noche se pueda dormir, y todo lo que se resume bajo la palabra ‘joda’”, resumió Pylypec.

Según Lonardi, la gente del barrio está pidiendo que algunas situaciones de pueden encauzar. “No estamos contra del turismo, todo lo contrario. Pero creemos que es necesario ordenarlo, para que un barrio como el nuestro no se sienta afectado. Si queremos masividad turística, está bien. Pero ordenemos la ciudad”, afirmó.

Uno de los objetivos de la comisión vecinal es elevar el estatus del barrio en su faz cultural y turística. Y al respecto el titular de la entidad comentó que la administración municipal se ha mostrado permeable a esa demanda.

“El intendente está al tanto de nuestra deseo de darle más vida a distintos puntos. Por ejemplo la Plaza Carlos Gardel, que tiene fama de ser un sitio donde circula droga. Nos gustaría que aquí haya exposiciones y shows artísticos o ferias de artesanos”, precisó.

Anticipó que el municipio ya prometió que se va a intensificar la oferta de productos culturales a los barrios (tango, pintura, circo, teatro, y demás).  También cine gratuito, para lo cual la comisión vecinal debe aportar algún salón o espacio de reunión. “El municipio pondría el cañón la pantalla y si es necesario las sillas. Es decir, la idea es llevar el cine gratuito a los barrios, que puede ser para adultos o para chicos”, dijo.

 

El modelo Tigre

Lonardi comentó que estos días participó de una visita al municipio de Tigre, junto con un grupo de personas de Gualeguaychú, para conocer cómo funciona su modelo de seguridad.

“Es impresionante como trabajan. Cuando en 2007 entró Sergio Mazza (intendente de la ciudad) dicen que en la zona se robaban 110 autos mensuales. Y hoy se están robando 19 autos. El secreto, según nos explicaron, reside en el funcionamiento de Tigre Alerta”.

Dicho sistema, según la página web del municipio, que tiene 390 mil habitantes, cuenta con alrededor de 180 operadores que en diferentes turnos y durante las 24 hs, visualizan las 447 cámaras de video seguridad en la vía pública, auditan el cumplimiento del plan y monitorean la central de alarmas municipal.

También allí funciona un laboratorio de imágenes de archivo donde especialistas buscan imágenes para esclarecer delitos que no se hayan podido prevenir, a partir de las denuncias realizadas.
El sistema se complemente, además, con: un Centro de Atención a las Víctimas y Orientación Judicial;  una oficina de Derechos Humanos, y Defensa Civil.